Opinión y columnas, Sustentabilidad

Sistemas agropecuarios sostenibles: producir más y mejor

Vacas lecheras en pradera verde como ejemplo de sistemas agropecuarios sostenibles según Anasac

El futuro del agro exige integrar productividad y sostenibilidad. Desde la agricultura hasta la producción lechera, la innovación, la tecnología y el uso eficiente de los recursos pueden generar valor para los productores, reducir impactos y construir sistemas productivos más competitivos y resilientes.

El sector agropecuario enfrenta uno de los desafíos más relevantes de las próximas décadas: responder a una creciente demanda por alimentos y, al mismo tiempo, utilizar los recursos naturales de manera cada vez más eficiente, reducir los impactos ambientales y mantener sistemas productivos económica y socialmente sostenibles.

En Anasac entendemos que abordar este desafío requiere una mirada integral. La sostenibilidad no puede estar separada de la productividad ni de la rentabilidad. Por el contrario, avanzar hacia sistemas agrícolas más sostenibles implica buscar permanentemente nuevas formas de producir más y mejor, utilizando menos recursos y generando el menor impacto posible.

Esta visión adquiere especial relevancia tanto en la agricultura como en la producción pecuaria. En el caso de la lechería, por ejemplo, la sostenibilidad se relaciona directamente con la capacidad de optimizar los costos de alimentación y mejorar la eficiencia productiva, reducir las huellas de carbono e hídrica y, al mismo tiempo, favorecer el bienestar de los animales y de las personas que forman parte del sistema productivo.

Por eso, más que una exigencia adicional, creemos que la sostenibilidad debe convertirse progresivamente en una herramienta para aumentar la eficiencia, gestionar riesgos, fortalecer la competitividad y dar viabilidad al negocio agropecuario en el largo plazo.

Innovación y eficiencia como motores de la transformación

Esta transición requiere soluciones que sean capaces de generar resultados concretos en terreno. Para que una tecnología o una nueva práctica sea adoptada por los productores debe responder a necesidades reales y demostrar que genera valor productivo, económico, ambiental y social.

En agricultura, esto puede observarse claramente en el manejo integrado de plagas. La combinación de distintas alternativas de control, controladores biológicos, biorracionales, y productos tradicionales cuando son necesarios, monitoreo y herramientas de agricultura de precisión permite realizar intervenciones cada vez más focalizadas y tomar mejores decisiones sobre qué utilizar, cuánto, dónde y cuándo hacerlo.

En el sector pecuario encontramos una lógica similar. La alimentación de precisión, la genética, los sistemas de monitoreo y las tecnologías de gestión permiten mejorar la productividad a partir de un uso más eficiente de los recursos. Hoy existen, por ejemplo, soluciones nutricionales capaces de mejorar la eficiencia alimentaria del rebaño y otras que contribuyen a reducir las emisiones de metano entérico sin comprometer el rendimiento productivo. También existen herramientas genéticas destinadas a seleccionar animales con mayor eficiencia de conversión alimentaria, generando beneficios que pueden acumularse de una generación a otra.

Esta convergencia entre ciencia, innovación y sostenibilidad abre importantes oportunidades para el sector agropecuario. Ya no se trata solamente de reemplazar una solución por otra, sino de comprender mejor los sistemas productivos para intervenir de forma más precisa y eficiente.

Medir mejor para decidir mejor

La digitalización está acelerando esta transformación.

En la agricultura, disponer de información sobre clima, cultivos, plagas y condiciones específicas de un predio permite anticiparse a los problemas y focalizar mejor las intervenciones. En Anasac hemos avanzado en esta dirección mediante diferentes herramientas digitales y programas orientados a entregar información que apoye la toma de decisiones de los agricultores.

Esa misma transformación está ocurriendo en la producción de leche sostenible. En lechería, los sistemas de gestión permiten centralizar la información del rebaño e integrar datos provenientes de sensores y equipos de ordeña, mientras que tecnologías de monitoreo continuo pueden entregar información sobre variables como temperatura, actividad, rumia y pH ruminal. Esto permite detectar tempranamente cambios en los animales y entregar mejores antecedentes para las decisiones productivas, reproductivas y sanitarias.

Esta capacidad de anticipación es particularmente relevante desde una perspectiva de sostenibilidad. Detectar antes, intervenir mejor y utilizar solamente los recursos necesarios puede traducirse en mayor eficiencia, menores costos, menor impacto ambiental y un mejor nivel del bienestar animal.

En definitiva, tanto en agricultura como en ganadería, contar con más y mejor información permite pasar de una lógica principalmente reactiva hacia una gestión cada vez más preventiva y predictiva.

Suelos, animales y recursos naturales: una mirada integral

Avanzar hacia sistemas agropecuarios sostenibles implica también comprender que productividad y protección de los recursos están estrechamente relacionadas.

En agricultura, el suelo constituye uno de los principales activos productivos. Promover suelos vivos, diversos y resilientes requiere incorporar nuevas prácticas y herramientas, desde coberturas vegetales hasta soluciones biológicas y tecnologías que permitan hacer un mejor uso del agua y de los insumos.

En el ámbito pecuario, la eficiencia también tiene consecuencias ambientales directas. Una mejor conversión del alimento en leche permite aprovechar de mejor manera los recursos destinados a la alimentación. Asimismo, determinadas estrategias nutricionales pueden aumentar la eficiencia en el uso del nitrógeno y disminuir su excreción, mientras otras tecnologías permiten abordar directamente uno de los desafíos ambientales relevantes de la ganadería: las emisiones de metano entérico.

De esta forma, la eficiencia productiva y el desempeño ambiental dejan de ser objetivos independientes. Una mayor eficiencia en el uso del alimento, del agua, de los insumos o de la energía puede contribuir simultáneamente a mejorar los resultados productivos y disminuir la presión ambiental de los sistemas.

El bienestar animal también es sostenibilidad

Una mirada integral de la sostenibilidad agropecuaria necesariamente incorpora también su dimensión social y, dentro de ella, el bienestar animal.

En la producción lechera, un animal sano y adecuadamente monitoreado no solo representa un objetivo de bienestar, sino que también constituye un componente fundamental de un sistema productivo eficiente. Las nuevas tecnologías permiten detectar con mayor anticipación problemas sanitarios, monitorear variables fisiológicas y apoyar la gestión reproductiva del rebaño.

Esta visión permite conectar dimensiones que muchas veces se han abordado separadamente. Salud animal, bienestar, eficiencia operacional, productividad y sostenibilidad son partes de un mismo sistema.

Asimismo, la incorporación de tecnologías que simplifican las tareas diarias y facilitan el acceso a información relevante puede contribuir a mejorar no solo la gestión del rebaño, sino también las condiciones en que trabajan las personas vinculadas a estas operaciones.

De reducir impactos a generar nuevo valor

El siguiente paso consiste en avanzar desde una sostenibilidad enfocada principalmente en reducir impactos hacia otra capaz también de generar nuevas oportunidades y valor para los productores.

La economía circular es parte de esa evolución. Mediante la participación en iniciativas como Agrorecicla (Imppa) y Agro Circular (ProRep), Anasac ha buscado contribuir a la recuperación y valorización de envases agrícolas. El desafío hacia adelante es continuar desarrollando modelos capaces de reincorporar materiales al sistema productivo y transformar recursos anteriormente considerados residuos en nuevas fuentes de valor.

Pero las oportunidades pueden ir más allá. La reducción de emisiones, la captura de carbono, la biodiversidad, la protección del suelo y otros atributos ambientales comienzan a adquirir una creciente relevancia dentro de los sistemas productivos. Incluso en la lechería, existen soluciones nutricionales orientadas a disminuir las emisiones de metano que abren posibilidades de vincular las mejoras ambientales con mecanismos económicos asociados a la gestión del carbono.

Esto plantea una mirada particularmente interesante para el futuro: que los productores agropecuarios puedan ser reconocidos no solamente por los alimentos que producen, sino también por la eficiencia y los atributos ambientales y sociales asociados a la forma en que los producen.

Una transformación que requiere colaboración

La magnitud de este desafío obliga a trabajar de manera colaborativa. Los productores pueden incorporar nuevas prácticas y tecnologías, pero para que la transformación ocurra a la escala necesaria se requiere también la participación de proveedores, empresas, investigadores, asesores, distribuidores, autoridades, mercados y consumidores.

Por esta razón, en Anasac entendemos que nuestro rol va más allá del desarrollo y comercialización de productos. Buscamos contribuir activamente a la transformación del sector agropecuario, acercando ciencia, tecnología, conocimiento y soluciones que permitan responder a sus nuevos desafíos.

Esto significa mirar la sostenibilidad de manera transversal, desde nuestras propias operaciones y nuestra relación con proveedores hasta la forma en que desarrollamos soluciones agrícolas y veterinarias que permitan a nuestros clientes avanzar hacia sistemas más sustentables.

Significa también entender que no existe una única respuesta. Los desafíos de un productor agrícola son diferentes de los de un productor lechero, pero existe un principio común: las soluciones serán realmente sostenibles cuando logren equilibrar desempeño económico, responsabilidad ambiental y desarrollo social. Estos tres ámbitos son precisamente los que el enfoque de sostenibilidad para la producción lechera identifica como pilares del desarrollo futuro del sector.

Producir más y mejor

La agricultura y la producción pecuaria tienen importantes desafíos por delante, pero también una oportunidad extraordinaria para transformarse.

Tecnologías que permiten utilizar los insumos con mayor precisión, soluciones nutricionales que mejoran la conversión alimentaria, herramientas para reducir emisiones, genética que incorpora criterios de eficiencia, sistemas digitales capaces de anticipar problemas y nuevas prácticas destinadas a proteger los recursos naturales son ejemplos de una transformación que ya está ocurriendo.

El liderazgo futuro del sector estará cada vez más asociado a la capacidad de integrar eficiencia, rentabilidad y responsabilidad ambiental y social dentro de una misma estrategia productiva. Desde Anasac creemos que sostenibilidad y productividad no son objetivos contrapuestos. El desafío es precisamente lograr que ambas dimensiones avancen de manera conjunta.

Porque el futuro del sector agropecuario no consiste simplemente en producir más. Consiste en producir mejor, utilizando los recursos de manera inteligente, cuidando nuestros suelos y nuestros animales, reduciendo impactos y generando valor económico, ambiental y social en el largo plazo.

Es allí donde la sostenibilidad deja de ser solamente una responsabilidad y pasa a convertirse en una herramienta de competitividad y resiliencia para construir el futuro del agro.

Bernardita Contesse
Jefe de Sustentabilidad de Anasac