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Día de campo en Pozo Brujo: de la genética a la decisión
Un jardín de variedades en Fundo San Pedro permitió comparar híbridos, ajustar decisiones según ambiente y reforzar el rol del maíz como base energética en sistemas lecheros del sur de Chile.
En el Fundo San Pedro, propiedad de Agrícola Pozo Brujo, se desarrolló un día de campo organizado por KWS con un objetivo claro: llevar la genética de híbridos de maíz al sur de Chile y traducirla en decisiones productivas concretas.A través de un ensayo de siete híbridos, el «jardín de variedades» permitió a productores y asesores comparar, en condiciones reales, el comportamiento de distintos materiales disponibles para la zona.
La iniciativa responde a una lógica simple pero poco habitual en la práctica: mientras muchos agricultores trabajan con uno o dos híbridos, estos espacios permiten visualizar toda la paleta genética disponible, generando alternativas según ambiente, fecha de siembra y estrategia forrajera.
«El jardín de variedades permite ver, en un mismo lugar, qué híbrido se adapta mejor a cada realidad productiva», fue uno de los conceptos que atravesó la jornada, que convocó a productores de Máfil, Osorno, Río Bueno y zonas cercanas.
Contenido
Jardín de variedades
Uno de los ejes técnicos del encuentro fue el análisis de los ciclos FAO y su impacto en la planificación. En la zona sur, donde las ventanas de siembra están condicionadas por lluvias, heladas y menor radiación, la elección del ciclo se vuelve estratégica.
Tradicionalmente, muchos productores trabajan con híbridos FAO 230, capaces de alcanzar entre 23 y 24 toneladas de materia seca por hectárea. Sin embargo, el ensayo mostró que, ajustando a ciclos más cortos como FAO 215 o incluso 180, es posible mantener niveles productivos similares, pero ganando tiempo para integrar cultivos invernales como avena y ballica, destinados a la producción de forraje adicional.
En el caso de Pozo Brujo, el jardín permitió además evaluar qué híbridos pueden sembrarse más tarde sin comprometer rendimiento, una variable clave en sistemas donde las condiciones climáticas no siempre permiten cumplir con las fechas ideales.
Para esta zona en particular, híbridos como Amaroc y Editio mostraron un desempeño destacado, apalancados por las condiciones del predio, buena fertilidad de suelo y disponibilidad de riego, factores que permiten expresar el potencial de materiales de mayor exigencia.

Los siete híbridos evaluados:
- EDITIO KWS — FAO 250
- KROISSANS KWS — FAO 250
- AMAROC KWS — FAO 230
- RICARDINIO KWS — FAO 230
- KATARSIS KWS — FAO 210
- AMAROLA KWS — FAO 200
- AUTENS KWS — FAO 180
El maíz como eje de la estrategia nutricional
Desde la mirada nutricional, el rol del maíz en el sistema es central. Así lo explicó Rolando Demanet, asesor de Pozo Brujo, quien destacó que la planificación alimenticia del predio se construye en torno a este cultivo.
En términos técnicos, el sistema exige:
- Rendimientos superiores a 22 toneladas de materia seca por hectárea bajo riego
- Contenido de almidón entre 35 % y 38 %
- Digestibilidad superior al 78 %
«En un sistema pastoril, la combinación entre pradera permanente y ensilaje de maíz es el complemento perfecto», agregó, reforzando la idea de que la eficiencia del sistema depende de esa integración.
«El maíz es fundamental porque aporta prácticamente la totalidad del ensilaje, y hablamos de un ensilaje de alto valor nutricional, principalmente energético». — Rolando Demanet
Condiciones reales para decisiones reales
El ensayo fue sembrado el 30 de octubre, replicando las condiciones habituales del predio: misma fertilización, una densidad de 103.000 semillas por hectárea y una distancia de siembra de 70 cm.
Este enfoque permitió que los resultados observados sean directamente extrapolables a la operación productiva.
El ingeniero agrónomo Hugo Faiguenbaum, presente en la jornada, aportó contexto técnico sobre el cultivo en el sur de Chile.
«Los Ríos y Los Lagos concentran una de las mayores superficies de maíz del país, pero es una zona marginal en términos climáticos: hay heladas, menos horas de luz y condiciones que limitan el cultivo. El maíz es altamente demandante de radiación, por lo que elegir el FAO correcto es clave». — Hugo Faiguenbaum
En esa línea, Faiguenbaum enfatizó la importancia de comprender la morfología de la planta, sus requerimientos y su interacción con el ambiente, para ajustar la genética a cada sistema productivo.
Una mirada regional y de largo plazo
La jornada también dejó espacio para la observación comparativa. Alfonso Callegari, asistente al evento desde Argentina, destacó diferencias con otros sistemas productivos:
«Me llamó la atención lo corto de los ciclos respecto a Argentina, pero también el buen porte de las plantas, la calidad de la espiga y el nivel de producción de materia seca». — Alfonso Callegari
Más allá de los resultados técnicos, el día de campo reafirmó el valor de estos espacios como instancia de aprendizaje colectivo, donde productores y asesores intercambian experiencias y ajustan estrategias frente a los desafíos de la temporada.
En este contexto, KWS, que celebra 70 años en Chile y 170 años a nivel global, refuerza su posicionamiento no solo como proveedor de genética, sino como actor técnico que acompaña la toma de decisiones en terreno.
El día de campo desarrollado por KWS en Pozo Brujo se posiciona como una instancia técnica clave para la toma de decisiones agronómicas en sistemas lecheros del sur de Chile. La posibilidad de evaluar híbridos en condiciones reales de manejo, con la misma fertilización, densidad y ambiente productivo, permite a productores y asesores comparar rendimiento, comportamiento agronómico y calidad de ensilaje bajo escenarios concretos.
Este tipo de jornadas no solo amplía el conocimiento sobre la oferta genética disponible, sino que facilita la elección estratégica del FAO según ventana de siembra, condiciones climáticas y requerimientos del sistema, optimizando así la producción de materia seca y su calidad nutricional.