Empresariales

UN OBJETIVO CLARO

Es una historia que comenzó a ser escrita por él mismo.Desde niño, Carlos miraba las vacas de la familia y sentía la pasión por preocuparse del rebaño, con ganas de verlas en su mejor nivel productivo. Junto a ello, su padre le hizo tractores de madera y sembradoras junto a unos sacos de lona: el resultado; al lado de la huerta tenía su campito propio, un cuadrado de tierra que era su espacio de juego y sueños, donde forjó una vocación que tardaría un par de vueltas en hacerse realidad. A comienzos de los 70´, ya estudiando en la UTE de Valdivia, decidió migrar a Alemania, donde se especializó en comercio industrial. Hizo una buena carrera durante 8 años, ahorró y, en paralelo, compró el campo de 200 hectáreas en 1974, gracias a las traducciones que hacía extra a su trabajo. Trabajaba en ventas, estaba contento, pero hubo un momento en que decidió volver al campo. Ese llamado era ineludible. A su regreso a Chile, a los 28 años, arrendó el campo familiar a su padre y, junto al predio que ya había comprado, se reestableció en Chile. Volvió para quedarse. “Hay que amar la naturaleza, vivir el sur, te tiene que gustar la lluvia. Me encontré con un trabajo sacrificado, que te daba para el sustento, pero no permitía hacer inversiones. Mis padres subsistían, muy marcados por la Segunda Guerra Mundial, se dedicaban a tener una huerta extraordinaria, con otra filosofía de vida, en que, por ejemplo, la lechería antigua la construyeron con la madera de la casa que se cayó en el terremoto. Eso marca mucho”.

Inició con 120 vacas masa, que se las arrendó a su padre. Ese primer año, su producción fue de 370 mil litros, con un promedio de 12 litros por vaca. “Como venía de la parte industrial, traía la filosofía de aprovechar al máximo el potencial instalado. Para crecer en vacas, como no tenía capital, porque había invertido todo en el campo, cuidaba mucho las que tenía, sufría cada vez que se moría una. Fui creciendo y marqué algunas diferencias con otros productores. Por ejemplo, inseminaba todo el año, no me cuadraba eliminarlas si no quedaban preñadas, las seguía inseminando todo el año. La alimentación era mala en ese tiempo, no corría riesgos al dejarla seca 5 meses, ahora no podría.

Mi objetivo era llegar rápidamente a 200 vacas masa, pensaba que el factor multiplicador de partos me iba a ayudar y llegué rápidamente a esa cifra”. En 1992 fue premiado por la industria Dos Álamos por alcanzar el millón de litros como productor. Poco a poco fue capitalizando y creciendo en superficie comprando en distintos sectores, hasta que a fines de los ’90 le compró las partes de Paico a sus hermanos y con ello armó definitivamente a la empresa agrícola. Recuerda que a fines de los 80´comenzó la era de tecnificación a nivel del sector y comenzó a notarse un mejor precio de la leche. “En esos años, 89 – 90´ se marcó mucho el despegue, fuera del buen precio de la leche en ese momento. Si vemos hoy, el precio es históricamente bueno, pero hay que aclarar que se aprovechó y que hoy se dispararon los insumos, sobre todo los fertilizantes, que estamos calculando que subieron sobre un 30%, que es lo que más nos complica hoy. Como trabajamos sobre la base de praderas, tenemos que atenderlas muy bien en esta zona, comparado con zonas como Osorno, por un tema de calidad de suelos. Volviendo atrás, con los buenos precios y las nuevas variedades de ballicas que llegaron desde Nueva Zelandia; comenzó la cero labranza, que fue un tremendo avance; y los herbicidas para hacer un buen manejo de malezas. Todo eso despertó a partir de los ’90 en esta zona”, recuerda. Ese fue el punto de partida del buen momento de El Paico. Es lo que Dienemann define como manejo consecuente de las praderas, un esquema que nunca quebró, reconoce. Lo primero fue invertir permanentemente en fertilidad de suelo; luego, el uso eficiente de los purines. Aprovechó de ir aprendiendo en seminarios y su participación en GTT.

Producción

Hoy ordeñan 760 vacas, con un promedio de producción de 26,5 litros, con una proyección para 2021 de unos 6.050.000 litros. “Es un crecimiento de un 14% frente al 2020, un 18% frente al 2019, y un 8% respecto al año 2018, que había sido el récord de producción con 5.700.000 totales, considerando leche entregada a planta y a los terneros”, destaca el productor de Pelchuquín.

Explica que la llegada del administrador, Gerardo Carrasco, en mayo de 2020 tuvo un impacto crucial en este despegue. “Primera vez en mi vida que tengo un administrador. Todos me preguntan cómo lo hice solo”, resume. Antes lo apoyó su hijo Marcos, quien lo acompañó durante 8 años. Los cambios se notaron en la fertilidad y manejo de las vacas. “Se notó el trabajo duro de Don Gerardo. Históricamente andábamos muy mal en la fertilidad, es un tema muy importante que requiere que el productor se meta más, error que hemos cometido muchos y no le damos la trascendencia gravitante que tiene”, explica.

“Me llamaba mucho la atención el buen trato que Don Carlos le da a las vacas, comenta Gerardo Carrasco. Sus vacas son muy longevas y tenemos algunas vacas con 11 partos, con producciones de 40 litros todavía. Me llamaba mucho la atención por qué no andaba bien la fertilidad. En las conversaciones, nos dimos cuenta que eran las personas. No era malo el inseminador, si no que los tiempos que inseminaba, no eran buenos”, resume. Se sumaba la mala detección de celos, pocas inseminaciones en las mañanas. Se corrigió y el cambio fue muy rápido, al fijar los tiempos de inseminación correctos, junto al establecimiento de un bono diferente para el inseminador, sistema que tuvo un efecto notable. Llevan 4 a 5 meses con promedios de fertilidad de sobre 85%. Además, separaron a las vacas de primer parto (vaquiLOS PRODUCTORES NOS CUENTAN llas), lo cual también se notó en la llegada con 240 vacas al primer parto. El promedio en días de las vacas en leche hoy es de 176 días. En Paico inseminan todo el año.

La sala es del tipo pendular, de 24 unidades, con 2 ordeñas al día (04:00 am y 15:00 pm). Las vacas son de sobre 5 partos, muy longevas. El veterinario es Jorge Schmidt, quien asesora desde 43 años a Carlos Dienemann.

La genética es de origen holandés y, en la historia de Paico, con una etapa muy marcada en que usaron semen muy americano, y no estaban preparados con la alimentación. La genética la han seguido mejorando, con un tipo de vaca que es más bien mediana a grande, de unos 580 kilos, americana, reforzada, que come bastante, pero muy bien adaptada a sus condiciones. En este proceso, reconoce Dienemann, agradece al asesor Eugenio Larson, quien es su asesor genético, con mucho compromiso y seriedad.

“Mi filosofía es disponer siempre de ensilajes como reserva cuando hace falta la pradera. La clave nuestra es fijarnos en tener un buen rumen y en usar silo premarchito. Casi a todos los potreros les hacemos 3 cortes, con unas 150 hectáreas de ensilajes, con una preocupación a fondo de fertilizar bien y preocuparnos de los cortes, ojalá asomando la tercera hoja. Este año rezagamos más temprano y si esperamos una ventana de buen tiempo a fines de septiembre, podremos hacer el primer corte”, indica el productor. En 2020 ensilaron más de 3 millones de kilos.

La calidad es buena y se nota en el aprovechamiento que hacen en el consumo, con un promedio de 21% de proteína. La pradera pastoreada es clave y agrega que en verano no incluyen cultivos suplementarios como brássicas. Sí hacen ensilajes de maíz, con una producción de unas 70 hectáreas. Posee riego por aspersión, tecnología que también le contribuye a la aplicación de purines, que son de un gran aporte para el predio.

Un tema que surgió varias veces en la conversación es el del alza del costo de los fertilizantes, que cree que impactarán en el manejo de las praderas. “Siempre he tenido una estadística de valor de litro de leche versus valor de los fertilizantes. Una media del valor por tonelada de triple era siempre entre 900 y 1400 litros de leche; hoy son 1700 litros de leche los equivalentes para comprar una tonelada de triple, lo cual representa parte importante de los costos (un 20%)”.

Como productor basado en un uso eficiente de las praderas, su filosofía es simple pero contundente. “Lo que marca mucho el éxito del año es la eficiencia del trabajo a la salida del invierno y primavera. Ahí hay que ser eficiente en el sur de Chile”, comenta. Y acota que “la diferencia entre un lechero bueno y uno no tan eficiente es una semana”. Hoy el resultado se grafica en un 9% más de vacas en lechería, con una media de producción mayor. Aprovecharon bien el momento de buen precio, contando con muchas hás de silo de pradera y maíz, también vendieron vaquillas a China y se prepararon para tener vacas en producción en 2022.

Sobre la nutrición

Un trabajo importante ha significado la asesoría de SANO, agregan,“se han hecho cambios importantes en los manejos de alimentación en vacas secas, preparto y lactancia. Don Carlos hace muy bien las cosas y aquí hemos aprendido mucho. Conocimos a Yamal Medina de SANO con quien hacemos las dietas y empezamos a pulir los detalles, hasta llegar a una dieta eficiente. En preparto, ninguna vaca se nos ha caído, paren solas todo el año. En abril tuvimos más de 100 partos sin problemas. Fuimos adecuando los kilos a lo que las vacas necesitaban, haciendo un buen secado y con preparto encerrado. Hubo apoyo técnico y cambios en manejo, hilando más fino”, agrega Gerardo.

El enfoque traspasado por SANO es que la alimentación preparto sea lo más similar a la de la vaca en lactancia y ante todo resguardar la estabilidad ruminal. Es la misma filosofía que poseen para usar silo premarchito todo el año, en vez de incluir cultivos suplementarios y no generar cambios drásticos al rumen por poco tiempo.

El foco es proteger muy bien el rumen los primeros 45 días y no exagerar en la entrega de concentrado. Antes, lo que ocurría era que, en vez de picar, la vaca bajaba su producción al inicio de la lactancia. Junto a Yamal Medina decidieron dar el concentrado en sala por rangos hasta los 45 días, hasta llegar a un máximo de 5 kilos de concentrado, que es lo que consume una vaca sobre los 35 litros, siendo 2,5 kg de concentrado menos al manejo anterior. “Le cuidamos bien el rumen, dando alimentación de preparto muy parecido a lo que consume en sala”, comentan. “Otro aporte de SANO es que hemos incrementado significativamente los sólidos en materia grasa y en la proteína, con niveles de 3,76 de proteína y 4,5 en grasa, gracias al manejo de preparto”, comentan.

Yamal Medina, Gerente de Sano, menciona: “los secretos del éxito de Don Carlos son reflejo de la experiencia acumulada por años de trabajo dedicado, convirtiéndose en un referente en la producción de leche. Considero también muy valiosa su capacidad en adoptar nuevos conceptos y tecnologías. Hace casi 2 años que iniciamos un trabajo conjunto y hemos logrado importantes avances en producción, fertilidad y salud general del rebaño. Con una visión práctica y fundamentada, se han adoptado manejos nutricionales que favorecen el desempeño como dietas TMR y PMR para cada etapa, precisión en el suministro de concentrado en sala de ordeño, uso de distintas fuentes de energía y proteína, suplementación mineral y vitamínica acorde al nivel productivo y muy importante, el análisis y valoración de todos los alimentos que permite una utilización estratégica conforme a su valor nutricional. Don Carlos ha sido pionero en muchos aspectos y en relación con la sustentabilidad, ha sido el primer productor lechero en Chile en utilizar con éxito Agolin Ruminant, aditivo que reduce el metano y aumenta el rendimiento y fertilidad en bovinos.

Por otro lado, su visión sobre el valor del equipo humano es un aspecto que rescato y comparto, contando con un personal dedicado y comprometido. Ninguna de nuestras recomendaciones tendría efecto sin el apoyo de sus trabajadores. Junto a Gerardo Carrasco, hemos logrado un excelente nivel de entendimiento que nos permite mantener sintonía sobre lo actual y lo venidero. Personal y profesionalmente puedo decir que es un privilegio colaborar al desarrollo de Agrícola Paico”.

La proyección

“Hemos andado bien en el manejo de los tiempos como la fertilización, hechura de silo premarchito, siembra de maíz. Es gravitante manejar esos tiempos y por eso tratamos de aprovechar las ventanas. Además, el equipo de personas es muy bueno, sin eso, es darse vueltas. Somos casi 20 personas y ellos llevan muchos años conmigo, como Luis Palma, con quien llegamos al millón de litros, que es un colaborador que es muy incidente en el crecimiento en producción”, dice el productor lechero.

La venta reciente del fundo Copihual, que compró en 1985, lo enfocó en la unidad predial de Pelchuquín, que es donde centra su producción lechera. Para Dienemann, quien ha sido dirigente gremial de Aproval y del deporte en Valdivia, su futuro como productor está en seguir mejorando lo que actualmente hace.

“Entre mis sueños, me gustaría seguir manejando estos números buenos, que no es fácil. A veces hay años difíciles y como lechero hay que asumirlo, estar preparado y tiene que ser con el mismo esfuerzo si es que se pierde. Es importante estar siempre motivado, porque esa motivación hay que traspasarla a los operarios. Aquí todos los días es otro partido. Es un rubro complejo, no complicado. Hay que conocer bien su campo y quien no lo haga, le va a costar tomar buenas decisiones. A veces no se necesita tanta presencia, pero cuando uno conoce bien su campo, su realidad y ha trabajado duro, puede delegar”.