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La caída de un gigante
Dean Foods anunció el martes 12 de Noviembre pasado que ha solicitado la protección por bancarrota del Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de los Estados Unidos que permite a las empresas con problemas financieros a reorganizarse bajo la protección de la ley. A diferencia del capítulo 7 que regula la introducción de la quiebra por liquidación o cese de actividades, bajo el capítulo 11, en la mayoría de los casos, el deudor mantiene el control sobre las operaciones bajo supervisión de la Corte.
De esta manera la industria láctea con sede en Dallas confirmó que planea usar los procedimientos del Capítulo 11 para seguir operando el negocio y abordar las obligaciones de deuda y deudas no financiadas mientras busca vender la compañía. La principal láctea ha asegurado compromisos por 850 millones de dólares en financiamiento de deudores en posesión, un tipo de financiamiento para empresas en dificultades financieras.
Se espera que los clientes de la láctea que consumen sus productos en todo el país sigan recibiendo sus productos lácteos sin interrupciones.
Fundada en 1925 por Samuel Dean al instalar una planta evaporadora de leche en Franklin Park, Illinois, fue una institución del área de Chicago durante décadas antes de la fusión de 2001 con Suiza Foods Corp.
La compañía combinada mantuvo el nombre de Dean pero su sede se mudó a Dallas. Howard M. Dean, nieto del fundador de la compañía, se retiró como presidente en 2002.
Dean Foods fue creciendo hasta transformarse en un gigante de 58 marcas y 66 plantas de elaboración en 32 estados americanos y distribuye sus productos en los cincuenta estados. Las marcas de Dean Foods se enfocan en productos lácteos tradicionales como Organic Valley y Dairy Pure Milk, leche de chocolate TruMoo y el helado Friendly´s.
Dean Foodsemplea a 16.000 personas en sus sesenta instalaciones de elaboración en todo el país. En cualquier día del año, alrededor de 8.000 camiones de reparto refrigerados se mueven a lo largo de todas las carreteras de EE.UU.
¿QUIERES LECHE? NO, GRACIAS
Los estadounidenses no están bebiendo leche de vaca tradicional como solían hacerlo por varias razones. Una variedad cada vez mayor de bebidas, incluidos tés y refrescos, han afectado el consumo de leche. Así que toman barras de proteínas y otros tipos de desayunos para llevar, que reemplazan al tradicional tazón de cereal por la mañana.
Más recientemente, las preocupaciones por la salud humana y el bienestar animal también han contribuido, ya que más consumidores buscan alternativas no lácteas como la mal llamada “leche” de almendras. La de avena, por ejemplo, experimentó un aumento de 636% en las ventas en los EE.UU., a más de 52 millones de dólares durante el año pasado, según datos de la consultora Nielsen. Las ventas de leche de vaca cayeron un 2,4% en el mismo período de tiempo.
Un negocio en caída
En siete de sus últimos ocho trimestres económicos, Dean Foods reportó una pérdida neta. El modelo de
negocio de Dean Foods ha estado teniendo mayores problemas a medida que más consumidores recurren a los productos “no lácteos” o adquieren productos de marca blanca.
Hace tres meses atrás, el CEO Eric Beringause arribó a la compañía después de servir como director ejecutivo de la láctea Gehl Foods. Poco después se anunció desde la compañía que había concluido una revisión estratégica. “A pesar de nuestros mejores esfuerzos para hacer que nuestro negocio sea más ágil y rentable, seguimos impactados por un entorno operativo desafiante marcado por continuos descensos en el consumo de leche de consumo”, afirmó el flamante director ejecutivo de Dean Foods.
Los números son contundentes. Si bien se parte de un nivel de consumo per cápita muy elevado –alrededor de 90 litros de leche fluida por habitante por año–, en las últimas dos décadas ha caído un 26 por ciento, según datos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA).
No ayudó mucho la decisión de Walmart de comenzar a procesar su propia leche en 2017. La decisión de este gigante provocó tal conmoción, que llevó a Dean Foods a cancelar más de cien contratos con productores de leche en ocho estados americanos. Para agravar los problemas de la compañía, la cadena de supermercados Food Lion cortó lazos con la láctea en 2018.
En el análisis del segundo trimestre en agosto pasado, Jody Macedonio, director financiero de Dean Foods, notó una disminución anual del dos por ciento en la categoría leches, con la tendencia acelerándose en el trimestre. “La categoría continúa presionada por puntos de precios minoristas muy bajos en la leche de marca privada, mientras que, al mismo tiempo, la inflación acelerada de los productos lácteos está ejerciendo presión adicional sobre los márgenes”, aseveró.
La caída del consumo de leche fluida ha tenido un efecto descomunal en Dean Foods, que obtuvo el 67% de sus ventas de leche líquida el año pasado, según su informe anual. El quince por ciento provenía de helados y solo el cuatro por ciento provenía de jugos de frutas, té helado, agua y bebidas a base de lino.
A pesar de afirmar que la compañía está explorando la posible venta de activos, Beringause fue optimista. “En los últimos meses, hemos establecido un nuevo equipo de alta gerencia que no solo tiene una experiencia considerable en las industrias de productos lácteos y de consumo, sino también en la ejecución de grandes cambios”, dijo en un comunicado.
Dairy Farmers of America aparece como el “novio” para quedarse con todos los activos de la compañía según citan desde la misma Dean Foods. Pero incluso si ambas partes acuerdan la venta, la transacción estaría sujeta a recibir ofertas más altas o mejores mientras la empresa está en bancarrota.