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Rumen: La clave es el equilibrio

No es alquimia, pero transforma el alimento en oro. El punto es que para lograr litros de leche y una vaca con salud, productiva y que se preñe, hay que poner foco en el rumen, parte clave en la transformación del forraje en alimentos para el ser humano.

Tanto Guillermo Mattioli como Juan Testa se refirieron a este sistema que es la base en la vida de los rumiantes. En este SEL 2021, se refirieron a dietas y al balance nutricional de aminoácidos, comenzando con el académico e investigador de la Universidad Nacional de la Plata, Guillermo Mattioli.

La base, dijo, es darle de comer al rumen, para que el rumen le dé de comer a la vaca. Si bien en las últimas décadas hubo desarrollo genético, que se orientó al desarrollo de la glándula mamaria, pero ¿qué pasó con el aparato digestivo y con el sistema inmune? Ahí las respuestas están en la dieta, apunta Mattioli.

“El rumen tiene que funcionar bien para procesar adecuadamente la dieta y sacar el provecho máximo. Habrá muchos factores limitantes, es delicado el tema de los aminoácidos y, en particular, la metionina”.

Guillermo explicó que siempre la base de la dieta es energía y proteína, pero la pirámide se completa con macro minerales, microminerales y vitaminas. “Esto quiere decir que nunca microminerales y vitaminas salvarán una vaca que no come. Si no hay comida, no lo van a hacer. Es importante que no falte nada ni haya factores limitantes, cualquiera que lo haga, generará un cono de sombras que terminará afectando. La palabra clave es equilibrio”.

ABC

Al hablar de enfermedades carenciales y vitaminas, agregó, no era fácil explicarlo hace algunos años. Por eso se ha ido viendo el impacto del Complejo B para apoyar la flora y salud ruminal, agregando cobalto, por ejemplo. “Comprobé que tras estudiar mucho, que las enfermedades eran distintas pero eran la expresión clínica de carencias. Se generaba menor producción, inmunidad y fertilidad, iban quitando productividad de forma subclínica. Lo que descubrí era que había que evitar estrés oxidativo, que es la consecuencia que provoca la carencia de minerales y vitaminas”.

El estrés oxidativo es una herramienta fisiológica natural para cumplir con el ciclo biológico. Este mecanismo genera radicales libres que provocan estrés oxidativo, que es acumulativo y se expresa en la falla de la productividad y metabolismo. El estrés genera  fallas en la inmunidad, la vaca produce menos, se enferma más y se reproduce menos.

“Por eso lo que tenemos que hacer con una buena nutrición vitamínica mineral es tratar de minimizar este estrés y que las “monedas” energéticas queden disponibles no para reparar daño oxidativo si no que para cumplir con las funciones vitales”.

El hidroxilo genera daño oxidativo y el metabolismo animal busca repararlo. Se empieza a perder oportunidades productivas, inmunitarias y de fertilidad, agrega Mattioli.“¿Cómo nos defendemos? Con las defensas antioxidantes, tenemos 2 opciones: por un lado, los minerales se meten dentro de una serie de proteínas que harán que finalmente, los radicales libres se conviertan en agua y se desactiven. La otra opción son las vitaminas, que inactivan a los radicales libres como el hidroxilo”. Si la dieta que se da a las vacas está bien balanceada, aportará energía y proteína bacteriana dentro del rumen, que crecerá si está todo en armonía. Nuevamente, la clave es el equilibrio.

“Un rumen mal cuidado, con cambios de dieta y que no se le protege en forma correcta, puede llegar a tener no más de 4 a 5 kilos de bacterias. En cambio, un rumen bien cuidado puede llegar a tener 15 kilos de bacterias. Eso quiere decir que el aporte de esa proteína bacteriana cambia por completo dentro de esa salud”. Aparecen aminoácidos como la metionina y la cisteína, que permiten retroalimentar y generar glutation.

Para que las vías metabólicas funcionen hay vitaminas del complejo B (B3 y B12) que “aceitan” la producción de glutation y la capacidad antioxidante y permiten meter el propionato en conversión de la generación de glucosa. También es importante que haya ácido fólico y vitamina B6. “Todas estas vitaminas son generadas por la flora ruminal y por eso tenemos que decidir si queremos 4 kilos de estos generadores de vitaminas o 15 kilos”, afirmó Mattioli.

Lo importante es el equilibrio de todos los elementos en el sistema. Por eso, nutrición y manejo son las claves. Un factor limitante puede ser la metionina, que puede generar efectos metabólicos importantes, resalta. “se mejora la defensa antioxidante y se menos consecuencia productivas, inmunitarias y de fertilidad”.

Para evitar problemas, se busca elevar la glucemia, con una labor importante del especialista para lograr un aporte adecuado de ácido propiónico propionato, que reemplaza al glicerol, con ello eleva la glucemia, se libera insulina y se evita liberar adrenalina y cortisol. “Lo que se requiere es un transportador de grasa desde el hígado y que la devuelva como grasa subcutánea. Esa proteína es el VLDL, cuya síntesis depende de la metionina”, explica Mattioli. En el rumen, la proteína de la dieta se convierte en proteína bacteriana, de alto valor biológico pero carente en metionina. Si se entrega como proteína pasante ayuda a sacar grasa del hígado y combatir hígado graso.

La metionina protegida de la degradación ruminal se absorbe y refuerza las defensas antioxidantes para controlar el estrés oxidativo, y finalmente, en animales de alta producción evita el ácido graso.

Equilibrio

Sobre la dieta en el rumen y el balance nutricional por aminoácidos en vacas lecheras, el médico veterinario Juan Testa, coordinador técnico de Bioter, explicó que en una visita a un plantel lechero, lo primero es conocer la alimentación y sus limitantes.

“En ese contexto, debe haber disponibilidad y consumo de agua en cantidad y calidad; en lo nutricional, el consumo de materia seca es clave y dentro de éste, se debe ver el balance, primordial es el de hidratos de carbono, que debe ser de fibra detergente neutra y de almidón, que representan el 70 a 75% de lo que come la vaca. Un adecuado equilibrio de los hidratos de carbono tendrá un impacto en la salud del rumen; luego viene las proteínas, pero no se puede hablar de ellas sino se habla primero de los hidratos de carbono».

En la proteína metabolizable en el rumen, la proteína cruda que llega hay que conocer cuánta es degrabable y cuánta no degradable o bypass. La degradable al rumen es la que da los grupos amina para la síntesis de proteína bacteriana. La suma de bacteriana y bypass generarán la proteína metabolizable, que es desde donde se formula la dieta.

¿Cómo han logrado los nutricionistas el balance de aminoácidos esenciales? Eso lo hace el rumen. “Los nutricionistas nunca hemos balanceado por aminoácidos, pero sí lo hace el rumen. Lamentablemente, con los desafíos productivos, aparecen aminoácidos limitantes como la metionina, lisina y la histidina. De los 20 aminoácidos para construir proteínas, 9 son considerados esenciales porque las vacas no pueden producirlos”. El principal limitante en vacas lecheras y rumiantes, cuenta Testa, es la metionina. La proteína metabolizable bacteriana presenta un perfil de aminoácidos que se ajusta a los requerimientos y es estable. A su vez, la digestibilidad intestinal es alta, mientras que la digestibilidad y el balance de los aminoácidos de la dieta varían considerablemente. Debería proveer la mayor cantidad de proteína metabolizable, tiene el más bajo costo y tiene un balance de aminoácidos esenciales. Es deficitaria en metionina, lisina e histidina en relación a la proteína de leche.

Para maximizar la producción de proteína bacteriana, la mejor forma es el balance correcto de hidratos de carbono y aportar un nivel de proteína degradable al rumen que permita tener aminoácidos libres y una concentración adecuada de grupos de nitrógeno. Los hidratos de carbono fibrosos permitirán una adecuada salud ruminal y una buena estimulación de la rumia. “Por otro lado, tenemos que darle de comer a las vacas, por lo cual hay que aportar una cantidad adecuada de materia orgánica fermentable, en que la mejor respuesta está en el almidón disponible a nivel ruminal, donde se recomienda hacer el chequeo a las 7 horas, en un parámetro recomendable de un 20%. Se debe aportar proteína degradable al rumen y estar por encima del 50%. Hay que monitorear la urea.

La proteína degradable en rumen tiene un comportamiento cuadrático. “Quiere decir que hay un nivel de PDR que es óptimo, que está en el orden del 10 al 11%. Por debajo por encima, la producción de leche desciende. En la proteína metabolizable o bypass, en tanto, el efecto es lineal”. La metionina, dice, es el primer aminoácido limitante en vacas lecheras y entre sus funciones se ha demostrado el efecto sobre la producción de proteína de leche, aumento de la síntesis de lipoproteínas, aumento de enzimas antioxidantes y síntesis de inmunoproteínas. Una vez presente en el cuerpo, participa de dadores de grupos metilo, en el fondo, es salud hepática. Puede transformarse en cisteína, que genera glutation y taurina, que contribuyen a las defensas antioxidantes. También participa en la modulación del ADN, aportando a la expresión de los genes. “Un buen balance de dieta y una salud ruminal excelente ayudarán a que, si estoy suplementando con metionina, a que maximice su efecto”. Con el uso de metionina hay un impacto en los sólidos útiles como grasa en leche y kilos producidos de proteína bruta. También citó un aumento significativo en el consumo de materia seca en periparto y peak de producción al usar metionina protegida, entre 7 a 10%; más producción de leche en las vacas suplementadas, con incrementos de 10 a 11% “La metionina no es un aditivo, es un nutriente”, concluyó Testa.

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Puede volver a escuchar esta charla aquí: https://innovaragro. com/nuestros-eventos/sel/latam/05-2021/