Maquinaria e Infraestructura

EFECTOS Y ESTRATEGIAS

El manejo del estrés calórico a fin de atenuar su efecto negativo en el bienestar animal, se ha convertido en un desafío mayor que en otras épocas, debido al incremento del número de vacas en ordeño por finca y la producción individual de leche de las mismas, en un contexto climático preocupante donde, la temperatura ambiental se espera que aumente 1,5ºC entre 2030 y 2052 (Panel Intergubernamental del Cambio Climático, 2018).

Algunos efectos negativos del estrés calórico incluyen el incremento de la temperatura corporal, de la frecuencia respiratoria, la reducción de la ingesta, la producción de leche, la fertilidad y en casos extremos la muerte. El año pasado Stone y su equipo de colaboradores de la Universidad de Mississippi, EE.UU., publicaron dos trabajos de revisión: el primero sobre los efectos del estrés calórico en vacas lecheras y el segundo sobre las estrategias para reducir los efectos negativos del mismo.

1. EFECTOS DEL ESTRÉS CALÓRICO

– REPRODUCCIÓN: El estrés calórico puede afectar la duración y expresión del celo, la función uterina, el funcionamiento hormonal, el desarrollo folicular y los mecanismos luteolíticos. Períodos extensos de estrés calórico pueden afectar también la tasa de concepción, el desarrollo y supervivencia embrionaria, crecimiento fetal y calidad del calostro.

En Kentucky, se demostró que cuando las vacas son expuestas a un 21% de horas anuales en condiciones de estrés calórico, el promedio de días abiertos se incrementa en 27 días. Esto aumenta en un 2,7% el descarte por reproducción y la pérdida económica anual alcanza los 285 dólares por vaca. En el caso de Florida, se validó un incremento de 59 días en el promedio de días abiertos, con un 8% de aumento en el descarte por reproducción, cuando las vacas experimentan un 49% de horas anuales en condiciones de estrés calórico. Ello genera una pérdida económica anual por vaca de 676 dólares.

– NUTRICIÓN: El estrés calórico reduce el consumo de materia seca, impactando en la producción de leche. Las vacas de alta producción son más afectadas. En 1990, Purwanto y colaboradores, demostraron que la cantidad de calor generada por las vacas lactantes que producen 18,5 y 31,6 kg de leche por día, fue 27,3 y 48,5% mayor, comparadas con las vacas secas. En 2002, Bouraoni y su equipo de investigadores, encontraron que las vacas con estrés calórico redujeron la ingesta de materia seca en un 9,6%. Así también Rhoads et al. (2009) y Wheelock et al. (2008, 2010), demostraron en distintos trabajos que la reducción en la ingesta por estrés calórico, disminuyó en un 45% la producción de leche.

– PRODUCCIÓN: Se ha estimado en los EE.UU. que la reducción en la producción por estrés calórico contribuye a una pérdida anual de 1.200 millones de dólares. En esta línea, De Vries y Risco (2005), demostraron una reducción del 15% en la producción de leche en Florida en los meses de verano. La etapa de lactancia juega un rol importante en la severidad del estrés calórico y la pérdida en producción de leche (Tao et al., 2018). Debido a la gran demanda metabólica, los primeros 60 días en leche y el pico de lactancia son períodos críticos del manejo de estrés calórico, para minimizar los efectos en la producción de leche.

– COMPOSICIÓN DE LA LECHE: En 2015, Bernabucci y su equipo de colaboradores determinaron que el estrés calórico reduce la producción de grasa y proteína total de la leche, y encontraron que los valores de grasa butirosa por ejemplo, fueron del 3,2% en verano, comparados con el 3,8% en invierno. Albeni et al. (1993), encontró que el estrés calórico reducía los valores de proteína del 3,02 al 2,89%. Gao et al. (2017), demostraron una reducción por estrés calórico del 17% en la producción de leche y del 4% en la grasa y proteína.

– SANIDAD. El estrés calórico produce inmunodepresión, incrementando el riesgo de mastitis y metritis (Steele, 2016). El recuento de células somáticas (RCS) a menudo sigue un patrón estacional, con un incremento en el verano (Archer et al., 2013).

En 1998, Sargeant y colaboradores demostraron que en Canadá el 71% de los rodeos experimentaban un incremento en el RCS de julio a octubre (verano). También se demostró que el estrés calórico incrementó la incidencia de cojeras (Sanders et al., 2009) y acidosis ruminal (Collier et al., 2006).

– COMPORTAMIENTO. En promedio las vacas permanecen echadas 11 a 14 horas por día en condiciones termoneutrales (Ito et al., 2010). En condiciones de estrés calórico, las vacas reducen en un 30% el tiempo que están echadas (Schütz et al., 2011), permanecen más tiempo paradas y disminuyen su actividad. Ello contribuye a la reducción en la producción de leche e incremento de la prevalencia de enfermedades (von Keyserlingk, 2017).

En la figura 1, puede observarse un resumen de los efectos del estrés calórico arriba mencionados.

ESTRATEGIAS PARA REDUCIR EL IMPACTO

1. SOMBRA. La provisión de sombra, es uno de los métodos más fáciles de implementar para mitigar el estrés calórico. Ya en 1994, Blackshaw y su equipo de colaboradores demostraron que las vacas que tienen acceso a sombra en verano reducen la frecuencia respiratoria y la temperatura corporal. Anteriormente Román- Ponce et al. en 1977, también reportaron que las vacas que tenían acceso a sombra reducían la frecuencia respiratoria de 82 a 54 respiraciones/ minuto, la temperatura rectal de 39,4 a 38,9ºC e incrementaban en un 10% la producción de leche, comparadas con las vacas sin acceso a sombra.

Aunque la sombra protege contra la radiación solar, Israel Flamembaum encontró en 1986 que su presencia no afecta la temperatura del aire o humedad alrededor de las vacas, lo que puede inhibir la habilidad natural para disipar el calor. Por lo tanto, la sombra con estrategias adicionales de enfriamiento, tales como ventiladores y aspersores, pueden mejorar la capacidad de enfriamiento y aliviar aún más los efectos negativos del estrés calórico.

2. VENTILACIÓN Y ASPERSIÓN. En el año 2004, Correa-Calderón y colaboradores, demostraron que la combinación de ventiladores y aspersores, fue la estrategia más efectiva en descender la temperatura corporal (reducción de 0,9ºC) y la frecuencia respiratoria (disminución de 32 respiraciones/minuto), comparada con la sombra solamente debido al incremento del enfriamiento evaporativo. Un año más tarde, Berman encontró que la combinación del uso repetido de mojado con aspersores y ventiladores, demostró ser la estrategia más eficiente para el enfriamiento de las vacas, comparada con el uso solamente de ventiladores en regiones con clima húmedo.

• En 1986, Flamembaum y su equipo de colaboradores reportaron que 5 a 7 sesiones de enfriamiento con aspersores y ventiladores cada día durante 30 a 45 minutos, influenciaba positivamente la producción de leche durante períodos de estrés calórico.

• En 2018, Tresoldi et al demostraron que la combinación de aspersión y ventilación fue más efectiva que la sombra solamente en reducir la frecuencia respiratoria y la temperatura corporal.

• Valtorta y Gallardo (2014), reportaron que las vacas enfriadas en el corral de espera con ventiladores y aspersores durante 20 a 30 minutos, reducían la temperatura corporal y la frecuencia respiratoria.

• Araki et al, (1985), demostraron que cuando las vacas eran enfriadas en el corral de espera antes del ordeño, la temperatura corporal se reducía entre 2 a 4 horas post-ordeño, comparadas con las vacas que no recibían enfriamiento en el corral de espera.

VELOCIDAD VARIABLE

Es importante tener en cuenta que los ventiladores tengan gran durabilidad y eficiencia y bajo consumo de energía. El diseño del DeLaval DDF1200 permite aumentar la velocidad del aire lo suficientemente alta para mantener las vacas bien ventiladas. Este equipo opera con un bajo nivel de ruido, ayudando a mantener los rodeos tranquilos y confortables. Otra ventaja muy importante es que cuenta con la opción de un controlador de velocidad variable (DeLaval inverter SFS0.75) para activar automáticamente el ventilador cuando se alcanza una temperatura predeterminada, incrementando su velocidad a medida que la temperatura aumenta. El regulador de velocidad variable, permite eficientizar el costo energético y contribuir a una producción lechera sustentable.

CONCLUSIONES

• El estrés calórico afecta la performance de las vacas lecheras, incluyendo una reducción en la producción de leche, fertilidad y calidad de leche, impactando en la rentabilidad de la finca.

• La tendencia de incremento de la temperatura global y aumento de la producción individual por vaca, indican que es necesario implementar medidas eficientes de enfriamiento.

• La modificación física del ambiente de las vacas a través de la provisión combinada de sombra, ventiladores y aspersores, son de gran ayuda para mitigar los efectos negativos asociados con el estrés calórico. La implementación de los mismos, permitirá a las vacas expresar su performance y mejorar el bienestar animal.