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De la genética a la rentabilidad
En Agrícola Los Maitenes, cinco años de genotipado y selección por Mérito Neto comenzaron a transformar la reposición del rebaño. Hoy el avance se refleja en animales con mayor potencial, más litros por vaca y decisiones genéticas cada vez más medibles.
Los Maitenes fue adquirido por la familia Mertz en 1946 y, en 2003, Oscar Mertz asumió la conducción del campo. Diez años más tarde, en 2013, se tomó la decisión de profesionalizar la administración y se incorporó a Integra SpA, empresa que desde entonces está a cargo de su gestión.
A lo largo de estos años, el establecimiento ha avanzado con inversiones en distintas áreas de la lechería, con el objetivo de aumentar tanto la producción como la rentabilidad. En ese proceso, se identificó que la rentabilidad de la empresa está íntimamente relacionada con el índice Margen Después de Alimentos Totales (MDAT).
Contenido
- Los cuatro pilares del establecimiento
- Cambios decisivos
- Del fenotipo al ADN
- Mérito Neto: ponerle valor a la futura vaca
- Seleccionar mejor para avanzar más rápido
- La genética también tiene retorno
- Más que producir litros
- Ficha genética y evolución del Mérito Neto
- Vida Productiva
- Genética y manejo
- De comprar genética a construirla
Los cuatro pilares del establecimiento
Para potenciar el MDAT, el trabajo en Los Maitenes se sustenta en cuatro pilares fundamentales: calidad y cantidad forrajera, reproducción, genética y recurso humano.
En el primer pilar, el foco está puesto en producir silos de alta calidad, tanto de ballica como de maíz, acompañados por análisis de los alimentos que permiten ajustar las raciones ofrecidas a los animales. A su vez, se trabaja con fertilizaciones orgánicas para potenciar el concepto de «suelo vivo» y maximizar la producción de forraje.
En reproducción, la incorporación de collares de medición de actividad ha contribuido a mejorar los índices reproductivos, maximizando las tasas de detección de celo y mejorando las tasas de concepción.
En genética, el uso de toros de alto valor genético y la implementación del genotipado han permitido dar un salto significativo, que se traduce en animales más productivos, sanos y eficientes en la conversión de forraje en leche.
Finalmente, el equipo es considerado, sin dudas, el recurso más importante. Por eso, se priorizan las capacitaciones, se fomenta el liderazgo y se delegan responsabilidades, aspectos que han contribuido al crecimiento del grupo de trabajo. En este proceso, una de las principales herramientas ha sido el control.
Cambios decisivos
Dentro de ese proceso, el genotipado introdujo un cambio decisivo: hoy el establecimiento puede conocer tempranamente el potencial genético de sus hembras y utilizar esa información para definir cuáles deberían integrar la futura reposición del rebaño.
Los Maitenes trabaja sobre 89 hectáreas útiles, bajo un sistema semiestabulado y con partos concentrados principalmente en primavera. Desde 2013, el campo ha desarrollado inversiones progresivas, priorizando aquellas capaces de mejorar el margen y sostener la rentabilidad.
La genética adquirió un papel más estratégico a partir de 2020, cuando se intensificó el trabajo junto a Anasac y STgenetics, incorporando genotipado, semen sexado y programas de cruzamiento. El objetivo dejó de ser simplemente elegir buenos toros y pasó a ser construir mejores hembras generación tras generación.
Del fenotipo al ADN
Antes de disponer de información genómica, la selección de reemplazos dependía principalmente del desarrollo corporal, la edad, los antecedentes maternos y la capacidad de cada ternera para alcanzar el peso de encaste.
El genotipado permitió complementar esas observaciones con una estimación temprana del potencial genético. Así, las terneras pueden ordenarse, definir cuáles conviene conservar y asignarles apareamientos de acuerdo con los objetivos del rebaño.
Para Johan Maldonado, Jefe de Lechería en Los Maitenes, esta herramienta también elevó la importancia de los registros. Cubiertas, nacimientos, protocolos de inseminación y asignaciones de toros deben ejecutarse con precisión para aprovechar al máximo la información genética y sostener la estrategia de mejoramiento del rebaño.
El cambio comenzó a hacerse visible entre el segundo y tercer año del programa, cuando las primeras terneras genotipadas llegaron a la lechería. Las nuevas vaquillas empezaron a destacar por producción y por características funcionales y reproductivas.
En paralelo, la producción del campo avanzó desde aproximadamente 7.000 litros por vaca masa al año en 2020 hasta cerca de 10.000 litros actualmente. En producción diaria, el promedio pasó de alrededor de 24–25 litros por vaca a 31 litros, con la meta de seguir creciendo.
Agrícola Los Maitenes en cifras
- Hace 6 años: 24–25 litros/vaca/día
- Año pasado: 28 litros/vaca/día
- Actualmente: 31 litros/vaca/día
- 2020: 7.000 litros
- Hoy: 10.000 litros
- +6 a 7 litros/vaca/día en seis años
- +3.000 litros/vaca masa/año
- Un avance que combina genética, selección, manejo y alimentación
Mérito Neto: ponerle valor a la futura vaca
El Mérito Neto (NM$) se convirtió en uno de los principales criterios para ordenar las hembras del establecimiento. Su relevancia radica en que no evalúa un único rasgo, sino que reúne en un solo índice distintas características vinculadas con el desempeño económico esperado de una vaca.
Para Marcelo Neira, jefe técnico de Genética Animal de Anasac, esa mirada integral permite comparar animales bajo una misma escala y orientar la selección hacia aquellos con mayor potencial de rentabilidad dentro del sistema.
«Una vez que te das cuenta de que el avance genético es medible y que puedes verlo en cada generación, cambia completamente la forma de seleccionar.» — Marcelo Neira, jefe técnico de Genética Animal de Anasac.
En Los Maitenes, las terneras genotipadas se clasifican mediante este indicador. Así, la selección deja de depender únicamente de características visibles y se apoya en información que permite proyectar con mayor precisión el aporte futuro de cada hembra.
Los registros muestran una evolución sostenida. Las primeras generaciones analizadas en 2020 partían desde valores promedio negativos de Mérito Neto, mientras que en las terneras nacidas en 2025 el promedio genómico ya se ubica alrededor de NM$623.
La utilidad del indicador está en transformar esa información en decisiones concretas: retener las hembras que mejor responden a los objetivos del rebaño y orientar sus cruzamientos para seguir elevando la calidad de la reposición.
Seleccionar mejor para avanzar más rápido
El genotipado también permite acelerar el progreso genético. Sin información genómica, una ternera puede descartarse por haber nacido tarde o no alcanzar a tiempo el peso de encaste, aun cuando tenga un alto potencial. Con el análisis de ADN, el productor puede distinguir entre una limitación temporal de desarrollo y un menor mérito genético, y decidir si conviene darle más tiempo o mejores condiciones.
El proceso genera un efecto acumulativo: se retienen las mejores hembras, se inseminan con toros de alto valor y sus hijas vuelven a evaluarse. Así, cada generación parte desde una base superior.
El semen sexado cumple un papel importante porque aumenta la disponibilidad de hembras. Esto permite producir suficientes candidatas a reposición y aplicar una selección más exigente, en lugar de conservar prácticamente todas las terneras nacidas.
«Con el semen sexado y el acceso a los mejores toros, el avance genético es enorme, y nosotros ya lo estamos viendo en el campo.» — Emilio Werner, gerente de operaciones.
La genética también tiene retorno
La inversión genética suele evaluarse por el costo de una dosis de semen. Sin embargo, el análisis cambia cuando se considera el desempeño de la vaca que se obtiene.
Una hembra de alto Mérito Neto y otra de menor valor reciben, en términos generales, los mismos recursos de alimentación, instalaciones, tratamientos y mano de obra. La diferencia está en su capacidad para transformar esos recursos en producción, reproducción y permanencia dentro del rebaño.
Por eso, el retorno no debería medirse solo por el costo inicial. Parte de ese diferencial puede recuperarse desde la primera lactancia, mediante una mayor producción y mejores características funcionales.
Más que producir litros
El objetivo genético de Los Maitenes no se limita a aumentar el volumen de leche. El programa también considera kilos de sólidos, Vida Productiva, eficiencia alimentaria a través de EcoFeed y características funcionales acordes al sistema.
En sólidos, la meta es mantener buenos porcentajes y aumentar los kilos totales producidos por vaca, un aspecto directamente relacionado con el valor de la leche.
En eficiencia alimentaria, se buscan animales capaces de transformar mejor el alimento en producción. Para un establecimiento donde la alimentación representa una parte importante de los costos, esta característica tiene un impacto directo en la rentabilidad.
La selección de toros responde a la misma lógica. No se elige un reproductor únicamente por su posición en un ranking, sino por su capacidad para combinar Mérito Neto, Vida Productiva, sólidos, eficiencia alimentaria y características físicas adecuadas para el sistema.
«Nuestro enfoque está en que el ciclo completo se haga bien para que cada animal pueda desarrollar su potencial genético y productivo.» — Johan Maldonado, Jefe de Lechería.
Ficha genética y evolución del Mérito Neto
La ternera de más alto mérito genético nacida en 2025 en Los Maitenes alcanza un NM$ de 973, con altos valores en las metas fijadas por el campo. A continuación se detallan sus índices:
Cuadro 1. Ficha genética del animal — Padre: BLACKJACK | Dam: 22446337 | MGS: CAPTAIN
- NM$: +973
- TPI: +3170
- CM$: 1049
- CFP: 145
- PL: 3,6
- Leche (lb): 1027
- Grasa (lb): 98 | Grasa (%): 0,20%
- Proteína (lb): 47 | Proteína (%): 0,05%
- EcoFeed Vaca: 106
- Beta Caseína A2: A2A2
- Haplotipo Kappa Caseína: AA
Vida Productiva
Otro avance relevante aparece en Vida Productiva, indicador que estima el potencial de una vaca para permanecer más tiempo produciendo dentro del rebaño.
Su importancia radica en que se relaciona con salud, reproducción y capacidad de permanencia. Una vaca que logra mantenerse productiva durante más años probablemente enfrenta menos problemas sanitarios, se reproduce de manera adecuada y permanece más tiempo en el sistema.
En Los Maitenes, el indicador pasó de valores negativos en las primeras generaciones analizadas a superar aproximadamente los 2,2 puntos en las terneras nacidas en 2025.
El objetivo es construir animales equilibrados: vacas capaces de producir bien, reproducirse y sostenerse durante más tiempo en el rebaño.
Genética y manejo
El avance productivo de Los Maitenes muestra el valor de trabajar con animales de mayor potencial genético y, al mismo tiempo, generar las condiciones para que ese potencial pueda expresarse plenamente.
Durante los últimos años, el establecimiento acompañó su estrategia genética con mejoras en patios de alimentación, conservación de forrajes, riego, preparto, instalaciones, control de la dieta y reproducción. Para Emilio Werner, gerente de operaciones, esta combinación ha sido clave para que las nuevas generaciones puedan transformar su mayor mérito genético en resultados concretos.
A medida que el rebaño avanza en indicadores como Mérito Neto, Vida Productiva y eficiencia, también aumenta la importancia de sostener un manejo capaz de acompañar ese nivel de exigencia. Desde el nacimiento, aspectos como calostro, inmunidad, nutrición, sanidad y bienestar permiten que el potencial definido genéticamente llegue a expresarse más adelante en producción, reproducción y permanencia dentro del rebaño.
Así, la genética funciona como la base sobre la cual se construye el desempeño futuro de cada animal, mientras el manejo permite capturar ese potencial y convertirlo en resultados dentro del sistema.
De comprar genética a construirla
Después de cinco años de trabajo, el cambio más profundo de Los Maitenes está en la forma de tomar decisiones.
El establecimiento puede identificar qué terneras están por encima del promedio, seleccionar cuáles conservar, diseñar sus apareamientos y evaluar si las generaciones siguientes avanzan en la dirección esperada.
Ese proceso permite cerrar el ciclo: seleccionar, cruzar, medir y volver a seleccionar. Para Anasac, ahí está el valor de los programas genéticos modernos. El semen, los toros y el genotipado dejan de ser herramientas aisladas y pasan a formar parte de una estrategia definida para cada predio.
En Los Maitenes, el avance ya se observa generación tras generación: el Mérito Neto aumenta, la Vida Productiva mejora y las nuevas hembras parten desde una base genética superior a la de sus madres.
La genética deja así de ser una promesa que solo puede comprobarse a largo plazo. Se convierte en información para decidir hoy qué vacas producirá el campo mañana.
Periodista Infortambo Chile