Empresariales

Desde la microbiota al tanque

Ciencia aplicada para mejorar litros, sólidos y salud. El seminario organizado por Veterquímica y Arm & Hammer Animal Nutrition en Osorno mostró cómo la microbiota intestinal se convirtió en el centro de la estrategia productiva lechera moderna.

La microbiota intestinal dejó de ser un tema exclusivo de laboratorio para transformarse en una conversación estratégica dentro de la lechería moderna. Ese fue el eje del seminario «Certillus: redefiniendo la nutrición funcional con investigación de vanguardia», realizado en Osorno por Veterquímica junto a Arm & Hammer Animal Nutrition, donde especialistas internacionales y referentes técnicos abordaron cómo la salud digestiva hoy impacta directamente en productividad, eficiencia y sustentabilidad.

La jornada reunió ciencia, evidencia comercial y experiencia aplicada en campo para responder una pregunta cada vez más relevante: ¿cuánto de la leche que llega al tanque se define primero en el intestino?

Desde México, Estados Unidos y Chile, los expositores coincidieron en un punto: el futuro de la nutrición funcional ya no pasa solo por formular mejor, sino por entender qué microorganismos están ayudando (o perjudicando) la eficiencia del sistema.

Ese concepto marcó el tono de una jornada donde la microbiología se conectó de manera directa con litros, sólidos, bienestar animal y reducción del uso de antibióticos.




Patógenos que hoy cuestan litros (y muchas veces no se miden)

La primera charla estuvo a cargo de Gerardo Nava, del Laboratorio de Microbiología Molecular de la Universidad Autónoma de Querétaro, quien llevó la conversación mucho más allá de la digestibilidad. Su planteamiento fue claro: la microbiota intestinal debe mirarse como un eje de seguridad alimentaria, salud animal y eficiencia productiva.

Según explicó, en sistemas intensivos el tracto digestivo no solo alberga bacterias benéficas, sino también enormes poblaciones de microorganismos patógenos que se replican, se excretan al ambiente y vuelven a desafiar a los animales. Entre los principales focos de riesgo destacó tres patógenos de alto impacto para la producción lechera: Salmonella enterica, E. coli patógena y Clostridium perfringens.

Su presencia puede traducirse en diarreas en terneros, enteritis, mastitis ambientales, enterotoxemias y mortalidad súbita, especialmente en animales jóvenes o en vacas sometidas a dietas de alta exigencia.

La gran reflexión que dejó Nava fue que, muchas veces, el problema no es la ausencia de soluciones, sino la falta de medición. Ese punto resonó especialmente entre asesores y productores presentes, ya que en muchos sistemas todavía no existe una caracterización real de los desafíos intestinales que están afectando la performance.

«Lo que no se mide no se puede controlar.» — Gerardo Nava, Laboratorio de Microbiología Molecular, Universidad Autónoma de Querétaro.

La microbiota intestinal benéfica: donde también se juega la eficiencia

La charla también profundizó en el rol de bacterias benéficas como las familias Lachnospiraceae y Ruminococcaceae, clave en la producción de butirato y otros ácidos grasos de cadena corta.

Una mayor presencia de estas familias se asocia a mejor integridad intestinal, mayor digestibilidad, mejor aprovechamiento de nutrientes, mejor producción de grasa y proteína en leche, y menor espacio biológico para patógenos. En otras palabras, una microbiota funcional no solo protege: también convierte mejor alimento en leche.

Del laboratorio a los kilos de ECM

La segunda gran línea del seminario estuvo a cargo de Jesse Thompson, Product Manager de Certillus en Arm & Hammer Animal Nutrition, quien presentó evidencia comercial sobre el uso de probióticos de precisión. Thompson se desempeña en el desarrollo y validación de soluciones probióticas de precisión para sistemas ganaderos, con foco en demostrar que la modulación de la microbiota también se puede medir en rentabilidad.

El foco estuvo puesto en cómo ciertas cepas específicas de Bacillus subtilis pueden inhibir patógenos, mejorar integridad intestinal, favorecer uniformidad de microbiota, mejorar digestibilidad, reducir muertes digestivas e impactar en la producción corregida por energía.

Uno de los resultados que más llamó la atención fue el presentado en una lechería comercial de Nueva York, donde el uso de Certillus mostró una respuesta acumulada de +1,5 kg de ECM por vaca durante el período evaluado. La curva mostró incrementos progresivos hasta llegar a +323,7 lb en 150 días, reflejando que el impacto no se limita a un efecto sanitario, sino que escala directamente al negocio.

Además, Thompson destacó un punto especialmente relevante para Chile: ya comenzaron a trabajar con muestras locales para entender cómo los sistemas pastoriles y mixtos del sur influyen en la diversidad microbiana y en los desafíos patógenos. Eso abre una etapa muy interesante de validación regional, especialmente en sistemas donde el forraje tiene una calidad diferencial.

Las cifras del seminario

Uno de los resultados más destacados presentados en el seminario fue el obtenido en una lechería comercial de Nueva York: +1,5 kg de ECM por vaca al utilizar Certillus. La evolución acumulada mostró la siguiente progresión:

Evolución acumulada de producción por vaca con Certillus

PERÍODO
  • 30 días
  • 60 días
  • 90 días
  • 120 días
  • 150 días
INCREMENTO ACUMULADO
  • +29,3 lb
  • +128,2 lb
  • +206,1 lb
  • +259,3 lb
  • +323,7 lb

La microbiota dejó de ser teoría para transformarse en litros.

Chile: buenos forrajes, más precisión y mejor ROI

La tercera charla estuvo liderada por Clemente Cruz, médico veterinario y asesor de lecherías en México, Centroamérica y Sudamérica, con experiencia en más de 250.000 vacas en producción. Su enfoque combina nutrición aplicada, lotificación, precisión en dieta, eficiencia alimentaria y retorno económico.

Su mirada puso el foco en la rentabilidad. El mensaje fue directo: en lechería, la nutrición representa cerca del 70% del costo total de la operación, por lo que cualquier mejora en precisión alimentaria impacta directamente en el retorno económico.

«Lo que tenemos que buscar es cuántos kilos de alimento consumido tiene el animal por litros de leche producidos.» — Clemente Cruz, médico veterinario y asesor de lecherías.

Más allá del nuevo producto, Cruz insistió en que el error más caro sigue siendo una base mal construida: análisis incompleto de forrajes, dietas no ajustadas por grupo, lotificación deficiente y monitoreo insuficiente del consumo real.

Lo que la industria chilena ya empieza a visualizar

Luis Eduardo Morales, Gerente de animales mayores de Veterquímica, fue una de las voces que conectó la ciencia del seminario con la realidad productiva chilena. Su mirada se centró en cómo las soluciones microbiológicas permiten avanzar hacia una producción más sustentable, más rentable, con menor presión antibiótica y basada en ciencia aplicada.

«La producción sí se puede hacer con una mirada sustentable y además rentable, a través de la ciencia y de microorganismos que son soluciones naturales para los animales.» — Luis Eduardo Morales, Gerente de animales mayores, Veterquímica.

Su lectura sobre Chile fue especialmente positiva. Destacó la calidad de los forrajes de la zona sur y el nivel de tecnificación creciente de los productores, lo que genera un escenario muy favorable para avanzar hacia dietas más quirúrgicas y estrategias de nutrición de precisión.

«Ahora empiezan los manejos balanceados: dietas más específicas, con mayor precisión, para obtener más litros, pero con un retorno económico adecuado.» — Luis Eduardo Morales, Gerente de animales mayores, Veterquímica.

Uno de los mayores valores de la jornada fue la presencia de productores, consultores y encargados de lecherías chilenas, quienes rápidamente conectaron la información con su realidad.

Fernando Klein, consultor en nutrición de vacas de leche en la zona sur, destacó el potencial del desarrollo en dos áreas especialmente sensibles: terneros y vacas de alta producción con dietas altas en almidón.

«Promete muy buenos resultados, especialmente en terneros y en vacas de alta producción confinadas con dietas más exigentes en almidón.» — Fernando Klein, consultor en nutrición de vacas de leche, zona sur de Chile.

Desde la mirada productiva, José Luis Terraza, gerente de producción de Agrícola La Martina, también valoró el enfoque práctico.

«Estas herramientas biotecnológicas que van surgiendo para mejorar la eficiencia de los recursos alimenticios son muy interesantes de evaluar a futuro en la práctica del campo.» — José Luis Terraza, gerente de producción, Agrícola La Martina.

Ese fue probablemente el gran mérito del seminario: bajar la microbiota desde la ciencia dura a decisiones concretas de manejo, nutrición y rentabilidad.

Una conversación que recién comienza

La señal que dejó Osorno es potente. La industria ya no está discutiendo solo ingredientes, matrices nutricionales o litros por vaca. Hoy la conversación empieza a incorporar una nueva capa: qué microorganismos queremos potenciar y cuáles debemos dejar de replicar dentro del sistema.

Y en esa discusión, la microbiota dejó de ser un concepto abstracto para convertirse en una herramienta estratégica. Porque, cada vez con más evidencia, la leche del mañana empieza a definirse mucho antes de la sala de ordeño: comienza en el intestino.

¿Qué es Certillus?

Certillus es una solución desarrollada por Arm & Hammer Animal Nutrition basada en cepas específicas de Bacillus subtilis. Su objetivo es inhibir patógenos intestinales, mejorar integridad digestiva, estabilizar microbiota ruminal, reducir mortalidad digestiva, mejorar eficiencia de conversión y aumentar ECM.

La diferencia está en su enfoque: no todos los probióticos hacen lo mismo, incluso dentro de la misma especie bacteriana.

Luis Eduardo Morales
Gerente de animales mayores