Opinión y columnas

Consumo residual, ¿en vacas lecheras?

En los últimos 100 años se ha más que duplicado la eficiencia alimenticia (fracción de energía del alimento capturada) en la producción lechera. Pero el efecto disminuye con cada incremento sucesivo en la producción, en relación con el tamaño corporal y, por lo tanto, será menos importante en el futuro.

Una forma de analizar la variabilidad de la eficiencia entre animales es la Ingesta de Alimento Residual o RFI (Residual Feed Intake), una estimación de la eficiencia alimenticia independiente del nivel de producción. El RFI se estima como la diferencia entre la ingesta observada y la esperada para un aumento de peso vivo y un peso corporal metabólico determinados.

El RFI identifica las vacas que convierten la Energía del alimento en forma más eficiente. Las vacas con bajo RFI, digieren y metabolizan mejor los nutrientes, por lo que son más saludables, más fértiles y rentables. La buena noticia es que la genómica ayudará a identificar estos animales para los programas de selección.