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Lo que el grupo nos dice
Como productor, puede que conozca de vista a todas las vacas de su rebaño. Puede que incluso les haya puesto un nombre y conozca las manías y costumbres de cada una. Aunque el monitoreo individual de cada vaca conlleva enormes ventajas, especialmente en lo que respecta a la fertilidad, existen situaciones en las que el monitoreo en grupo es igual de importante y más eficaz. En lugar de estudiar el análisis de cientos de vacas de forma individual, la información a nivel grupal puede facilitarle al productor información mucho más clara y precisa. Concretamente, los datos sobre la alimentación y la rumia del grupo pueden llevar a la detección temprana de problemas de salud y nutrición, y también pueden ser una herramienta para la toma de decisiones oportuna. Tanto poder reaccionar ante la identificación de posibles problemas como tomar mejores decisiones de forma proactiva, conducirán a un establecimiento lechero más eficiente y productivo. Y, al fin y al cabo, ¡ese es el objetivo!
En esta nota, hablaremos en primer lugar sobre el monitoreo de grupos en relación con la salud y la nutrición y, luego, veremos cómo se puede utilizar el mismo sistema para poder tomar decisiones informadas a diario.
Pensamiento de grupo: identificar los problemas de salud y nutrición
Las vacas sanas a las que se deja pastar suelen pasar entre 8 y 10 horas al día comiendo y entre 7 y 8 horas rumiando. Las vacas alimentadas a base de TMR suelen pasar entre 3,5 y 5 horas al día comiendo y también entre 7 y 8 horas rumiando. Conocer el tiempo promedio que las vacas deberían dedicar a estas actividades significa que es relativamente fácil identificar posibles enfermedades u otros problemas. Mediante el monitoreo continuo de cada vaca, se pueden obtener datos brutos sobre el tiempo que cada una de ellas come y rumia cada día.

Cuando se utiliza un software de monitoreo de vacas, se pueden agregar datos y sacar promedios para mostrar cómo el rebaño – o partes de éste – funciona como grupo.
No se puede arreglar aquello que no se ve
Al igual que una persona hambrienta, lo último que hará una vaca sana es dejar de comer. Esto significa que cuando hay un descenso en la cantidad que una vaca está comiendo – y por lo tanto rumiando – se sabe que hay un problema que debe ser investigado. Por supuesto, es posible que cuando una vaca come menos durante un día, solo puede que se trate de un mal día. Lo importante es poder detectar patrones de conducta, y ahí es donde el monitoreo de vacas en grupo es eficaz. Como productor podrá ver si la cantidad de tiempo dedicado a comer y/o rumiar en todo el grupo ha disminuido. Si es así, puede investigar las razones, que probablemente sean una de las siguientes:
• Contenido del alimento: Las vacas TMR (en sus siglas en inglés) son alimentadas con lo que sería la mezcla ideal de nutrientes para sus necesidades. Sin embargo, la forma en que se mezclan los ingredientes puede afectar la capacidad de las vacas para digerir y rumiar. Una disminución de la rumia puede indicar un problema en la calidad de los ingredientes, las proporciones de los diferentes tipos de alimentos, o incluso si el producto final está picado demasiado fino (o no lo suficientemente fino).
• Acceso al alimento: Si se alimenta a un grupo numeroso de vacas al mismo tiempo en una superficie reducida, es posible que las vacas no tengan un acceso equitativo al alimento. Las vacas más agresivas llegarán primero y comerán más, mientras que las vacas más tímidas se quedarán solo con los restos, lo que resulta en una disminución de la cantidad de alimento que estas vacas están comiendo. Además, si las vacas se empujan entre sí, comerán más rápido cuando finalmente tengan acceso al alimento y eso puede reducir la rumia.
• Cantidad de alimento: También es posible que las vacas estén comiendo menos porque simplemente no se les está dando suficiente alimento. Esto puede ocurrir si hay un cambio de horario y se las alimenta con menos frecuencia que antes. O si se suman más vacas a un grupo en particular, pero la cantidad de alimento proporcionado no se ajusta teniendo en cuenta este cambio.
• Salud u otros problemas externos: Como la alimentación y la rumia son indicadores clave de la salud de las vacas, una disminución de cualquiera de estos en un grupo puede indicar un problema de salud a nivel general. El principal motivo es el estrés por calor, particularmente si ha habido un cambio repentino en el clima y un aumento de la temperatura.
Un informe de monitoreo de grupo le alertará si se detecta un cambio en el tiempo promedio de alimentación y rumia de cada grupo de vacas. Una vez que reciba una alerta, podrá investigar e intentar determinar dónde está el problema y así poder solucionarlo.
Si no dispone de un sistema de monitoreo de vacas, es posible que no detecte cambios sutiles en los patrones de alimentación y rumia en todo el rebaño. Si no se detecta una disminución de la rumia en el momento adecuado, la situación puede agravarse hasta el punto en que la producción de leche disminuya o aparezcan enfermedades graves. Esto, por supuesto, repercutirá en la calidad de vida de la vaca y también en la productividad y los resultados de su establecimiento.
La nutrición es extremadamente importante para las vacas, y proporciona la base para la producción de leche saludable en cantidades abundantes. Si una vaca no está comiendo lo suficiente y usted no detecta el problema, terminará notando un descenso tanto en el volumen como en la calidad de la leche. La leche de las vacas desnutridas contiene menos grasa y menos proteína y, por lo tanto, es menos deseable en el mercado. La detección temprana de problemas suele ser la diferencia entre una solución rápida con un mínimo impacto y sufrir las consecuencias de un daño a largo plazo.
Sea proactivo y tome mejores decisiones
Si bien el monitoreo de grupo puede ser un salvavidas a la hora de detectar posibles problemas de bienestar, también puede utilizarse como complemento para la toma de decisiones diarias. Como productor, usted está constantemente tomando decisiones que afectan a su trabajo y a la eficiencia y productividad de su establecimiento. Una herramienta que mida la alimentación y la rumia a nivel grupo hará que, en lugar de tomar decisiones basadas en conjeturas, las tome en base a información respaldada por datos. Puede utilizar el monitoreo de grupo como un laboratorio de pruebas para comprobar el resultado de la toma de ciertas decisiones. Por ejemplo, supongamos que un distribuidor le ofrece una nueva mezcla de alimentos con la promesa de que las vacas que la consuman mostrarán un enorme aumento de la rumia y, por ende, vacas más saludables. Puede confirmar si esto es así antes de gastar dinero, probando el alimento en un grupo de vacas mientras sigue alimentando a los otros grupos con su alimento habitual. Los datos que obtenga de su sistema de monitoreo de vacas le mostrarán, sin lugar a duda, si el nuevo alimento es realmente lo que afirma ser. Este es solo uno de los muchos casos de uso para una herramienta de este tipo que puede generarle una gran rentabilidad. Piénselo así: usted compró un sistema de monitoreo de vacas con el objetivo de hacer un seguimiento de la situación actual, pero también puede utilizarlo para encontrar puntos de mejora.