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Diagnóstico y terapia más precisos

Aproximadamente el 99% de las vacas lecheras experimentan algún grado de contaminación bacteriana alrededor del parto. Si consideramos que están inmunodeprimidas durante este período, ésta parece ser una receta perfecta para la metritis. Por eso no es sorprendente que la mayoría de los casos de enfermedad uterina ocurran dentro de los treinta días posteriores al parto.

La incidencia de estas enfermedades depende de muchos factores, la mayoría de ellos relacionados con el manejo del establecimiento. Aunque la incidencia de enfermedades uterinas en rodeos lecheros varía entre un 15 a un 20%, en algunos rodeos puede afectar al 40% de los animales durante el período posparto.

Las enfermedades uterinas perjudican la salud, la producción y la fertilidad de las vacas, afectando negativamente el bienestar animal y la rentabilidad del tambo. Se ha estimado que estas enfermedades podrían costar alrededor de 650 millones dólares anuales a la lechería de los EE.UU.

Un escenario común observado en los establecimientos lecheros es que las enfermedades uterinas pueden no parecer un problema, pero sí en cambio tiene problemas con el desempeño reproductivo de las vacas, especialmente durante el primer y segundo servicio después del período de espera voluntario. Las enfermedades uterinas afectan negativamente la fertilidad de los animales afectados y son una de las principales causas del bajo rendimiento reproductivo de las granjas lecheras.

Desarrollos de protocolos

A menudo, este escenario podría estar relacionado con la falta de registros adecuados o capacitación del personal. Los productores y encargados de tambos deben trabajar junto con sus veterinarios para desarrollar protocolos para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades. Los principales componentes que deben incluirse en estos protocolos son:

1) Personal responsable de los procedimientos (“Quién”).

2) Día de la semana y hora de realización del procedimiento (“Cuándo”).

3) Ubicación de los animales (“Dónde”).

4) Definiciones de enfermedad concisas y claras (“Qué”).

5) Métodos de diagnóstico de enfermedades específicas y tratamiento de animales enfermos (“Cómo”). La figura 1 muestra un ejemplo de un protocolo de detección de metritis clínica que utiliza una combinación de formatos jerárquicos de pasos y procedimientos gráficos. Los protocolos deben proporcionar información concisa y clara, utilizando un vocabulario fácil de entender, evitando palabras técnicas avanzadas y usando ayudas visuales como imágenes y gráficos.

Definiendo el problema

Para hacer un buen diagnóstico de una enfermedad, se necesita una definición clara de la misma que incluya los signos clínicos y las características de los animales afectados (por ejemplo, días en la leche o lactancia). Existen numerosas enfermedades uterinas para las que se han propuesto diversos métodos de diagnóstico, pero debido a limitaciones de espacio, este artículo se centrará en una de las enfermedades uterinas más prevalentes en el ganado lechero que es la metritis clínica. Para la metritis, la literatura proporciona dos definiciones basadas en la presencia (metritis puerperal) o ausencia (metritis clínica) de signos clínicos sistémicos junto con los signos clínicos locales. Sin embargo, en las lecherías para fines prácticos una sola definición como la siguiente: “presencia de un útero anormalmente agrandado, determinado por palpación rectal, con flujo vaginal acuoso de olor fétido y color rojo pardusco, que puede ir acompañado de signos clínicos sistémicos como fiebre y disminución de la producción de la leche, dentro de los primeros 21 días posteriores al parto”. Esta definición podría ser más aplicable.

PARA RECORDAR

Se puede seleccionar la estrategia de tratamiento según el caso; Dextrosa intrauterina para casos más leves como grado de flujo vaginal 3-4 sin fiebre, y el uso tradicional de un antibiótico sistémico para casos más severos como un grado de flujo vaginal 4-5 con fiebre.

Métodos de diagnóstico

Ahora que hemos definido la enfermedad, se puede seleccionar el método de diagnóstico. Al seleccionar el mejor método de diagnóstico para su operación, se deben considerar factores importantes como la precisión, la disponibilidad y el costo de implementación. OBSERVACION VISUAL. Quizás, el método más popular y económico para evaluar esta enfermedad es la observación visual del área alrededor de la vulva en busca de signos de flujo vaginal anormal. El mejor enfoque para usar este método es observar a las vacas alrededor de dos horas después de la alimentación cuando están acostadas. En este momento, la presión de los órganos internos de la cavidad abdominal ayuda a expulsar, de estar presente, el líquido anormal que se encuentra dentro del útero. Sin embargo, las vacas que tienen una pequeña cantidad de líquido o que están comenzando a cerrar el cuello uterino pueden no identificarse con este método.

MASAJE TRANSRECTAL.

Otro método económico es realizar un masaje transrectal del útero para expulsar el líquido anormal que puede estar presente en el interior. Con este método se pueden esperar los mismos problemas que los mencionados con el método anterior, aunque quizás en menor grado.

Metricheck, una varilla muy precisa

Un método de diagnóstico que se ha utilizado en numerosos estudios de investigación y ha demostrado ser muy preciso es el dispositivo Metricheck, que consiste en una varilla de acero inoxidable que tiene una copa de recolección de goma en un extremo y un mango en el otro.

Este dispositivo se introduce a través de la vulva, después de limpiar la misma con una toalla de papel limpia y seca, en un ángulo de 45 grados durante un par de pulgadas para pasar por la salida de la uretra. Posteriormente, el dispositivo se mueve dentro de la cavidad vaginal en posición recta hasta llegar al cuello uterino (ligera resistencia al mover el dispositivo hacia adelante). Luego, el dispositivo se mueve hacia adelante y hacia atrás varias veces para recolectar el flujo vaginal antes de retirarlo del tracto reproductivo. Al retirarlo, el personal debe asegurarse de que la superficie cóncava de la copa de recolección esté hacia arriba para recolectar el flujo vaginal, si lo hubiera.

Uso de biomarcadores para diagnóstico

En nuestro laboratorio de Extensión Veterinaria en Penn State, realizamos un estudio donde evaluamos biomarcadores inflamatorios en la sangre y flujo vaginal de vacas con diferentes grados de metritis clínica. La infección se evaluó con el dispositivo Metricheck mediante el uso de una puntuación de flujo vaginal en base al color, el olor, la densidad y el porcentaje de pus de la secreción para clasificar la severidad de la enfermedad. La misma se clasificó de 1 a 5, siendo 1 normal y 5 el grado de mayor severidad (ver Grados de severidad).

El estudio reveló que las vacas con puntajes de flujo vaginal más severos tenían mayor inflamación local y sistémica. Por otro lado, la presencia o ausencia de signos sistémicos como fiebre y disminución de la producción de leche podría combinarse con la evaluación de la puntuación del flujo vaginal para determinar con mayor precisión la gravedad de la enfermedad. Al utilizar este enfoque de diagnóstico, los productores y encargados de las vacas pueden ajustar las estrategias de tratamiento –por ejemplo, tratamiento local o sistémico– en función de la gravedad de la enfermedad, con el objetivo de mejorar la tasa de curación y reducir los costos del tratamiento.

Antibióticos o dextrosa según el caso

Finalmente, una vez establecida la definición de la enfermedad y el método de diagnóstico, se debe definir la estrategia de tratamiento y el seguimiento del animal. Es indispensable, que los productores trabajen directamente con sus veterinarios para establecer estrategias de tratamiento efectivas y tiempos precisos de retiro de medicamentos cuando sea necesario.

No sólo antibióticos: El enfoque de tratamiento más común para la metritis clínica son los antibióticos inyectables sistémicos. Aunque ésta es una estrategia eficaz, podría convertirse en una opción costosa cuando la incidencia de la enfermedad es alta, más allá que el uso indebido de estos medicamentos puede contribuir a aumentar la resistencia a antibióticos de las bacterias causante de esta enfermedad.

En nuestro equipo, realizamos un estudio para comparar la eficacia del tratamiento convencional con antibióticos sistémicos con un nuevo tratamiento local sin el uso de antibióticos. Esta nueva estrategia consistió en administrar un litro de una solución de dextrosa (solución azucarada) al 50% dentro del útero durante por tres días consecutivos. Al compararlo con el tratamiento convencional, este tratamiento tuvo tasas de curación similares a los 7 y 14 días después del tratamiento. Sin embargo, las vacas tratadas con dextrosa produjeron menos leche, lo que sugiere que esta nueva estrategia puede no ser tan efectiva para restaurar el estrés metabólico asociado con los casos severos de metritis.

Diagnóstico y tratamientos precisos

Las enfermedades uterinas causan pérdidas millonarias a la lechería en los EE.UU. La metritis clínica es una de las enfermedades más prevalentes en el ganado lechero que afecta la salud y el rendimiento de las vacas y, a menudo, no es debidamente diagnosticada debido a la falta de capacitación del personal o la implementación de protocolos adecuados de detección. Los productores y encargados de los tambos deben trabajar en estrecha colaboración con sus veterinarios para desarrollar protocolos concisos y fáciles de entender que respondan al “quién”, “cuándo”, “dónde”, “qué” y “cómo” de los procedimientos involucrados en la detección y manejo de esta enfermedad. Combinando el uso de herramientas de diagnóstico precisas para evaluar la gravedad de la metritis –por ejemplo la combinación de Metricheck y evaluación de la temperatura rectal–, y la selección de la estrategia de tratamiento según el caso, –por ejemplo Dextrosa intrauterina para casos más leves (grado de flujo vaginal 3-4 sin fiebre), y antibiótico sistémico para casos más severos (grado de flujo vaginal 4-5 con fiebre) –, los productores pueden mejorar la eficacia del tratamiento, al mismo tiempo que reducen los costos y contribuyen a disminuir la resistencia bacteriana a los antibióticos en los tambos.