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Fundamental en el control de las mastitis
Una de las primeras muestras sobre si algo no anda bien a nivel de sanidad mamaria se observa cuando se ve alteraciones en la leche y también en glándula mamaria. Eso dará una idea de los niveles de afección, resume Pol, mientras que existe consenso mundial en que existen 3 niveles de severidad en mastitis clínicas. En el primero, hay una secreción alterada, no hay alteración estado mamario, leche alterada. En el segundo, ya hay 2 componentes alterados: secreción y cuarto mamario alterado, notorio al terminar de ordeñar la vaca. El tercer nivel de severidad ya es la mastitis clínica: una secreción muy alterada, con síntomas generales, con la afección en toxinas que pasaron a circulación general, afección a nivel sistémico. La vaca no come, fiebre o hipotermia.
“Es importante que consideremos registrar la severidad de las mastitis en general. Las mastitis grado 1 (60-70%), las 2 (30-40% ), y las tipo 3, rara vez 5 a 10%”. En mastitis clínica, decidir tratar a los animales según la severidad, va el protocolo. Depende si se acompaña con antiinflamatorios, por ejemplo. Si no se cura con el tratamiento, destaca Pol, consideramos una remastitis o retratamiento. Volverá a ser tratada, y se registrará como remastitis. Uno de los cambios más importantes que se ha hecho en registros y protocolo.

En vacas con más de 4 casos, con cuartos repetidores, las soluciones no son terapéuticas. Entre ellas, secarla anticipadamente para resolver la infección o, simplemente, venderla si presenta muchos casos mastitis clínica.
LOS REGISTROS
Martín Pol expuso que la mastitis clínica no es fácil de registrar y es la segunda enfermedad mas compleja en el rebaño, después de las enfermedades podales. Entonces una buena estrategia es detectar la inflamación, no la infección. El parámetro es que deje de tener grumos en la leche. Puede ser una indicación de la cura o que pasó de clínico a subclínico. “La definición de una lechería a otra de lo que es la mastitis puede ser muy distinta. A veces es hasta por un problema de no uso de lentes del oredeñador, el piso y oscuridad dentro de la sala, entonces, ¿Que se registra?¿sólo las tratadas, los cuartos, los retratamientos y los intervalos?», fue el interrogante que lanzó el especialista.
Para Pol, los indicadores claves son los de Risco y Meléndez en el libro Dairy Production Medicine, expuestos en el capítulo sobre mastitis escrito por la destacada especialista Pamela Ruegg sobre Mastitis. Una muestra del trabajo y aporte que hacen los protocolos en mastitis la resumió en una gráfica de una lechería, en la cual el tema se evalúa mensualmente. “Eso es un termómetro en tiempo real”. Y lo importante es ir aprovechando la información para tomar decisiones. Por ejemplo, ayuda a ir descubriendo y evaluando los casos recurrentes. “Es clave aprender a analizarlos y a tomar decisiones. Para tener información y así ir viendo los descartes y ventas de las vacas” “Nos interesa analizar cuánta mastitis en cada semana despues del parto: Siempre ir viendo las gráficas, profundizar el análisis y conocer qué pasa.
Ver los niveles. Conocer los resultados. Los cultivos. Ver si son primeros casos (si afectan a más del 15%) o hay recurrencia (si es más pesada que los primeros casos, cultivos, evaluar protocolos y analizar los rechazos) ver si hay temas en vacas o vaquillas, analizar qué pasa si es transmisión contagiosa, el ambiente”. Martín Pol no dio espacio a la ambigüedad con el mensaje. Suena bien tener registros, pero que no sea por moda: sí para eficiencia predial “Analizar para mostrar gráficos, no! para tomar decisiones: sí!”, fue el concepto contundente con el cual cerró el Booster Webinar de Veterquímica.