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Asegura la calidad nutricional del ensilaje

El éxito en la conservación de forrajes es clave para garantizar la calidad nutricional de los ensilajes. Para lograrlo, es esencial tener en cuenta tres aspectos fundamentales: la selección del forraje, la técnica de ensilado y el uso adecuado de la tecnología para gestionar las reservas forrajeras, especialmente en épocas de escasez de pasto.

1. Selección adecuada del forraje: La base para un buen ensilaje El punto de partida para asegurar la calidad del ensilaje es la selección del forraje. Ya sea que se trate de pasturas, leguminosas o maíz, el tipo de forraje elegido influirá directamente en la calidad final del ensilaje. Esto se debe a la «aptitud fermentativa» de la materia prima, que está determinada por tres factores clave: el contenido de humedad, el contenido de carbohidratos no fibrosos (Chos) y la capacidad buffer.

 Contenido de humedad: Este parámetro está vinculado al estado fenológico de la planta al momento de la cosecha. Las plantas en estado juvenil suelen tener una excelente calidad pero bajos niveles de materia seca (MS), lo cual puede complicar su conservación. Las condiciones ambientales también juegan un papel fundamental en la cosecha.

Carbohidratos no fibrosos (Chos): El contenido de estos carbohidratos influye directamente en la rapidez y eficiencia del proceso de fermentación, ya que actúan como precursores para la formación de los ácidos que aseguran la conservación del forraje.

Capacidad buffer: Dependiendo de la especie de planta, la capacidad para resistir cambios en el pH varía. Las gramíneas tienen una capacidad buffer más baja que las leguminosas, lo que afecta la fermentación.

2. Técnicas de ensilado: El arte de conservar correctamente Una vez cosechado el forraje, es crucial aplicar las mejores prácticas para garantizar su correcta conservación. Un aspecto fundamental es el proceso de picado y compactación. Al cortar y picar el forraje, se facilita la acción de las bacterias lácticas, responsables de la fermentación anaeróbica. Es importante que el tamaño de picado sea adecuado, especialmente cuando los forrajes tienen un bajo contenido de MS, para evitar fermentaciones indeseadas. Además, el sellado del silo juega un papel crucial en la conservación. Un buen sellado previene el contacto con el oxígeno, evitando pérdidas de MS debido a malas fermentaciones o pudriciones. También, la compactación de la masa a ensilar es esencial para crear un ambiente anaeróbico óptimo para las bacterias lácticas.

3. Avances tecnológicos: Mejora en la conservación y almacenamiento de forrajes En los últimos años, los avances tecnológicos han transformado la conservación de forrajes mediante ensilaje. El uso de maquinaria especializada ha permitido realizar estos procesos de forma más eficiente. Tractores de mayor tamaño y peso, junto con equipos de corte de última generación, aseguran un picado más uniforme y una mejor compactación, lo que mejora la calidad del ensilaje y facilita su aprovechamiento por parte de los animales.

Desde una perspectiva bioquímica, los aditivos biológicos también han tenido un gran impacto. Estos aditivos ayudan a estabilizar el silo y reducir las pérdidas por putrefacción al acelerar la fermentación mediante la introducción de cepas específicas de bacterias lácticas, como Lactobacillus plantarum y Lactobacillus buchneri. Estas bacterias favorecen la fermentación láctica, reduciendo el riesgo de fermentaciones no deseadas y aumentando la estabilidad aeróbica del ensilaje.

4. Estrategias para optimizar el uso de reservas forrajeras en épocas de escasez

Cuando se enfrenta una temporada de escasez de pasto, es fundamental realizar un balance forrajero adecuado. Este balance debe incluir tanto el requerimiento de forrajes como el suministro disponible, que puede provenir de praderas, cultivos suplementarios y forrajes conservados.

El contenido de nitrógeno amoniacal (NH3) es uno de los parámetros más relevantes para evaluar la calidad de los ensilajes. Un nivel elevado de NH3 indica una fermentación deficiente, lo que afecta la palatabilidad y la utilización del ensilaje. Para reducir los niveles de NH3, es crucial:

 Evitar la cosecha de forrajes inmediatamente después de una fertilización nitrogenada.

 Optar por la cosecha premarchita en praderas con alto contenido de proteína cruda.

 Utilizar inoculantes biológicos para acelerar la fermentación y evitar la proteólisis durante las primeras etapas.