Empresariales

Preparados para la cosecha de maíz

Nadie discute el rol protagónico que tomó el establecimiento de maíz para ensilajes en el sur de Chile. Es un cultivo que tomó un espacio propio, con paquetes tecnológicos que se han ido afinando; con productores y asesores que lo incluyen de manera estratégica con muy buenos resultados. A la par, es notable la oferta de nuevos híbridos; prestadores de servicio muy especializados; y, una superficie en crecimiento año tras año. El maíz llegó para quedarse y lo hizo con ganas. Es el caso del espacio que tomó en los sistemas productivos del fundo Monteverde, ubicado en Máfil, Región de Los Ríos.

El recorrido

Llevan muchos años usando el establecimiento de maíz para ensilaje y están contentos por el resultado. La historia productiva de Monteverde es relatada en este reportaje, en el cual su propietario cuenta los avances y desafíos. En lo alto de los lomajes de Máfil, a unos 30 kilómetros de Valdivia, visitamos Monteverde, donde conversamos con el propietario, Pablo Ostalé Cambiaso; el administrador, Roberto Vargas; la representante técnico comercial de Nutrial, Marcela Sánchez; y, la médico veterinario y encargada del robot de ordeña, Mariana Alcoholado.

Productor lechero desde 1988, Pablo Ostalé cuenta que, al egresar como ingeniero agrónomo de la PUCV en Quillota, tuvo la oportunidad de hacerse cargo del predio, que era parte de una sociedad que tenía su padre.

En esa época la leche estaba mucho más presente en la zona central y era una actividad que no la veía lejana. Así, al egresar, tuvo la posibilidad de trabajar solo haciéndose cargo del predio. Se trataba de una lechería con alrededor de 150 vacas en unas 450 hectáreas, manejadas en forma un poco extensiva. “Me propuse trabajar en esto, que era lo que estaba en el predio. Es un campo con lomas, donde fuimos avanzando con el tiempo; luego tuve la oportunidad de entrar a COLUN como cooperado hace unos 13 años”, cuenta. En paralelo, fue creciendo con otros predios para ir ordenando la crianza y la producción de forrajes.

Hoy Monteverde es el centro lechero de la empresa, con unas 400 vacas en ordeño y unas 430 vacas masa. La idea, dice, siempre fue ir creciendo, el ingreso a COLUN –relatale dio seguridad para ir dando otros pasos y expandirse. “Fue un muy buen paso ser cooperados, es otro mundo. Esto de participar y tener utilidad hasta el producto final es importante y muy distinto”. En muchas de las inversiones han tenido apoyo financiero desde la cooperativa, lo que ha sido de gran ayuda. En 2022 produjeron alrededor de 3.000.000 de litros, obtenidos en un esquema de producción híbrida. Comparten 2 modelos y sistemas productivos: uno, robótico; y, el otro, con una sala tradicional. Ambos incluyen partos todo el año, usando genética Holstein, mejorando sólidos a través de la alimentación, relata Roberto Vargas, como también usando líneas alemanas y francesas. “En alimentación, pasar de maíz húmedo a maíz seco nos cambió la vida”, destacó El sistema robótico opera desde abril con un sistema con vacas estabuladas, usando una ración estable. El concentrado se entrega y asigna a través del robot por producción. Son alrededor de 170 vacas en este sistema. Aquí se seleccionó las mejores vacas y las más adaptables y de mejor carácter. “Aquí hemos visto mejoras significativas en producción, con una alimentación más estable y con otros costos”, comentan.

La lechería convencional opera con un plantel de 225 vacas en ordeño con un sistema mixto de pastoreo (cuando hay disponibilidad de pradera) combinada con una ración pero con menos ensilaje de maíz y bolos. En verano y parte del invierno la temporada de consumo directo de praderas baja muchísimo, ya que no hay riego. Esta ha sido una limitante grande, reconocen, ya que han invertido en establecer pozos profundos, pero desgraciadamente, no hay acceso a napas. Esta sala fue por varios años la única unidad, con 2 lotes para ordeño. Cuando llegó el momento de renovar  la infraestructura, la decisión estuvo basada en que se trataba de un edificio antiguo, con una sala vigente. La opción era construir una nueva o hacer una robótica. “Sabemos que hay escasez de mano de obra, que es bien acentuada en esta zona, destacan, que es difícil encontrarla. Vi que, si quería dar continuidad, era mucho mejor hacerlo con este sistema, lo que comprobamos en la pandemia”, resume Ostalé. Los beneficios que han apreciado en el sistema de ordeña robótica lo aprecian en aumento de producción, con menos incidencia de mastitis.

Manejo

Para tener buenas praderas han construido fertilidad por muchos años con producciones altas. Están usando desde hace tiempo la fertilización con guanos de avícolas, lo que hizo bajar el uso de nitrógeno (urea). El año pasado usaron fertilizantes foliares con buenos resultados.

En el 2022 bajaron la cantidad de vacas en pastoreo, lo que les permite obtener más producción de forrajes conservados. “Estabular una parte cambia mucho el esquema, da más espacio para producir alimentos”, cuentan. Ya no están apretados en el uso de la pradera.

El tiempo de crecimiento de la pradera lo optimizan y lo miden apoyados por la empresa Agropasto, sistema que les permite una programación adecuada. “Puedes ajustar la dieta y calcular qué es lo que tenemos y lo que no, es una contribución importante. Medimos cada 15 días y entregan una recomendación para manejar el pastoreo”.

En Monteverde existen pocas hectáreas para pastoreo, las que sostuvieron el plantel por mucho tiempo, sumados a forrajes importados, producción en otros predios y arriendos. En esos predios se hace uso estratégico como invernadas y crianza.

El maíz

El maíz es un eje importante en la empresa, que por lo menos se lleva estableciendo más de 20 años. Hoy no se siembra en Monteverde, sino en un predio cercano, a unos 5-6 kilómetros. Cada año se establecen unas 60 a 65 hectáreas para esta lechería, con una producción de 50-55 toneladas de materia verde, en secano, en un sector más bajo y sin tanto peligro de heladas.

La siembra se hace el 15 de octubre (aproximadamente) para cosecharlo el 15 de marzo. Eso les permite programación. “Somos los primeros en sembrar y en cosechar”, dice Roberto. Para esta temporada, agregan, no debería adelantarse, pese a las condiciones de un verano más seco. Los ensilajes se hacen sobre estabilizando, que reconocen que es complicado y que genera pérdidas, pero que buscarán mejorar con una construcción futura de pisos para establecerlos. El ensilaje lo hacen con un prestador de servicios, trayéndolos desde un predio que fue el que visitamos, a unos 5 kilómetros. Eso hace que tengan que ser muy organizados. “Es muy importante el pisado, desparramado y confección del silo. La comunicación con el prestador de servicios es muy importante, con preocupación por hacer bien las cosas. No hemos perdido tanto silo como con otros, aquí andan a su tiempo con un avance que permita compactar realmente”, comentan Roberto y Pablo.

Se cuenta bien las colosadas y se permite ir haciendo un cálculo para el futuro y lo que se entregará a las vacas, para así pasar bien el año con maíz. “No nos puede faltar maíz y eso parte desde el equipo que va pisando y contando las colosadas”: Un 20 a 30% de la ración se basa en el ensilaje de maíz. La temporada 21/22 fue muy buena y les permitió tener un abastecimiento excelente, con muy buenas reservas. Fue uno de los mejores años que han tenido, reconocen.

Lo otro es poder dar el tiempo correcto de fermentación y guarda post ensilaje, que sea de por lo menos un mes a 2 meses, para que las bacterias puedan hacer su trabajo. Entre más tiempo, mejor. “La realidad es que a veces hay que abrirlo muy encima, que no es lo ideal”, explican. El momento más crítico en Monteverde es verano, porque en invierno alcanzan a hacer el ciclo de pastoreo. A veces, han tenido que consumir forraje antes, cuando han venido sequías grandes, recuerdan.

Entre las recomendaciones que hacen para estar atentos al momento del ensilaje, reconocen que son un buen picado, crackeado, pisado parejo, uso de tractores pesados, la compactación bien hecha, la medición de los contenidos, y, la disponibilidad de neumáticos para hacer un buen tapado. Así, el año pasado hicieron 3 silos, ya que fue una temporada de muy buen rendimiento y calidad.

En el ensilaje de maíz usan el Silo Barrier, barrera que impide la penetración del oxígeno y que lo impermeabiliza, que aísla las bolsas de oxígeno que quedan en la superficie irregular del ensilaje. Este es un producto que es distribuido en Chile por Nutrial, al cual se suma también el Lalsil, inoculante. “Toda la vida hemos usado inoculantes Lalsil, producidos por Lallemand, orientado para maíz. La experiencia ha sido muy buena, una vez lo tuvimos que abrir a los 2 días y vimos que funcionaba muy rápido, bajando la temperatura. Contiene la bacteria Buchneri, que es la de mayor efectividad”, dice el administrador, Roberto Vargas.

La Dra. Marcela Sánchez explica que “el año pasado, vimos muy buenos ensilajes logrados, donde vimos que la confección se hizo muy bien. El trabajo en El sistema de ordeña robótica es una inversión que comenzó a operar el año pasado. La Dra. Mariana Alcoholado está encargada del robot de ordeña y su operación. compactación y el ancho, donde lo hacen más horizontalmente, les permite compactar bien y generar un declive suave, con muy buena confección”. Recomienda siempre trabajar desde la cara frontal e ir avanzando, para ir mejorando los procesos. En este mismo tema, Álvaro Rosas, subgerente área Rumiantes de Nutrial, destacó que Lalsil es uno de los primeros productos que incluyó Lactobacillus buchneri, que es muy específico para el ensilaje de maíz, evitando que el silo se caliente una vez que se abre. “Ha tenido muy buenos resultados evitando pérdidas por calentamiento y, respecto al Silo Barrier, es un producto absolutamente de punta que evita pérdidas por capa negra que se producen en los silos”.