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Estrés Calórico: para tomar en cuenta

Cada verano (y primavera también), las altas temperaturas —a veces combinadas con eventos de alta humedad— pueden generar episodios de estrés calórico, lo que impacta el bienestar del rebaño y provoca pérdidas que, en el tiempo, pueden ser muy grandes.

El cambio climático ha agudizado este fenómeno, que acarrea menos litros en el estanque, disminuye la inmunidad y los parámetros reproductivos, y provoca malestar en el ganado.

Por eso, la primera recomendación es velar por generar condiciones de sombra. La sombra es fundamental. El bovino es un animal sensible a la radiación solar y, cuando proveemos de sombra —natural donde es posible o artificial— contribuimos a disminuir el efecto de la radiación. Esto entrega una variable climatológica algo frenada, que ayuda a no seguir aumentando la temperatura corporal del animal.

Adicional a eso, prácticas como el ajuste del horario de ordeña o el uso de raciones “frías” —como grasas bypass u otros ingredientes que pasen directamente al intestino y no se fermenten en el rumen— ayudan a evitar un mayor incremento de temperatura interna del animal.

“Estas prácticas permiten evitar una metabolización importante a nivel del rumen, ayudando a que la temperatura no se siga incrementando en el animal”, explica el especialista de DeLaval, Enrique Bombal.

Herramientas para anticiparse

Para conocer cuáles medidas son prioritarias en las diferentes macrozonas productivas del país, se recomienda revisar el boletín “Estrés Calórico en Chile y Opciones de Mitigación”, disponible en el sitio web del Consorcio Lechero.

También se publicó recientemente el boletín “Estrés Calórico en Ganado Lechero: Consideraciones Económicas y de Bienestar Animal”, elaborado por los investigadores de la UACh, Rodrigo Arias y Reinaldo Pinto. Esta publicación actualiza información útil para enfrentar el fenómeno.

Como parte del mismo proyecto FIA, se creó el Termómetro Lácteo, una herramienta para anticipar jornadas con riesgo de alta temperatura y humedad. Puedes acceder al termómetro desde Google Apps.

Otra herramienta práctica es el sitio de la Red Agrometeorológica de INIA, donde se puede consultar en tiempo real el Índice de Estrés Térmico (ITH) para distintas regiones de Chile.

No olvides que el estrés por calor…

  1. Disminuye la ingesta de alimento y, al mismo tiempo, aumenta la demanda energética para activar mecanismos de termorregulación.

  2. Provoca pérdida de condición corporal.

  3. Reduce la inmunidad y aumenta el riesgo de enfermedades como mastitis y cojeras, además de acidosis ruminal.

  4. Afecta a hembras gestantes, impactando la salud fetal, el desarrollo del tejido mamario y la futura producción lechera.

  5. Disminuye el rendimiento reproductivo, aumentando la probabilidad de abortos prematuros, distocias, retención de placenta y metritis.

  6. Tiene un impacto mayor en vacas de alta producción debido a su mayor generación de calor metabólico.

Sobre las medidas de mitigación

  1. Realizar manejos preventivos o clínicos temprano por la mañana, antes de los picos de calor.

  2. Reducir el tiempo de espera en el patio de ordeña si no hay sombra ni ventilación.

  3. Asegurar un suministro de agua constante: 1,1% del peso corporal por hora (una vaca de 500 kg necesita 5,5 L/hora).

  4. En sistemas intensivos, proporcionar al menos 4,5 m² de sombra efectiva por vaca, con altura mínima de 4 metros.

  5. El uso de sombra puede incrementar la producción de leche en más del 3%.

  6. Utilizar ventiladores para aumentar la velocidad del aire y reducir la humedad ambiental. Deben ubicarse estratégicamente.

  7. El flujo de aire recomendado es de 3 a 10 m³ por hora por cada 100 kg de peso vivo.

  8. Ajustar la alimentación para evitar picos de fermentación ruminal.

  9. Aumentar temporalmente la suplementación de minerales (K, Na y Mg) para compensar las pérdidas por sudoración y orina.

Fuente: Estrés Calórico en Ganado Lechero: Consideraciones Económicas y de Bienestar Animal
Sección: CL Contigo
Publicación: Revista Informaláctea