Empresariales

Donde la leche se encuentra con la innovación

San Enrique ha logrado implementar tecnología en su transformación hacia una producción sostenible, lo que ha impactado positivamente en la calidad de vida y bienestar de su comunidad. Visitamos el predio San Enrique, ubicado en el sector El Encanto, comuna de Puyehue, donde nos recibió su propietario, Julio Correa, médico veterinario de profesión. Durante la visita, Julio nos explicó su enfoque en dar valor agregado a la tecnología para alcanzar una producción de calidad y sostenible.

El predio fue adquirido por Julio en 2012, cuando ya se dedicaba a la producción láctea mediante un sistema rudimentario. Contaban con una sala de ordeña tipo pozo de 9 unidades y un rebaño de raza Overo Negro. Con el tiempo, se han ido incorporando tecnologías en la misma sala para mejorar la eficiencia del proceso de ordeño.

La experiencia laboral de Julio en la Hacienda Rupanco, junto con sus visitas a Nueva Zelanda, lo inspiraron a adaptar su sistema productivo, combinando ambas influencias y ajustándose a las condiciones del predio San Enrique, siempre con un enfoque en la sostenibilidad. Según Julio, las condiciones climáticas de la zona hacen indispensable contar con un patio de alimentación. El diseño empresarial del predio ha sido sencillo y práctico desde sus inicios. Cada colaborador conoce bien sus responsabilidades y existe un plan de contingencia muy desarrollado para cualquier emergencia.

En San Enrique, el capital humano es fundamental. Julio prioriza el bienestar de su personal, brindándoles zonas de confort, estabilidad financiera y tranquilidad. Ha adoptado tecnología para facilitar el control de las actividades y mejorar la calidad de vida de los trabajadores. Además, ofrece bonos e incentivos económicos, y ha construido viviendas cómodas para sus colaboradores, garantizando su bienestar.

Genética y reproducción

En San Enrique se enfocan en la producción de sólidos, volumen y genética A2, logrando así tener un rebaño de raza Holstein Holandés. La reproducción se lleva a cabo mediante inseminación artificial, con un programa que va desde el 1 de junio hasta el 15 de enero. Utilizan semen sexado en otoño, ya que les permite un mejor control de la alimentación, mientras que el resto del tiempo emplean semen convencional.

La detección de celo se realiza mediante collares que, a través de una aplicación móvil, permiten que cada operario conozca cuándo las vacas están listas para inseminar.

SAN ENRIQUE EN CIFRAS EN CIFRAS

Total vacas: 135

Vacas secas: 5

Terneras: 32

Vacas en ordeño: 130

Producción litros/vaca/día: 28

Producción litros/hectárea: 21.000

Producción anual 2023: 860.000

Colaboradores: 3

Área total: 50 Ha.

Área en producción: 41 Ha.

Clima: templado frío lluvioso entre temperaturas mínimas de -3°C y máximas de 28°C

San Enrique se encuentra a 3 kilómetros del Lago Rupanco y a 3 kilómetros del Lago Puyehue.

Genética y reproducción

En San Enrique se enfocan en la producción de sólidos, volumen y genética A2, logrando así tener un rebaño de raza Holstein Holandés. La reproducción se lleva a cabo mediante inseminación artificial, con un programa que va desde el 1 de junio hasta el 15 de enero. Utilizan semen sexado en otoño, ya que les permite un mejor control de la alimentación, mientras que el resto del tiempo emplean semen convencional.

La detección de celo se realiza mediante collares que, a través de una aplicación móvil, permiten que cada operario conozca cuándo las vacas están listas para inseminar.

Crianza

Los partos en el predio San Enrique se programan entre el 15 de marzo y el 15 de octubre, lo que permite mantener una producción constante y da espacio para que el personal tome vacaciones en enero y realice tareas de mantenimiento, limpieza y organización antes de la temporada de partos.

Los terneros nacen en pradera y son trasladados a la ternerera dependiendo de la hora de nacimiento. Los nacidos en la noche se retiran en la mañana, y los nacidos en la mañana se retiran en la tarde para asegurar el consumo de calostro.

El predio cuenta con un carro de arrastre para el transporte de los terneros, garantizando su bienestar en el traslado. Al llegar a la ternerera, los terneros reciben una dosis de calostro y comienzan un proceso de transición de leche natural a sustituto lácteo durante 5-7 días. Llegan a consumir 4 litros de leche hasta los 65 días, cuando se les reduce la cantidad para que comiencen a comer concentrado y sean destetados al día 70.

“La clave del éxito en la crianza es la persona encargada y la higiene. La inocuidad es fundamental para prevenir enfermedades”, afirma Julio Correa. Los machos se venden cuando alcanzan los 250 kilos.

Alimentación

El sistema de alimentación en San Enrique se basa en praderas de ballica y trébol blanco, con una producción de 12.000 kg de materia seca por hectárea. Las vacas consumen ensilaje todo el año, y su ración es formulada en el patio de alimentación por Julio, acorde a las necesidades productivas. Como cultivo suplementario, han establecido raps forrajero entre diciembre y marzo, y producen su propio ensilaje de maíz. Para ello, contratan servicios de maquinaria de proveedores locales, promoviendo una economía circular en la comunidad

Antes de la pandemia, adquirieron un tractor con carro alimentador, logrando mayor eficiencia en la alimentación de las vacas. La fertilización de la pradera se realiza entre marzo y septiembre, previo análisis de suelo. Utilizan fertilizantes orgánicos, y hace tres años incorporaron trébol blanco para ayudar en la fijación de nitrógeno. Además, están en búsqueda constante de bacterias y nitrógenos orgánicos que activen de forma natural el suelo y generen un control biológico.

Para la aplicación de purines, adquirieron un densímetro que mide la cantidad de materia seca y los nutrientes N-P-K (nitrógeno, fósforo y potasio) que están aportando a la pradera.

Protocolos de salud

Julio es el encargado de desarrollar y ejecutar el programa de salud del predio, adoptado por su personal de manera preventiva, con un calendario de vacunación y desparasitación bien establecido. No presentan mayor prevalencia de enfermedades y su tasa de mortalidad en terneros es de 0,7%. 

“La presencia de los collares nos da tranquilidad al detectar problemas a tiempo. Por ejemplo, un colaborador me avisó que una vaca redujo su rumia, la separamos para revisar y era algo menor que no pasó a mayores”, explica Julio.

Registros y bienestar animal

En San Enrique, los registros son fundamentales. El predio está certificado PABCO y forma parte del programa de sustentabilidad láctea de Corsulac. Julio lleva el control de los registros, mientras que los colaboradores le informan diariamente sobre los datos de cada área.

“Ahora con los collares, ellos llevan los registros reproductivos, lo que facilita mucho esa labor”, comenta Julio. “El bienestar animal y la sustentabilidad son aspectos que me importan personalmente, y mi foco está en avanzar en esa dirección”. Los colaboradores de San Enrique están certificados en bienestar animal.

Tecnología

Según Pablo Varas, “Don Julio añadió valor a la tecnología; ya tenían buenos índices de preñez, pero prefirió  adoptar tecnología para mejorar la calidad de vida de su personal”. Hace tres meses, adquirieron collares de monitoreo de MSD, obteniendo resultados significativos en el rendimiento de las vacas, con la detección oportuna de enfermedades y celos. Esto también ha mejorado la calidad de vida de los operarios, quienes adoptaron el sistema con facilidad gracias a las capacitaciones brindadas por MSD.

“MSD me llevó a una gira técnica por Argentina, donde pude ver cómo funcionaban los collares en campo. Además, es un laboratorio de prestigio que comparte mis principios de sustentabilidad y enfoque en las personas. Eso me motivó a adoptar estos collares”, concluye Julio Correa.