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Hablemos de ensilaje de maíz

Uno de los aspectos más relevantes y que a la vez, mayor impacta en el costo de la producción animal, es la alimentación. Más del 65% aproximadamente de los costos se asocian a este factor, por ende, un manejo eficiente de estos recursos es fundamental a la hora de lograr una óptima rentabilidad en el negocio, ya sea en producción lechera o cárnica.

En el caso de la ganadería, además, se debe lidiar con la estacionalidad de las praderas, donde el recurso forrajero es mayor en algunas estaciones del año que en otras, tal como se muestra en el gráfico. Es decir, la producción de materia seca no es continua, como el consumo de las vacas. Por lo tanto, la conservación del forraje es esencial para poder alimentar todo el año a las vacas. Uno de los recursos más utilizados es el ensilaje de maíz.

¿Qué es el ensilaje?

El ensilaje es un proceso de conservación en verde del forraje con un determinado estado de humedad, y con pérdidas mínimas del valor nutritivo y materia seca. Ocurren una serie de cambios bioquímicos, debido a enzimas de la propia planta en una primera fase aerobia, es decir, en presencia de oxígeno y, por la actividad enzimática de bacterias en una segunda fase anaeróbica, o sea, en ausencia de oxígeno. Esta segunda fase es la fase fermentativa.

Para elaborar un ensilaje de maíz de calidad en términos nutricionales, se deben tener en consideración dos condiciones fundamentales. La primera es que se debe mantener un estado de anaerobiosis desde la segunda etapa del proceso, así como en la estabilización del ensilaje, para limitar las pérdidas por respiración celular. Esto se logra comprimiendo bien el forraje y expulsando el aire. La segunda consideración es que se deben favorecer las fermentaciones lácticas, impidiendo por el contrario las fermentaciones perjudiciales como son las butíricas, que producen putrefacción, hongos y mohos, y, por tanto, micotoxinas.

Manejos en la elaboracion del ensilaje

Para asegurar que se presentan estas dos condiciones, se deben llevar a cabo ciertos manejos en la elaboración del ensilaje de maíz:

1. Contar con un contenido de humedad entre el 60 y 75%, que permite asegurar una concentración alta de carbohidratos. Por debajo de esos porcentajes, se corre el riesgo de alcanzar altas temperaturas que no favorecerán la fermentación láctica.

2. Picado fino del maíz, que favorecerá la compactación del ensilaje y la ausencia de oxígeno. El picado fino permite un rápido contacto de las bacterias con los carbohidratos. El picado fino no solo favorece la ausencia de aire y compactación, si no una adecuada fermentación.

3. El pH debe disminuir de manera rápida, a 4,2 para la correcta proliferación de bacterias de fermentación láctica. Ideal que el pH siga disminuyendo por debajo de 4, ya que así se impide la fermentación butírica. En una correcta estabilización, el pH alcanza un valor de 3,8.

4. Temperaturas entre 5 – 60 °C. Entre 5 – 20°C las bacterias productoras de ácido láctico son las únicas que se pueden desarrollar.

5. No permitir la entrada de aire en el silo una vez terminado el proceso, ya que facilitará el desarrollo de ácido butírico.

Todos estos manejos confieren al ensilaje de maíz una alta calidad nutricional. Es muy importante la velocidad en el proceso de ensilado, una rápida compactación y una rápida baja en los niveles de pH.

 

Aportes nutricionales

En cuanto a los aportes nutricionales del ensilaje de maíz, éste es buena fuente de energía, en forma de almidón, y de fibra (los niveles adecuados para lograr un ensilaje de maíz de alta calidad nutricional se encuentran en la tabla).

Elaborar un ensilaje de maíz de alta calidad nutricional, entregará un ingrediente fundamental a la dieta de las vacas, y es un recurso forrajero muy común en nuestro país. Su correcta elaboración y manejo, favorece que posea una alta calidad nutricional que aportará un excelente nivel de nutrientes a la ración completa del bovino. Una adecuada ración con niveles nutricionales óptimos es uno de los pilares indispensable para que el animal exprese todo su potencial genético y se maximice la rentabilidad de la producción. Por lo que, medirla y conocer sus parámetros nutricionales es primordial. Monitorear los recursos forrajeros como el ensilaje de maíz y también hacer mediciones de la ración, ayudan a poder formular raciones de valor nutricional y que cumplan los requerimientos de la vaca. Es muy importante que este monitoreo sea periódico, ya que se asegura que las materias primas utilizadas en la dieta sean óptimas.

 

¿Qué monitorear?

Dentro de las recomendaciones generales está monitorear a través de NIRs el perfil nutricional de la ración totalmente mezclada (TMR) o de insumos como ensilaje de maíz o pradera. Este análisis entrega resultados de todos los parámetros nutricionales y permite conocer los niveles y parámetros con los cuales se está formulando.

Otra recomendación es medir la fibra efectiva de la ración. Este parámetro es muy relevante, ya que un adecuado tamaño de la fibra y cierta proporción de esta fibra efectiva va a favorecer la rumia. Una alta proporción de fibra de gran tamaño, provocará que la vaca seleccione su alimento y no comerá esas porciones de fibra de gran tamaño; mientras que, con un tamaño muy pequeño, la fibra fermentará rápidamente y podría causar acidosis ruminal, ya que no estimula la producción de saliva. El nivel de fibra efectiva es de mayor a 4 mm de longitud. El análisis de la fibra efectiva se logra gracias a la caja o separador de Penn State. Es una caja con 4 niveles con orificios de diferentes tamaños, que entregarán la proporción de los diferentes tamaños de fibra.

Se recomienda también medir el perfil mineral de la ración. Analizando el contenido de macro y microminerales, lo que permite inferir si existe algún déficit mineral el cual deba ser suplido en la dieta de las vacas. Una correcta suplementación es vital a la hora de corregir desbalances minerales. Importante además es entregar de manera homogénea el aporte de sales minerales a los animales, para que todos reciban el mismo aporte.

En cuanto a análisis que se refieren a la salud de los animales, se encuentra el perfil metabólico que se compone de una muestra de sangre o suero bovino que se extrae a una serie de animales de un determinado grupo. Esa muestra de sangre analizada arroja una serie de resultados tales como minerales séricos (Ca, P, Mg, K y Se), proteínas totales, albúminas plasmáticas, globulinas, nivel de urea o nitrógeno no proteico, enzimas hepáticas como BOHB (beta-hidroxi-butirato), AST (aspartato aminotransferasa) y GLDH (glutamato deshidrogenasa). Con este perfil metabólico se busca principalmente evaluar los niveles de minerales entregados en la dieta y también la salud hepática del ganado.

Otro análisis ligado a la salud de los animales, es la detección oportuna de micotoxinas en la ración y en insumos de riesgo, como ensilajes de maíz. Las micotoxinas son perjudiciales para los animales y tienen efectos variados que son acumulativos y sistémicos, por lo que su control es vital.

Finalmente, el análisis de calidad de agua es muy relevante, en especial para las vacas lecheras, que pueden entregar en promedio 35 litros de leche al día. Una fuente de agua de buena calidad es esencial, sobre todo en épocas de mayor temperatura. El análisis de calidad de agua se compone de la medición de varios parámetros del agua que el animal ingiere. Los parámetros a medir van desde minerales, pH, dureza total, sólidos disueltos y conductividad.

Veterquimica lleva a cabo con sus clientes el programa llamado Gestión Integral de Alimentos o GIA. El GIA busca englobar estos análisis previamente mencionados, y entrega además una interpretación en relación al contexto productivo, a modo de otorgar una orientación respecto a los insumos analizados.

Es muy relevante en todos los análisis hacer un adecuado muestreo, que sea representativo. Así se podrá interpretar de forma correcta el status nutricional y la salud de las vacas. Monitorear y analizar los insumos de riesgo, así como la ración completa son herramientas esenciales a la hora de rentabilizar un sistema de producción ganadera. Permiten registrar y medir y así poder mejorar un aspecto de la producción que es costoso, como es la alimentación, y que decisiones tomadas sin la adecuada información pueden acarrear que las vacas se alimenten mal, se enfermen y no entreguen su máximo potencial productivo. El ensilaje de maíz es un recurso forrajero que es una excelente alternativa, siempre y cuando se elabore y maneje cuidadosamente para promover su máxima calidad nutricional.