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“El negocio con sus vaivenes ‘nos mide’ diariamente”

Al Uruguay nos encuentra, como a todo el mundo, con una pandemia que ha afectado mucho todas las actividades, productivas y sociales. No obstante ello, estamos en una actividad, como la agropecuaria, que al ser a cielo abierto nos ha beneficiado, al no tener que cambiar mucho el sistema productivo y su manejo. Hoy estamos con un nuevo Gobierno, esperanzados en la real atención del sector agropecuario, como motor fundamental del País. Hemos empezado el año con rendimientos muy dispares en cuanto a los cultivos. Los maíces tempranos sufrieron falta de agua en noviembre, lo que no permitió alcanzar buenos rindes. El agua se recuperó algo en diciembre-enero, y los sembrados en fecha intermedia anduvieron mejor, en algunos casos muy bien. Para la soja, se armaron muy bien los cultivos pero faltó para concreción de chauchas y llenado, por la seca de marzo-abril. Esta disparidad ha determinado gran variabilidad de resultados en las empresas, dependiendo de la combinación de cultivos y rubros. En general permitió hacer buenas reservas de maíz y sorgo, silos de planta entera y grano. El otoño arrancó con falta de agua, lo qué atrasó la implantación y aprovechamiento de verdeos. El invierno ha venido bastante benévolo en cuanto a temporales y períodos complicados de lluvia, lo que afecta siempre a la producción lechera. Por suerte se ha ido dando una recuperación del precio de la leche aunque hay costos como energía, combustible, mano de obra y confección de reservas muy altos por lo que para lograr rentabilidad debemos trabajar tratando de obtener buenos niveles de producción. Nuestro objetivo central es el pasto, en cantidad y calidad, acompañado con buenas reservas, que en la medida que se pueden hacer puertas adentro y con buenos rindes, ayudan a mejorar el negocio. Tratamos de aumentar el porcentaje de praderas, como forma de abaratar el costo del kg de materia seca, sin perder productividad. Estamos ya mirando de cerca la primavera, en la cual nos desafía mucho para tratar de aprovechar lo mejor posible la tasa de crecimiento del pasto. Poder suplementar en forma adecuada, nos ayuda también a mejorar indicadores reproductivos, fundamental para el negocio. Actualmente estamos con muy buenos niveles de producción, con 29 a 30 litros diarios y con 295 VO con el uso de reservas de invierno, sin lo cual es imposible mantener carga y producción.

Como muchas empresas, nos encuentra en un recambio generacional, en nuestro caso la sexta. Algo natural pero no fácil de lograr. Debemos ser agradecidos a nuestros antecesores por poder tener la oportunidad de estar, compromiso que asumimos, pero teniendo claro que “la tierra se la pedimos prestada a nuestros hijos”

El negocio, con sus vaivenes, tiene el desafío a todo nivel: genético, vegetal, nutrición, manejo y “nos mide” día a día. El hecho de combinar rubros como ganadería, agricultura y tambo nos da una mayor diversidad de acción para aprovechar las sinergias lo mejor posible. Esperemos poder seguir produciendo rentablemente y en forma sustentable, para una demanda de alimentos cada vez creciente.