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Una infección inevitable
La coccidiosis es una enfermedad causada por protozoos gastrointestinales del género Eimeria, comúnmente llamados coccidias. La prevalencia de la coccidiosis en rumiantes es elevada y puede llegar a afectar hasta el 100% de los terneros.
La probabilidad de que un animal infectado desarrolle signos clínicos dependerá de:
• La dosis infectiva
• La patogenicidad de la especie implicada.
• Los factores de estrés concurrentes.
por lo que el impacto de la enfermedad puede parecernos menor de lo que es en realidad. Los ooquistes de los coccidios son ubicuos en el ambiente y muy resistentes por lo que, tarde o temprano, los terneros, acaban infectados, lo que implica que la infección por especies patógenas de Eimeria es prácticamente inevitable en muchos casos.
Impacto económico de las coccidiosis
El impacto económico de la coccidiosis es elevado. Las pérdidas asociadas a los casos clínicos son evidentes (bajas, tratamientos, etc.).
En cambio, las pérdidas debidas a los casos subclínicos, son mucho más cuantiosas, suelen ser menos visibles (peores índices de conversión asociados a las lesiones intestinales producidas por el parásito). Además, los animales afectados presentan una mayor susceptibilidad a infecciones secundarias y patologías subsiguientes.
Por ejemplo, los terneros que sufren coccidiosis presentan 2,12 veces más riesgo de sufrir neumonías.

El ciclo vital de eimeria
Desarrollar un adecuado plan de control requiere un buen conocimiento del ciclo vital de Eimeria que se divide en dos fases (ver figura 1, tabla 1 y 2).
La fase exógena tiene lugar en el ambiente, mientras que la fase endógena tiene lugar en el hospedador. Si bien, la duración del ciclo es variable según la especie, suele completarse entre 2-4 semanas.
Características epidemiológicas de los coccidios Los coccidios son muy prolíficos, ya que un ooquiste esporulado puede llegar a producir la eliminación de 23 millones de ooquistes. Esto se traduce en grandes niveles de contaminación en el ambiente, lo que favorece la diseminación de la enfermedad.
Los animales del mismo grupo normalmente están expuestos a una carga similar de infección por Eimeria y a los mismos factores de manejo y estrés, además de vivir en el mismo entorno. Por consiguiente, todo el grupo se considera infectado, sea de forma clínica o subclínica. De hecho, más que una enfermedad que afecta a algunos animales, la coccidiosis se considera una enfermedad de rebaño o de lote. Por este motivo se recomienda aplicar las medidas de control y tratamiento a todo el grupo afectado, y no solo a los animales que presentan signos clínicos.
Los animales de más edad actúan como reservorios de la enfermedad, eliminando ooquistes al ambiente, aunque son los animales jóvenes la principal fuente de diseminación, al excretar millones de ooquistes. A partir del año, los animales desarrollan inmunidad y sólo excretan pequeñas cantidades. Sin embargo, las madres pueden incrementar la eliminación de ooquistes en el preparto siendo origen de la infección de los neonatos. Los ooquistes son extremadamente resistentes al medio ambiente y pueden mantenerse viables hasta un año.


Fisiopatología e inmunidad frente a la coccidiosis Terneros
Los terneros de tres semanas a seis meses de edad son los más susceptibles a los efectos de la enfermedad.
• E bovis y E. zuernii: La gran destrucción del epitelio distal del intestino delgado y del intestino grueso produce hemorragias y enteritis, por lo que, en las infecciones por E. bovis y E. zuernii, con frecuencia se observan diarrea hemorrágica y tenesmo.
• E. alabamensis: E. alabamensis es, sin embargo, moderadamente patógeno y suele provocar diarrea acuosa.
Para el desarrollo de inmunidad frente a Eimeria, es necesaria la infección con una cantidad suficiente de ooquistes. La inmunidad protege frente a las manifestaciones clínicas de la enfermedad, pero no suprime completamente la replicación del parásito en caso de una posterior exposición. Además, al no haber protección cruzada entre especies, es posible que los animales padezcan la enfermedad más de una vez.
Diagnóstico de las coccidiosis
Los factores clave para el diagnóstico de las coccidiosis en rumiantes incluyen:
• Conocimiento del historial de la explotación • Conocimiento de los signos clínicos y edad de los animales afectados
• Buena interpretación de los análisis coprológicos
Signos clínicos
Normalmente, sospechamos de coccidiosis con base en el historial de la explotación y los signos clínicos. La edad es un factor determinante a tener en cuenta ya que, debido a la duración del periodo de prepatencia, raramente afectará a animales de menos de tres semanas de edad, lo que permite distinguirlo de otras causas de diarrea neonatal. Los signos clínicos de las coccidiosis incluyen:
• Diarrea (a veces hemorrágica con sangre digerida o sin digerir, según la ubicación de las lesiones intestinales)
• Anorexia
• Dolor abdominal
• Dificultad para defecar y prolapso rectal
• Deshidratación, depresión y palidez de las membranas mucosas
• En terneros, de forma infrecuente, pueden darse casos de coccidiosis nerviosa de alta mortalidad, con aparición de temblores musculares, convulsiones y nistagmo.
Análisis coprológico
A la hora de confirmar el diagnóstico, identificar la presencia de ooquistes de coccidios patógenos en las heces es clave. En vacuno, recuentos superiores a 5.000 ooquistes/g de heces en conjunción con los signos clínicos son una señal clara de coccidiosis. Puede ser interesante identificar la especie involucrada, debido al gran número de especies no patógenas.
Toma de muestras
A la hora de tomar las muestras, debemos tener en cuenta que la excreción de ooquistes es muy variable a lo largo del ciclo. Fases muy tempranas o tardías pueden dar lugar a falsos negativos, ya que el cuadro clínico puede aparecer antes o prolongarse más allá del período de la eliminación de ooquistes.
La mayor excreción de ooquistes se produce al inicio del periodo de patencia, por lo que el momento óptimo para recoger las muestras será al inicio de la diarrea. Otra opción, será muestrear varios animales afectados del grupo en distintas fases.
Necropsia
La necropsia también puede ser útil, siendo la hemorragia intestinal y las manchas blanquecinas-grisáceas en la mucosa signos típicos de coccidiosis. La histopatología puede tener un valor confirmatorio.
Control de las coccidiosis
¡La prevención es clave para el control de las coccidiosis! Dado que la infección se produce por vía fecal-oral, las estrategias de manejo encaminadas a reducir la contaminación fecal del alimento y agua, en combinación con una buena higiene, reducirán el riesgo de enfermedad.
Los desinfectantes a base de peróxidos, aminas, cresol o clorocresol son eficaces contra los ooquistes de Eimeria. No obstante, muchos productos quedan inactivados en presencia de materia orgánica, por lo que un requisito esencial para una buena desinfección es la limpieza física previa, lo que puede ser difícil en muchas instalaciones. La exposición a la luz solar también reduce la supervivencia de los ooquistes. Los esfuerzos en materia de higiene para eliminar o reducir la contaminación fecal tienen un éxito limitado. En especies de alta patogenicidad, pequeñas dosis infectivas pueden causar enfermedad, y cómo el parásito es muy prolífico, la recontaminación tiene lugar rápidamente. Por ello, administrar un tratamiento metafiláctico de forma puntual en los animales de los grupos afectados puede ser recomendable a fin de cortar el ciclo de replicación del parásito.
Opciones farmacológicas
En el pasado, se realizaban tratamientos profilácticos para el control de coccidios. Sin embargo, las restricciones al tratamiento profiláctico con antimicrobianos y el uso responsable de los antibióticos, nos llevan en la actualidad a dos posibles enfoques a la hora de combatir la coccidiosis:
• Metafiláctico
• Terapéutico La metafilaxia es claramente la más recomendable, dado que el enfoque terapéutico no controla las infecciones subclínicas y llegamos tarde en los casos clínicos, una vez que el parásito ya ha producido el daño. El objetivo del tratamiento metafiláctico consiste en controlar el impacto del parásito en el grupo una vez hemos diagnosticado la enfermedad en el rebaño.
En el caso de tratamientos de dosis única, este debe aplicarse durante el período inicial de la infección. Así, evitamos la replicación del parásito y reducimos la excreción de ooquistes.
Los compuestos derivados de las triazinas, como el toltrazurilo, actúan en varias fases del ciclo de replicación de los coccidios. “Estos productos actúan en diferentes localizaciones de Eimeria spp, dependiendo de la clase farmacológica del fármaco. En el caso de Toltrazurilo, actúa interfiriendo con la cadena respiratoria (mitocondrial) y con la síntesis de ADN de Eimeria spp”. Con esto, es posible suprimir el desarrollo del ciclo de vida de los coccidios, estimular el sistema inmunológico del animal y prevenir la diarrea asociada con la infección. Una dosis única en el momento adecuado (aproximadamente una semana antes del brote esperado de coccidiosis) puede controlar eficazmente la enfermedad. Sin embargo, si el periodo de riesgo se prolonga en el tiempo, puede ser necesario aplicar un segundo tratamiento.
Dada la imposibilidad de que los ooquistes puedan eliminarse completamente del ambiente, un enfoque multimodal que combine buenas prácticas zootécnicas junto a tratamientos metafilácticos puntuales cuando sea necesario (en la ventana de riesgo de la enfermedad), constituyen una estrategia práctica y eficaz a la hora de controlar la coccidiosis. A fines de junio de este año 2023, MSD Salud Animal lanzó al mercado Panacoxx® el primer y único producto del mercado que combina en una sola dosis una solución para combatir los Nemátodos gastrointestinales (Fenbendazole 2,5%) y las Eimerias o también llamadas Coccideas (Toltrazurilo 7,5%).
Por lo anterior, resulta muy rentable, ya que a través de sólo una acción se obtiene el doble de protección. Además, el fenbendazol tiene un gran efecto inmunoestimulante que ayuda a los animales a mejorar su respuesta inmune.
Cabe recordar que los animales con coccidiosis pueden perder entre 22 y 27 kilos hasta un año después de la infestación, mientras que un bovino con parásitos gastrointestinales (nemátodos), entre los 3 y 5 meses de edad, puede perder más de 7 kilos al destete.
Panacoxx® es un producto seguro para terneros recién nacidos. Entre sus principales ventajas destacan: Menos infestación de parásitos (eimerias y nemátodos); menos diarrea; mejor ganancia de peso, bienestar de los terneros y reducción del uso de antibióticos.
Es una fórmula probada y una exitosa combinación que está desarrollada para proteger al rebaño desde su más temprana etapa y que cuenta con todo el respaldo de MSD Salud Animal.