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Tras la huella de las células somáticas
Tras la presentacion de Sebastián Tambutti, director del área de Rumiantes Latinoamérica MSD, el Dr. Ceballos agradeció a la iniciativa por poder crear este punto de encuentro para que los participantes de Latinoamérica pudieran verse y compartir, en este contexto del Covid-19. Su exposición se basó en ahondar en lo que es el recuento de células somáticas, su impacto y los costos, además de como usar la herramienta para mejorar este parámetro. Lo primero que Ceballos dejó en claro es que hay 2 modalidades para este recuento: Uno de ellos es el RCS en el estanque y el RCS en forma individual (que es usado en control lechero y analisis información). El objetivo es definir de qué manera usar el sistema “El recuento de células somáticas es una guía para establecer la presencia del problema. Con una muestra de todas las vacas del rebaño, no se podría saber cuál es la vaca responsable. En el estanque, es un campanazo de alerta para un problema subyacente en el rebaño. Y de ahí buscar la causa del alto RCS”. La fuente de información es el estanque. De ahí se pasa al análisis individual, comenta el Dr. Ceballos. Estas alzas en el conteo pueden ser en períodos continuos (que mostrará si es un problema de rebaños) y si es período corto (algunas vacas con alto RCS muestran un avance en el tiempo y varía el estanque). “El RCS en el estanque debe ser seriado, no individual, asi se puede saber la magnitud del problema”, resumió el especialista. Las células somáticas, como básicamente tienen su origen en la ubre, son un gran indicador de su salud y de la calidad de la leche. Una recomendación es determinar la contribución de las vacas individuales a las vacas del rebaño. Por eso, si mínimo de un 5% del rebaño contribuye con mas del 35% del conteo, el problema es de las vacas. “Por eso, en el rebaño hay que contar con informacion para poder tomar decisiones para hacer programas de salud de ubre, que busquen reducir el RCS. Una solución de corto plazo ante un RCS será identificar, tratar, separar o descartar vacas con alto RCS. Identificar si es de pocas vacas o es del rebaño. Lo realista es proponerse reducir nuevas infecciones y que las infecciones duren menos. Poner los pies sobre la tierra al momento de recomendar, considerar que las propuestas sean posibles de cumplir”, explicó. La sugerencia es que los protocolos deben evaluarse y hacer un seguimiento: nos fijamos objetivos y debemos evaluar si se cumplieron o no.
Control lechero
Una de las herramientas con las que Ceballos graficó el manejo estuvo en el uso del Control lechero, que hace una evaluación y medición. Y, transversalmente, la pregunta que los productores siempre se hacen en el primer segundo es cuánto vale, independiente de la magnitud del rebaño. En el caso presentado, mostró un rebaño de 50 vacas ejemplificado con control lechero y sin control, con un promedio de 385 mil C.S., con precio de 13,6 dolares por kilo. Con control lechero, la meta fue llevarlo a 200 mil C.S.M logrando un kilo más de leche en producción promedio, con reducción en las células somáticas, se obtiene más bonificación. Con control, apuntó, puede incrementar su ingreso en 325 dolares aprox, mientras que el control lechero le costará 240 dólares. “No es un gasto, si no una inversión. Una vez que obtiene bonos, hay más producción promedio y una ganancia neta de 85 dolares” “Navegar sin brújula. Eso es cuando no se tiene control lechero”, apuntó el especialista.
Control individual
El control lechero individual genera información muy importante. Si no tengo, cómo conozco la calidad de la ubre. “Use el CMT, California Mastitis Test, que permite detectar muy bien. Buenas sensibilidades y bastante certero, pero el problema es que si se quiere establecer y no tiene una mastitis subclinica, pierde especificidad. Pero en el RCS, la especificidad es mucho más alta. Da muchas más certezas ante las mastitis subclinicas”. El CMT es confiable para determinar las mastitis positivas ¿Cómo es la dinámica de las nuevas infecciones? Pueden ser subclínicas (que se pueden curar, mantenerse crónicas o volver a infectar) o transitar a mastitis clínica. La transmisión dependerá de la bacteria, manejo y condiciones de cada rebaño. Pero, se hace muy importante saber cuántas vacas positivas puede haber en el rebaño. “Recomendamos ir comparando y cruzar la información: un cuadro que nos permita conocer las vacas en control permitirá saber el tipo de riesgo y vaca. Registrar las nuevas, secas, crónicas y curadas: así ver la dinámica de infección”. Programas como el Dairy Comp pueden ser de gran ayuda para ir gestionando estos temas.
EN EL RCS, LA ESPECIFICIDAD ES MUCHO MÁS ALTA PORQUE DA MUCHAS MÁS CERTEZAS ANTE LAS MASTITIS SUBCLINICAS. EL CMT ES CONFIABLE PARA DETERMINAR LAS MASTITIS POSITIVAS.
No hay que dejar de lado la contribución al estanque que hacen los RCS altos. Una vaca millonaria puede impactar muy fuertemente. Y la recomendación es retirarlas. “Es importante determinar la contribución individual de las vacas a los estanques. Ahí se puede tomar decisiones: ahora segregar, que la leche se compense. Establecer si hay nuevas infecciones, revisar qué está sucediendo con los procesos de ordeña, sobre ordeño, revisar qué pasa en la sala de ordeño y verificar. Si hay infecciones crónicas, revisar protocolos y ojalá hacer cultivos en laboratorio para ver qué bacterias están enfrentando”. En vacas recién paridas, importante ver lo nutricional y lo metabólico; establecer riesgo de nuevas infecciones menor al 5% sería perfecto. Bien, si es menos del 7%. Sobre 10%, hay un problema por resolver. El mensaje del Dr. Ceballos es que es clave conocer e identificar a las responsables de alto RCS en tanque, que provoca pérdida de producción, menos volumen y pérdida de bonos. A la vez, definir una estrategia para reducir RCS que sea reflejo de la salud de la ubre y del rebaño.
Preguntas y conclusiones
En las preguntas, Ceballos explicó que es polémico determinar un RCS ideal para vaquillas. “Podrían ser 200 mil celulas somáticas pero hay quienes quieren ser más exigentes y llegar a 100 mil. Con programas de salud de ubre y buenos manejo, podrían ser para 2 con más partos, con un punto de corte con 200 mil y 100 mil para vaquillas. En quienes están comenzando con programas, un punto de partida es hacerlo desde las 200 mil”. Las vaquillas de primer parto hacen más mastitis: puede ser por ectoparásitos, contacto con vacas que ya la han tenido, por condiciones ambientales o problemas tipo nutricional, como deficiencias de selenio u otros micronutrienstes. Pero el mayor riesgo es cuando las terneras han sido alimentadas con leche de descarte o con mastitis. Otra recomendación en vacas con recuentos altos será revisar bien la higiene al parto.
IDENTIFICAR, SEGREGAR Y TRATAR LAS VACAS TRATABLES. FINALMENTE, LAS VACAS CRÓNICAS, ANALIZAR SU VALOR Y SI ES POSIBLE, RETIRARLAS.