Producción agrícola

Preparar para el éxito

Sabemos que, en el período preparto, correspondiente a los últimos 21 a 30 días de gestación, la vaca atraviesa diferentes cambios metabólicos e inmunológicos que la vuelven susceptible a enfermedades y perjudican su posterior performance productivo y reproductivo durante su lactancia. Asimismo, se ha logrado identificar una serie de puntos críticos en el período de transición que son responsables de la mayor parte de los incidentes del periparto (Grummer, 1995; Goff y Horst, 1997). Estos puntos críticos son: la adaptación del sistema digestivo, el balance de nutrientes (energético, proteico y del Calcio), la inmunosupresión y la ingestión de materia seca. Recordemos que, durante el último tercio de gestación, más precisamente el último mes, el feto desarrolla un crecimiento exponencial de su tamaño, y se produce la síntesis del calostro hacia la última semana, lo que trae aparejado una mayor demanda de nutrientes.

Manejo de la dieta en la transición

CONSUMO. En este período el rumen reduce su tamaño en competencia por el espacio que ocupa el útero grávido en la cavidad abdominal, trayendo aparejado una reducción del consumo de materia seca (CMS) en torno a un 30% de lo que será en lactancia. Dicho esto, la vaca, mientras nos acercamos al parto se acentúa la reducción del consumo y aumenta la demanda de nutrientes, lo que de no cubrir esos requerimientos comienza un balance negativo. El ganado vacuno tiene la capacidad de compensar los déficits alimentarios a través de la movilización de sus reservorios corporales, pero si no logramos cubrir esos requerimientos el balance negativo se agudiza hacia el comienzo de la lactancia. Finalmente, el exceso en la movilización de reservas favorece la aparición de enfermedades peripartales como cetosis, hígado graso, desplazamiento de abomaso, etc.) y reduce el rendimiento productivo y reproductivo –atrasando el reinicio a la ciclicidad–, de esa nueva lactancia.

ENERGIA. A nivel energético deberíamos aportar cereales en la ración de preparto manteniendo niveles de energía cercanos a los 2,6 Mcal y 15% de almidón, sabiendo que mayores niveles de almidones en este período no estimulan el consumo de materia seca en el postarto y generan mayores niveles de cuerpos cetónicos pudiendo conducir a cuadros de cetosis (Mann et al, 2015).

PROTEINA. Con respecto al nivel proteico sería recomendable en caso de vacas manejar una dieta con alrededor del 12% de Proteína Bruta y para vaquillonas –que requieren más proteína porque se encuentran en desarrollo aun–, en alrededor del 15%. Siempre aportando estos niveles con proteína de muy buena calidad.

CALCIO. Otro punto a tener en cuenta es el metabolismo de Calcio (Ca++). Para ello hay que trabajar para que en el posparto su metabolismo pueda adaptarse a los requerimientos de la lactancia. El desencadenamiento del parto y la iniciación de la lactancia trae consigo una alta demanda de Ca++ tanto para la expulsión del feto como hacia el calostro afectando su homeostasis. En respuesta, el animal activa mecanismos homeorréticos del metabolismo del Ca++ para mantener los niveles fisiológicos en sangre. Esta reducción de niveles hemáticos de Ca++ predispone a las vacas a la presentación clínica o subclínica de hipocalcemia. La Hipocalcemia del parto es un factor predisponente para varias enfermedades del posparto como son distocia, retención de placenta, prolapso uterino, metritis y desplazamiento de abomaso (Risco, 1992). Todas estas enfermedades durante el posparto producirán en última instancia menor producción de leche, baja eficiencia reproductiva y una reducción en la vida útil del animal en el rodeo. Por lo tanto, un buen manejo nutricional del Ca++ durante el preparto disminuye los riesgos de problemas durante el parto y el post-parto. Los niveles de Ca++ en sangre se pueden manejar de diferentes técnicas. Una de ellas es manejando niveles de Magnesio (Mg) iguales o superiores a 0,3% y Vitamina D en alrededor de 22 kUI/d), en conjunto con niveles bajos de Ca++ en la dieta (< 0,45%) y Potasio (K) en menos o igual al 1% (Weiss, 2020). Otra estrategia es manejando el balance electrolítico de la dieta con el uso de sales aniónicas logrando valores de Diferencial Catiónico-Aniónico (DACD) negativos en alrededor de -200 meq/kg MS y manteniendo valores altos de Ca++ (alrededor del 0,8%). Esta técnica más efectiva y costosa, debe ser chequear a través de los pH urinarios, donde los mismos deben oscilar entre 6,2 a 6,5.

PARA RECORDAR 

• Superficie de comedero superiores a 80 cm lineales, ideal comederos lineales.

• Hacer lectura de comedero, mantenerlos limpios.

• Corrales con baja densidad, ventilados y secos.

• Medir pH urinario (6.2 a 6.5 en Holando).

• Evaluación de dietas por un técnico.

• Entregar comida fresca, en lo posible dos veces al día.

• Condición Corporal 3.0 a 3.25 tanto al secado como al parto.

• Elaboración de dietas sencillas disminuye errores.

En el cuadro se puede analizar los resultados productivos de la administración de dietas con diferencial catiónico-aniónico negativo (tratamiento) o positivo (control) durante las 3 a 5 semanas pre-parto (Beede et al.,1992).

Estrés e inmunodepresión

Además de todos los cambios descriptos anteriormente, el período periparto a nivel inmunológico es estresante per se. Cambios hormonales y metabólicos, cambios de lugares y sociales dentro del grupo elevan los niveles de estrés y reducen las defensas del animal. Esta inmunosupresión comienza tres semanas antes del parto, es máxima al parto y continua en las tres o cuatro semanas posteriores al parto donde se ven comprometidas las funciones fagocitarias de las células de defensa, disminuidos las concentraciones plasmáticas de inmunoglobulinas y el resto de componentes inmunitarios.

Una de las causales de esta inmunodepresión es el aumento en la formación de radicales libres, quienes se producen como resultado final del metabolismo, el cual se encuentra incrementado en este período. Estos radicales libres actúan sobre las membranas de las células corporales dañándolas y entre ellas las del sistema inmune.

El organismo tiene componentes antioxidantes para defenderse. Entre ellos se encuentran enzimas y la vitamina E como componente externo. Estas enzimas desdoblan los radicales libres a compuestos no perjudiciales, pero requieren ciertos elementos como cofactores enzimáticos, entre ellos Selenio, Zinc, Cobre, Manganeso y vitamina C. De haber limitantes en estos elementos se reduce las funciones de las enzimas en las que participan. Ante altos procesos metabólicos, se agotan los agentes antioxidantes, por lo que para intentar cubrir con los requerimientos es necesario su incorporación a través de productos comerciales como pelleteados o premezclas vitamínico-minerales.

MARCELO GASTALDO, DEVOTO “No aparecieron más vacas caídas”

A diez kilómetros al norte de la localidad cordobesa de Devolo se encuentra “Mis Abuelos”, el tambo de Marcelo Gastaldo donde ordeña alrededor de 280 vacas promedio en un modelo que él define “a campo, simple y sin complicaciones”. En un sistema basado en el silo de maíz y con la seca ahora ha incluido algo de sorgo junto al pastoreo de alfalfa como base, alcanza un promedio de 27 litros diarios y en primavera los 30 litros. “No tengo mucha estructura por lo que trato de hacer las cosas simples para que todo se cumpla”, advierte Marcelo. “El silo bolsa lo hacemos autoconsumo y solo hacemos una carga del mixer de diez toneladas para todo el rodeo –alrededor de cuatro a cinco kilos por vaca–, donde distribuimos la burlanda húmeda de maíz y silo. En la sala de ordeñe suministramos el balanceado que en el lote de punta alcanza los seis kilos diarios, en el de vaquillona los cinco y en el de cola, un kilo y medio”.

Gracias al trabajo realizado con Emanuel Frana de Conecar, nutricionista de Conecar, que lo visita una vez al mes ha logrado ponerle fin a un dolor de cabeza en el preparto y en la vaca fresca  por la falta de consistencia del manejo de las dietas sobre todo los fines de semana. “Con la nueva dieta con inclusión de sales aniónicas, bajamos los pH, no aparecieron más vacas caídas. Hasta el momento estamos reduciendo las apariciones de retención de placenta; y sin duda es más práctico para el empleado”, afirma Marcelo convencido.

Decidido a explotar al máximo el sistema pastoril, Marcelo utiliza sombras y bebederos móviles gracias a un tanque de agua de 8.000 litros, para asegurarse que la vaca se quede cerca de la alfalfa. “Tratamos que la vaca esté lo más cómoda posible”, advierte. “Estamos implementando también un sistema de enfriado con ventiladores y aspersores.”

Curtido por las inclemencias climáticas –hoy una prolongada sequía que ha condenado en parte a los maíces de primera y años atrás, inundaciones–, Marcelo asegura que sólo lo que pueda hacer tranqueras adentro le va a asegurar el éxito como empresario. “Es fundamental el apoyo de empresas en los momentos difíciles como Conecar o como Capyc donde entrego la producción”, afirma

Fundamental mantener consumos altos

Todo lo expuesto anteriormente no tiene éxito si no logramos mantener altos CMS. Reducir el consumo lleva a un déficit de todos los nutrientes ingeridos y acentúa el balance negativo. A su vez altos CMS en el período preparto se traducen en altos consumos en el inicio de lactancia contrarrestando los efectos del balance negativo de nutrientes. Betrics et al. (1992) demostraron que el mantenimiento forzado de la ingestión en animales preparto redujo el contenido de triglicéridos hepáticos entre los días 17 previos y el posterior al parto del 225% al 75% comparado con aquellos que sufrieron una reducción en la ingestión de materia seca. Además, los animales de mayor ingestión produjeron más leche y de mayor calidad postparto.

Algunas prácticas para poder lograr sostener los consumos deben apuntar a brindar una buena superficie de comedero con más de 80 centímetros lineales por animal, entregar comida fresca en lo posible en dos o más raciones diarias y utilizar alimentos de alta palatabilidad, entre otras acciones.