Salud animal

Rápida recuperación

Los ganaderos necesitan soluciones efectivas para afrontar la lactación de las vacas y lograr una rápida recuperación y un óptimo rendimiento de las mismas.

Durante el periodo de transición, la vaca recién parida sufre de estrés: desde la reducción de la ingesta de materia seca, hasta problemas de rehidratación y restablecimiento de la ingesta en el post-parto.

Una de las necesidades más importantes de la vaca recién parida es lograr volver al estado de hidratación fisiológico, ya que, con la pérdida de fluidos y tejidos, la ingesta de agua pasa a ser un factor crítico.La combinación de una adecuada hidratación y nutrición son imprescindibles para optimizar su recuperación (ver gráfica 1).

El rumen como reservorio

El rumen funciona como reservorio:  libera el agua consumida hacia los diferentes compartimentos vía presión osmótica con la ayuda de las “bombas” microscópicas situadas en la base de las vellosidades intestinales. La combinación de electrolitos y demás nutrientes crean una presión osmótica que suministra de forma continua los fluidos necesarios para una funcionalidad celular normal. Si el cuerpo no tiene suficiente líquido, la cantidad de nutrientes transferidos se reduce de forma importante. Es fundamental regular la cantidad de agua en el rumen para mantener el volumen de agua requerido, para las reservas de líquido corporales y las necesidades del metabolismo.

Requerimientos nutricionales post-parto: calcio, magnesio y potasio

Calcio

Cada lactación representa un nuevo desafío en la capacidad que tiene la vaca de mantener los niveles adecuados de calcio en sangre. Las sanas tienen entre 8-10 gramos de calcio en sangre, pero cuando están produciendo leche, requieren una cantidad adicional de calcio, ya que con la producción de calostro, la demanda de calcio ya aumenta hasta 20-30 gramos en sangre el primer día.

Por otro lado, el calcio es usado a diario para las funciones musculares y nerviosas relacionadas con la fuerza y la motilidad intestinal. Sin un suplemento de calcio en la dieta, el metabolismo de la vaca se ve obligado a obtener calcio de otras fuentes, y de este modo, aparece un balance negativo de calcio (hipocalcemia) que puede durar hasta los 90 días de lactación. La hipocalcemia subclínica afecta al 50% de las vacas de segunda lactación.

Magnesio

El magnesio es necesario para metabolizar el calcio, por lo tanto, es crítico para prevenir la hipocalcemia y sólo podemos regularlo en la dieta.La deficiencia en magnesio puede aparecer cuando el PH incrementa. Si hablamos de las dietas, la cantidad de magnesio debe ser hasta cuatro veces mayor del nivel normal en sangre para asegurar su correcto nivel de absorción.

Potasio

Las vacas no tienen la habilidad de regular por sí solas, los niveles de potasio en sangre. Por eso su regulación se ve afectada por el input -dieta- y el output -orina y heces.

Hay que tener en cuenta que durante el post-parto, el suministro de potasio puede bajar rápidamente, dando lugar a trastornos metabólicos como la cetosis. El potasio es el principal electrolito responsable de la movilización de la energía intracelular y el responsable del balance de los fluidos de las células para un correcto funcionamiento. La carencia de potasio (hipocalcemia) afecta a las contracciones del músculo liso dando lugar a una posible retención de placenta.

La baja ingestión de materia seca y la deshidratación postparto deja a la vaca en deficiencia de minerales, por lo que es necesario administrar un suplemento y así, asegurarnos una buena recuperación de la vaca y suficiente cantidad para la actividad celular.

Trastornos de abomaso y efectos de la deshidratación

Con el postparto, el abomaso tiene más espacio para moverse. Promover la ingesta inmediata de agua ayudará a mantener el rumen en su sitio reduciendo una posible torsión. La ingesta de agua también forma parte del mecanismo necesario para la función intestinal y la dispersión de nutrientes.Debido a la continuada depresión del apetito de la vaca, es probable que no beba la cantidad necesaria para la estabilidad intestinal y recuperación corporal, factor que contribuye al desplazamiento de abomaso junto con el desequilibrio de nutrientes esenciales.

Los animales deshidratados sufren una menor ingesta de materia seca y energía, que es compensado con una menor producción de leche procurando controlar el balance energético 3.

Resultados de investigaciones recientes1 presentan que niveles bajos de potasio en sangre están asociados con niveles bajos de cloro, aumento del pH (alcalemia), bajo consumo de materia seca con alta producción de leche, menor volumen de sangre en circulación (hipovolemia) y un aumento de glucosa en sangre (hiperglucemia) en vacas lactantes.

El tratamiento para la deficiencia de potasio, suele incluir la corrección de la torsión de abomaso. Lo que se hace es incrementar la ingestión de potasio aumentando la cantidad de éste en la dieta o mediante la administración oral de Kcal (cloruro de potasio), y conjuntamente la corrección del resto de parámetros.

Otros estudios,2 demuestran que el 38% de las vacas con desplazamiento izquierdo de abomaso presentan síntomas clínicos de deshidratación, mientras el 57% con desplazamiento derecho de abomaso presentan algún grado de deshidratación. Además, las vacas con vólvulo u obstrucciones de abomaso presentan deshidrataciones de moderadas a severas en el 85% de los casos. Por otro lado, las vacas con obstrucción de abomaso mostraron una importante caída de niveles de cloro y de potasio.

La rehidratación no es solo la ingesta de agua

Tener una apropiada hidratación es un requisito fisiológico para mantener el estado de salud – transporte de nutrientes, estimulación del sistema inmune y muchísimas otras funciones. La hidratación empieza a nivel celular y requiere el balance correcto de electrolitos y energía, pero debemos tener en cuenta que no suele ser fácil identificar los signos de deshidratación.

Los electrolitos pueden ser añadidos en raciones y en la medida que sean necesarios para mejorar la eficiencia de los fluidos, al movimiento y balance de los nutrientes. Cuando se calcula el reemplazo de los fluidos, es importante considerar las necesidades de mantenimiento y producción, pérdidas de fluido del ternero, estrés por calor, sudor, enfermedad u otros desafíos. Por ejemplo, para mantener las funciones celulares normales, hay datos a tener en cuenta:

• Una vaca de 450 kg necesita 45 litros de agua diarios como nivel basal

• Parte del agua proviene de la dieta (10-30%) y parte del volumen de agua ingerido (8-9% del peso corporal)

• En una vaca lactante, cada 4,5 litros de leche producidos se necesitan 3,8 litros (1 galón) adicionales de agua. En el post-parto, reducir la posibilidad de problemas metabólicos mediante la suplementación de nutrientes con electrolitos y energía es crítica –y la ingesta puede promoverse con la suplementación de levaduras. Está claro que la rehidratación es un requisito clave para la una máxima eficiencia de uso de los nutrientes estableciendo un estado de hidratación adecuado y una óptima lactación. Los mayores retos durante el post-parto pueden ser mitigados mediante la correcta nutrición administrada en el momento adecuado.