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Un abordaje integral
Una de las enfermedades más comunes en las ternereras es la coccidiosis. Ésta, se caracteriza por afectar a nuestros animales alrededor de los 45 días de vida y con episodios fulminantes al destete o en períodos de estrés donde el sistema inmune, aún en entrenamiento, se encuentra deprimido. Es importante destacar cuando comienza a hacerse visible la enfermedad, ya que muchas veces las diarreas observadas los primeros días o semanas de vida tienden a atribuirse a coccidias, pero realmente corresponden a diarreas por otros agentes. Por ejemplo, Cryptosporidium (otro protozoo), produce signos clínicos durante los primeros días de vida de la ternera. Así también, cuadros entéricos de origen bacteriano (E.coli, Salmonella spp) o virales (Rotavirus, Coronavirus, DVB) podrían llevarnos a un diagnóstico errado. Lo importante, es que siempre debemos tener presente que la aparición de coccidia o cualquier enfermedad que cause un detrimento productivo en nuestros animales, impactará de forma negativa nuestro objetivo de alcanzar lo antes posible la madurez zootécnica de esa futura vaquilla. Por lo mismo, y antes de abordar una estrategia de control sobre coccidia, debemos entender qué es este parásito, cuál es su ciclo biológico (Figura 1), en qué momento el animal comienza a generar la inmunidad frente al parásito, cómo diagnosticarlo y finalmente cómo prevenirlo y tratarlo.
¿Qué es la Coccidiosis?
La coccidiosis es una enfermedad parasitaria producida por protozoos intracelulares. Son trece las especies de coccidias que pueden afectar a los bovinos. Sin embargo, Eimeria zuernii y Eimeria bovis, son mayormente asociados a enfermedad clínica. La mayoría de los casos ocurren en invierno, en terneros destetados que salen a praderas con poco pasto y con altas cargas de ooquistes infestantes, pero los casos pueden presentarse en cualquier época del año, sobre todo cuando hay alta densidad animal ya sea en galpones o praderas. Independiente del período del año que el animal se enferme, la infección es auto-limitante y generalmente luego de la aparición del cuadro, los animales se sobreponen y adquieren inmunidad.
Ciclo de la coccidia
La coccidia tiene un ciclo al interior del animal y otro fuera de éste. Las etapas de desarrollo dentro del animal dan como resultado un huevo llamado ooquiste que es eliminado en las heces y se caracteriza por ser altamente resistente. Bajo las condiciones de temperatura, humedad y oxígeno adecuadas, este ooquiste se desarrollará a un ooquiste esporulado dentro de 3-7 días, el cuál es capaz de infectar al animal. De ahí en adelante comienza un nuevo ciclo en el interior de la ternera.
Primera etapa de intestino delgado. La primera fase se caracteriza por la reproducción asexuada del protozoo, por el daño en las vellosidades intestinales y primordialmente por la generación de respuesta inmune que se comienza a gestar al final de esta fase (día 14-16 aproximadamente).
Segunda fase de Intestino grueso. Esta fase se caracteriza por la reproducción sexuada del protozoo y de un extenso daño en la mucosa intestinal por la ruptura de células.
La multiplicación dentro de las células intestinales es de tal magnitud que en teoría un ooquiste esporulado podría ser capaz de generar 23.040.000 ooquistes.
Esto es de gran importancia si consideramos que la severidad de la enfermedad es directamente proporcional a la dosis infectiva de ooquistes ingerida. Mientras más ooquistes ingeridos, más severa la enfermedad. Se estima que cifras tan bajas como 50.000 ooquistes infectantes deglutidos por una ternera susceptible, son capaces de generar un grave daño en el animal. La replicación de las coccidias dentro de las células intestinales y su posterior ruptura, son responsables de la enfermedad y de los signos clínicos evidenciados.
Presentación, signos clínicos y diagnóstico
La coccidiosis en la ternerera puede presentarse de forma sub-clínica o clínica. En la primera, el animal no mostrará signos claros de enfermedad. En la segunda, el primero y más obvio de los signos es la diarrea que puede o no ser sanguinolenta, pero generalmente de muy mal olor. También se observa pérdida de apetito, crecimiento retardado, pelaje opaco e hirsuto, fiebre (leve), debilidad, signos asociados a deshidratación como ojos hundidos, pérdida de elasticidad cutánea e incluso muerte en casos severos.
Para el diagnóstico es importantísimo considerar el historial del predio, realizar una anamnesis detallada, analizando desde los factores predisponentes hasta las condiciones climáticas en los últimos meses (la lluvia y humedad condicionan el desarrollo de ooquistes). Es importante diferenciar los signos clínicos de aquellos producidos por otros microorganismos. Finalmente, el diagnóstico será entregado por la asociación de los factores mencionados previamente junto al análisis coproparasitario que evidenciará y cuantificara los ooquistes.
Es de suma importancia, al momento del muestreo, no sólo tomar muestras de los animales con diarrea sino que también de aquellos que no la manifiestan. ¡Ya que no siempre los individuos con diarreas son los mayores eliminadores de ooquistes!


Prevención y tratamiento enfocado en la generación de inmunidad
El éxito de cualquier terapia se basa en la prevención. Si logramos no tener que tratar a ningún individuo, hemos logrado nuestro objetivo desde el punto de vista sanitario. El pilar fundamental es conocer los factores predisponentes de la enfermedad que son: ventilación inadecuada, deficiente nutrición de los animales, alta carga animal, vacas pastoreando con individuos más jóvenes (bovinos adultos, pueden ser diseminadores de ooquistes sin manifestar sinología clínica), alta humedad, destete, incorporar animales al rebaño, entre otros. De esta manera, la prevención se basará en buenas prácticas de manejo. En animales estabulados, el agua de bebida y comederos debe ser protegido de las heces. Ganado, especialmente terneraje, no deben ser alimentados directamente desde el suelo cuando las heces puedan contaminar el alimento. La humedad excesiva debe ser drenada de los corrales y ser reemplazado por material de cama seco. Animales afectados deben ser separados del rebaño, levantar tomas de agua del suelo, y evitar el pastoreo de los bordes de canales y zonas muy húmedas. Esto también nos ayudará a evitar la infección con Fasciola hepatica en períodos estivales. Reducir la carga animal, idealmente en corrales de encierra, previa desinfección de estos pre-entrada de los animales. Considerando la gran resistencia de los ooquistes de coccidias, se recomienda un protocolo de desinfección con detergentes alcalínos, los cuales se deben dejar actuar por al menos 30 minutos, para luego utilizar el desinfectante.
La estrategia completa, debe enfocar un tratamiento enfatizando la generación de respuesta inmune. Para esto se recomienda usar un anticoccidial que ejerza su efecto a partir del día 14-16 del ciclo de la coccidia. Esto ya que es en esa instancia cuando el animal comienza a gestar dicha respuesta. Si utilizamos anticoccidiales que actúen antes de esa etapa el animal no logrará generar la anhelada respuesta inmunitaria. Así, cada vez que se vea enfrentado a una situación de estrés o a una baja inmunitaria el ciclo se reactivará, generando grandes daños productivos. El tratamiento debe estar asociado a una etapa de control rápido y efectivo en el corto plazo, y un plan de mantenimiento a largo plazo, el cuál por medidas de manejo debe incluir el uso de bloques coccidicidas o coccidiostatos.

Abordaje integral
Como se mencionó anteriormente, debemos enfocarnos en el desarrollo de inmunidad de la ternera. Esto lo logramos a través del uso de la combinación terapéutica que sea efectiva, segura y que actúe en el momento indicado del ciclo. La literatura, describe y avala el uso de sulfas como anticoccidiales; dentro de las sulfas se debe escoger aquella que sea de rápida absorción y de duración prolongada y que además sea segura para el animal, sin producir daños renales (es probable que el animal este deshidratado). Esto, es logrado por la sulfadimidina.
El tratamiento, se debe abordar con asociaciones de productos que nos permitan hacer un barrido y luego mantener las cargas de coccidias bajas. Todo tratamiento en animales con diarrea debe ser acompañado de la adecuada hidratación que permita recuperar el balance electrolítico del animal. Recuerde siempre que la coccidiosis es una enfermedad parasitaria compleja y que siempre debe ser abordada de manera integral, con énfasis en la prevención a través de buenas prácticas de manejo.