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Producción vitalicia

La información científica avanza día a día tal cual nuestras vidas, por lo que cada día hay algo nuevo que contar. En términos de productividad láctea, un concepto que crece día a día es cómo mejorar la longevidad y productividad vitalicia. 

Muchos nuevos conceptos se están trabajando, entre ellos el bienestar animal, sin embargo; uno de los factores más determinantes en la productividad vitalicia es la etapa de crianza.

La crianza de una futura vaca productiva no comienza desde el nacimiento, sino que desde que se encuentra en el vientre de la vaca. Toda la información indica que los 3 últimos meses de gestación y los primeros 4 meses de crianza son los más importantes de la crianza y tienen una incidencia determinante en la productividad futura de esa cría. Mientras la vaca está en producción, los requerimientos nutricionales están cubiertos por la ración que reciben las vacas en producción, sin embargo; todo cambia al momento del secado. Los 3 últimos meses de gestación son los de mayor requerimiento por parte de la cría en vientre, donde se produce el crecimiento del 75-80% del peso de nacimiento de ese animal. En términos nutricionales, esta etapa coincide con una depresión nutricional determinada por el sistema productivo local, donde secamos a la vaca, quitamos la suplementación de concentrado, la mayoría de las veces la suplementación de sales minerales y las vacas acuden a los pastos de menor calidad del predio, privilegiando la alimentación de las vacas productoras. A su vez la nutrición preparto muchas veces no está enfocada en cubrir los requerimientos nutricionales, sino que se enfoca solamente en evitar las enfermedades metabólicas.

Es por eso que en Lircay se están ocupando de esta etapa nutricional enfocándose en la nutrición de la vaca seca, el preparto y crianza de la ternera hasta el momento de la primera parición, con una mirada distinta, enfocándose en la nutrición de la ternera y la productividad vitalicia. La nutrición del período seco es fundamental para el desarrollo de la ternera y tiene una incidencia importante con relación a la crianza en ternerera, tanto en el desarrollo alométrico y GDP como en la aparición de enfermedades y sobrevida. En esta etapa la nutrición de la vaca no está basada en entregar grandes aportes energéticos, porque pondrían en riesgo la involución de la glándula mamaria, sino más bien en la entrega de macrominerales, microminerales, vitaminas y por sobre todo aminoácidos esenciales. Estos aportes nutricionales modulan la inmunidad de la vaca y por ende modifican la cantidad y calidad del calostro que va a recibir la ternera, incluso en vacas de primer parto. Hoy en día, se describe que un calostro de buena calidad no asegura una buena crianza. La capacidad de absorción de las inmunoglobulinas está determinada por la madurez intestinal de ese ternero al nacimiento y eso depende principalmente de la nutrición proteica de los últimos meses de gestación. Los aminoácidos de la dieta de vaca seca son los que van a regular la madurez intestinal y por ende la mayor o menor capacidad de absorción de las inmunoglobulinas. Además, los aminoácidos de la ración de vaca seca y preparto participan en el desarrollo del sistema inmune de la ternera, por lo que afectará la capacidad de generación de anticuerpos desde el calostro entregado por la madre. Hay estudios que determinan incluso, que las diarreas por E. Coli están reguladas por una mayor o menor presencia de pilis de adherencia a nivel intestinal, modulados por el aporte proteico de las raciones de vaca seca y preparto. El desarrollo intestinal previo al nacimiento también influye directamente sobre la capacidad de absorción de nutrientes durante la crianza inicial, lo que afectará la capacidad de consumo de MS y por ende la GDP y capacidad de desarrollo ruminal previo al destete.

En el preparto también Lircay se está preocupando de la ternera y no solo de evitar enfermedades metabólicas asociadas a esta etapa. La composición del concentrado de preparto asegura la entrega de energía al ternero, participando en la acumulación de grasa parda, además de mejorar calidad y cantidad de calostro. De esta manera los terneros nacen más activos, se paran rápidamente y presentan mayor capacidad de succión al nacimiento, lo que contribuye a la toma de calostro y a generar una buena respuesta inmunitaria.

En términos de crianza y recría, Lircay ha liderado el desarrollo de una nutrición eficiente tanto económicamente, como en el enfoque productivo de la ternera, generando una crianza saludable y eficiente en el predestete, y mayor desarrollo y GDP en el postdestete. El protocolo de crianza “Power” de Lircay está enfocado en el desarrollo ruminal temprano y una nutrición láctea adecuada a los requerimientos, de esta manera las terneras en su proceso inicial tienen altas tasas de consumo de concentrado que además está suplementado con aditivos que estimulan la multiplicación inicial de las papilas ruminales y encargado principalmente de la elongación de éstas, para establecer una buena capacidad de absorción de nutrientes desde la etapa inicial. Es por este alto grado de desarrollo ruminal que las terneras no presentan caídas ni pérdidas de peso en el post destete, ya que, desde el punto de vista ruminal, son rumiantes eficientes y generan una mayor capacidad de digestión de los alimentos que recibe un rumiante en esta etapa, como forrajes y pradera, lo que asegura una buena GDP como rumiante y no dependiendo de la leche. En este sentido, Lircay tiene modelos de crianza con destete desde los 45 días en adelante, dependiendo de la realidad de cada predio, lo que permite generar un ahorro muy notable en el consumo de leche, insumo más caro de la etapa inicial. La nutrición “Power” también se preocupa de la nutrición mineral y vitaminas requeridas en esta etapa, lo que se ve reflejado en la calidad de pelaje y estructura corporal de las terneras. Este desarrollo ruminal es notablemente diferente a otros modelos, ya que la diferencia se observa desde el destete que no es traumático para el ternero, reduciendo vocalizaciones por falta de leche y estrés y generando una rápida sustitución de la dieta láctea por MS, mostrando un claro consumo de forrajes conservados o pradera post destete. Esto, sumado al cambio de concentrado utilizado en el postdestete genera altas tasas de GDP (mayores a sistemas basados en alta suplementación de leche) y un crecimiento óptimo de la vaquilla. La nutrición postdestete y la no pérdida de peso postdestete son fundamentales para el proceso de multiplicación de las células productoras de leche, las cuales solo se multiplican hasta los 4 meses de vida. Esto es fundamental, ya que una ternera que pierde peso en el postdestete, determina una menor multiplicación del tejido productor de leche y al momento de recuperar una GDP adecuada, ese tejido glandular va a ser reemplazado por tejidos adiposo, lo que determinará una menor productividad vitalicia.

Los manejos alimenticios sugeridos por Lircay se traducen en maximizar la expresión del potencial genético de nuestros rebaños en productividad vitalicia, a través de un preparto optimizado, una crianza donde nos ocupemos de las necesidades de la ternera/o y una recría donde mantengamos una tasa de crecimiento óptima.