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Evaluación de desempeño en una lechería robótica
Cuando nos sentamos a evaluar el funcionamiento de una lechería robótica, donde las vacas se ordeñan de manera voluntaria, se hace imperioso saber cómo está funcionando el sistema en general y también en particular.
«El diablo está en los detalles». En cualquier lechería, sea o no robótica, un indicador importante —si no el que más— para evaluar periódicamente su funcionamiento es la producción de leche diaria total o por vaca. Luego, en las lecherías convencionales se evaluarán aspectos relativos a la duración de cada sesión de ordeña, trabajo de los ordeñadores, rutina de ordeña, funcionamiento y limpieza de la sala, y finalmente la detección de vacas que presentan algún problema o condición que amerite algún tratamiento individual.
Si las salas de ordeña cuentan con tecnología asociada a los procesos, habrá también datos e información que ayudarán a evaluar más en detalle lo anterior. Quizás la diferencia más relevante en este aspecto entre salas convencionales y robots de ordeña es que en las salas el proceso siempre está acompañado por gente, con lo cual de alguna manera existe un contacto directo con el equipo y las vacas. Los robots de ordeña, al trabajar 24/7 y de manera autónoma, pasan largos momentos de la jornada sin supervisión, por lo que la persona encargada de su monitoreo debe mirar los indicadores del sistema (KPIs) para evaluar si el sistema está funcionando bien, o no.
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Las tres áreas que determinan el desempeño
Antes de entrar en los indicadores, conviene reforzar la idea de que en los robots de ordeña el desempeño depende de muchos factores que interactúan continuamente. Estos se pueden clasificar en tres áreas principales.
«El equipo de ordeña»: aquí se agrupan los factores técnicos del sistema que dependen de la empresa proveedora: el estado y las prestaciones de los equipos, el mantenimiento preventivo, los servicios, entre otros.
«La vaca»: existen factores inherentes a las vacas que afectan el cómo funciona el sistema, como por ejemplo la conformación de ubre, el temperamento (si es nerviosa o tranquila) y el comportamiento (si responden o no a los incentivos, si circulan voluntariamente, etc.).
«La operación»: estos son los factores locales de cada lechería, el trabajo periódico de la gente y el seguir los protocolos recomendados para el buen funcionamiento del sistema. Lo principal se refiere al mantenimiento básico diario y la limpieza de los equipos, y también a la correcta preparación de las vacas para su entrenamiento en los robots: flamear o rasurar los pelos de las ubres y mantener cortos los pelos de la cola para no obstaculizar el proceso de preparación de la ubre y la colocación de las unidades de ordeña.
Indicadores de desempeño principales (KPIs) en una lechería robótica
Los principales indicadores se clasifican en dos grupos: los relacionados a las vacas y aquellos referidos al robot y sus prestaciones.
KPIs de vaca o rebaño: la producción de leche es un parámetro central. La diferencia en sistemas robóticos es que se acompaña la producción mirando también la frecuencia de ordeña, es decir, la cantidad de veces que las vacas se ordeñan en un día. En salas convencionales las ordeñas diarias son siempre las mismas (2 o 3 veces dependiendo del sistema productivo), mientras que en robots las ordeñas diarias varían en función de la etapa de lactancia y de la producción de cada vaca. Así, lo que se busca es que las vacas en inicio de lactancia y las que más leche producen se ordeñen más que la media, estimulando la mayor producción. A medida que la lactancia avanza, junto a la natural disminución de producción, también disminuirá la cantidad de veces que la vaca se ordeña, optimizando el uso del robot.
Otros parámetros importantes para controlar periódicamente son el consumo de concentrado en el robot, la composición del rebaño en cuanto a promedio de días en leche y la proporción de vacas de primera lactancia. Estos datos darán luces de cómo está funcionando la reproducción y la entrada de animales de reemplazo por causa de salida voluntaria o involuntaria de vacas del rebaño lechero. Además, es relevante considerar la cantidad de vacas jóvenes para definir estrategias de agrupación cuidando la competencia, el entrenamiento de las vacas y la ordeñabilidad de ese grupo particular de animales.
KPIs de ordeña o sistema
El indicador más relevante cuando se habla de eficiencia de un sistema robótico es la cosecha diaria de leche por robot, y este se verá afectado directamente por la cantidad de vacas por robot y la utilización diaria del equipo para ordeñar. Un número equilibrado de vacas por robot es fundamental, ya que este equilibrio permite que las vacas muestren su potencial productivo al ordeñarse la cantidad idónea de veces al día. Muchas vacas por robot limitarán la cantidad de ordeñas posibles en 24 horas, y muy pocas vacas bajarán la utilización diaria del robot, haciendo menos eficiente el sistema.
Escarbando un poco más profundo en el desempeño del sistema, es necesario fijarse en la duración del ordeño promedio por cada visita y el flujo de leche durante el proceso. Ordeños muy largos pueden deberse a flujos bajos de leche por problemas en la estimulación de las vacas durante la preparación de la ubre, o bien a condiciones naturales de bajo flujo de algunas vacas en particular (lo que comúnmente se llama «vacas duras»).
Los problemas de ordeñabilidad en un robot son muy importantes para controlar el desempeño, ya que generan visitas al robot más largas que lo deseado y pueden afectar finalmente los flujos de leche, la producción y la cantidad de ordeños diarios totales por robot. Estos problemas se clasifican principalmente en dos categorías:
Categorías de problemas de ordeñabilidad en robots de ordeña
- La vaca no entrega la cantidad de leche esperada de acuerdo con su historial previo.
- Se produce una interrupción brusca del flujo de leche y retiro inesperado de la unidad de ordeña.
Estos eventos pueden producirse por desajustes técnicos de los equipos, fallas operacionales del personal a cargo o a causa de las propias vacas. Lo importante es monitorear la ocurrencia periódicamente y, ante un aumento por sobre lo esperado, actuar de manera rápida para evaluar las vacas y el equipo, determinar la causa y darle solución al problema prontamente.