Empresariales

Todo tiene que funcionar

Ubicados en el sector Traiguén de La Unión, los Schilling son una familia que ha estado en el rubro lechero desde hace varias décadas. De hecho, el padre de Fernando, Enrique, fue uno de los fundadores de Colun, tal como lo demuestra una placa en las oficinas centrales de esta cooperativa. Hoy hijo y nieto siguen escribiendo la historia del fundo Rofuco y suman experiencia con nuevas ideas, las cuales ya están dando frutos concretos.

Empresa familiar

“Nos hicimos cargo del campo en 1985, donde hubo que hacer muchas modificaciones, ya que era muy húmedo y tenía muchos fosos, fueron muchos años de ir trabajando para dejarlo apto productivamente”, recuerda Fernando Schilling. Hace algunos años, su hijo Juan Ignacio, quien estudió ingeniería agrícola, comenzó a apoyarlo en Rofuco. Esto se tradujo en una dupla consolidada y con una visión común. Otro dato importante es que, como cooperados Colun, valoran mucho la visión que poseen como cooperativa y de impulso productivo. “Mi papá fue cooperado fundador Colun. Si me opera y me corta un hueso, tengo hasta la médula Colun”, comenta risueño Fernando. “Es muy buena la oportunidad de trabajar juntos aquí en Rofuco, nos llevamos bien, tenemos caracteres parecidos, y lo mejor es que se ha consolidado experiencia y cosas nuevas”, destaca su hijo, Juan Ignacio. El aporte se ha notado. Tal como en otras empresas familiares, hoy la visión de las inversiones y de la orientación de los predios se ha hecho con una visión muy práctica y funcional. “Por ejemplo, construimos la maternidad nueva, adaptándonos, incluyendo tecnologías e infraestructura. Tenemos que pensar en ir 2 trancos adelante”, destacan. La alta rotación de personal que se ve a nivel sectorial es un tema que les preocupa, con poca gente joven dispuesta a trabajar en el sector lechero, comenta Juan Ignacio. “Tomé el desafío de trabajar con mi padre y es la mejor escuela. Se aprende mucho, con mucha experiencia. Año a año se va aprendiendo y mejorando. Valoro de él la responsabilidad como enseñanza, ser honesto y preocuparme de hacer las cosas bien.”

Radiografía del fundo

En 220 hectáreas, divididas en 150 para la lechería y 70 para la recría, Fernando Schilling junto a su hijo Juan Ignacio hoy tienen 186 vacas en ordeña, en un plantel que alcanza las 225 vacas. Hoy el plantel es Holstein, el cual ha ido mezclando con frisón para ir bajando el tamaño, junto con la adopción del Frisón holandés. Este cambio se ha notado, explican: hoy presentan un promedio en suma total de sólidos de entre 8,45 a 8,48, junto a una producción promedio de 20 a 22 litros. En 2019, su producción alcanzó 1.610.000 de litros de leche El sistema de manejo es alimentación a pastoreo, tanto mixto como semiestabulado. Para esto poseen un predio donde establecieron praderas artificiales, perennes y bianuales, rotación corta. En verano, la ración se complementa con raps forrajero y este año probaron con maíz para talajear, un poco dulce. Junto a ello, establecieron 20 hectáreas de maíz para ensilaje. La superficie de maíz forrajero fue regada con carrete, al igual que las praderas. En tanto, para los otros cultivos como raps forrajero, se usó riego por aspersión.

Manejo 

Cuando las cosas se hacen bien, todo resulta. Bajo esa premisa, los Schilling están aplicando herramientas que les van mostrando avances. Por ejemplo, un avance notorio en Rofuco fue el cambio hecho en la crianza, la cual está a  cargo de Juan Ignacio. Poco a poco han ido adaptando el campo e implementando tecnologías pensando en el futuro, modificando infraestructura y cambios: el motivo principal del nuevo preparto fue facilitar el manejo para el equipo de trabajo y para entregar a la vaca condiciones de confortabilidad en esta etapa. Hay un enfoque fuerte en el manejo de preparto y recría, para la cual construyeron un nuevo galpón destinado a preparto, donde las vacas están entre 20 a 15 días. Para la crianza, usan sustituto lácteo y  se cría  macho y hembra 60-70 días , junto a alimentación con concentrado y pasto seco, luego al otro campo para recría. En verano, esta unidad productiva también se usa para terneros.

En la alimentación el foco está en realizar un muy buen manejo de praderas. “Es lo más importante, el alimento más económico y por eso no dejamos nunca de fertilizar cada otoño y primavera, como también de ir haciendo repoblamiento de praderas”, destaca Fernando Schilling. Todo el pastoreo se realiza con cerco eléctrico. El equipo de colaboradores maneja muy bien el sistema y conoce mucho los potreros, con un ojo muy entrenado. Se trata de un equipo humano muy comprometido y capacitado, por lo que andan muy bien y no hay rotación de personal. Es en el preparto donde han hecho muchos cambios. Y donde han notado los avances que hoy les abren nuevos caminos. “Hemos puesto mucha preocupacion en el preparto: implica un mejor bienestar animal, la vaca pare en buenas condiciones, se maneja con una persona exclusiva para eso. Hace sus turnos, lo revisa en la noche y hemos tenido un impacto positivo con mucho menos mortalidad”, dice Juan Ignacio. Otro avance estuvo en dar mucha importancia a la alimentación en preparto y en vacas en lactancia, con mucha rigurosidad en el preparto. Eso se tradujo en la desaparición de las hipocalcemias y de las vacas caídas. “Hay una mejor salud en el ganado, reflejado en las vacas que entran en lechería y producción. El preparto manda en la transición, si lo hacemos bien, sacaremos provecho a la produción, trabajando en un nivel alto”.

Parámetros para evaluar

En 2 años mejoraron los parámetros. Y aquí hay una alerta que puede servir para otros predios. Don Fernando cuenta que la producción de leche siempre fue buena, pero probablemente eso tapaba los problemas. Además, el manejo del campo andaba bien, reconoce. Eso sí, el preparto era el cuello de botella, la crianza tenía hartos problemas y, finalmente, eso repercutió en el aumento del plantel: entraban pocas vaquillas a producción y el plantel no crecía. En eso hubo un cambio al llegar Juan Ignacio, donde se preocuparon de capacitarse, reorientar el tema y empezar a asesorarse. Comenzaron a usar el Milk Taxi en crianza, por ejemplo; a asesorarse en alimentación a través de Sano. Hoy se ha notado el cambio en una mejor salud del plantel y una reposición en aumento que les hace avizorar nuevos horizontes “Se va a ver, vamos a crecer en plantel lechero. Ahí va a estar el beneficio, al tener los problemas solucionados. Hoy en nuestros planes está seguir subiendo en producción conforme a las hectáreas que tenemos y llegar a 2 millones de litros. Y abrir otra lechería cuando se suba en el plantel. El objetivo será llegar al techo del campo y ver dónde se puede llegar”, destaca Fernando junto a su hijo.

“HACER LAS COSAS BIEN EN LECHERÍA, ES UN TODO CON MUCHOS FACTORES EN QUE HAY QUE PREOCUPARSE, SI UNO FALLA, LA LECHERÍA NO FUNCIONA, HAY QUE PREOCUPARSE DE TODO, LA ALIMENTACIÓN, LA PREÑEZ DE LAS VACAS, NO DEJAR SUELTO NINGÚN ESLABÓN. TODO TIENE QUE FUNCIONAR”, AGREGA FERNANDO SCHILLING.

Al conversar con ellos, queda claro que la historia del fundo Rofuco tiene mucho por escribirse. La meta que padre e hijo se propusieron está en no estancarse ni quedarse conformes, si no que seguir creciendo.