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¡Que no lo encuentre desprevenido!
Más calor que el que la vaca puede disipar: eso resume el estrés calórico, provocado por temperaturas más altas, humedad y la exposición prolongada al sol, sin sombra adecuada. Esto impacta de muchas maneras: la producción de leche puede disminuir hasta un 30% y en grasa y proteína entre un 0,2 y 0,4% respectivamente. Desde Producción Primaria del Consorcio Lechero y su Comité de Bienestar Animal, el estrés calórico ha sido puesto en la agenda productiva, sobre todo porque no era un tema que preocupase mayormente, por desconocimiento, antes se pensaba que era un problema de zonas más cálidas. El manual “Estrés Calórico en Chile y opciones de mitigación” –descargable desde el código QR– profundiza conceptos. Presentamos parte de lo que explican sus autores en este resumen.
Baja en producción: Sergio Iraira, investigador de INIA Remehue, explica que el estrés calórico provoca algunos cambios en el comportamiento de las vacas, tales como una disminución en la ingesta de materia seca, un aumento en el consumo de agua y disminuye el tiempo de rumia. “se ha determinado una disminución entre un 5% y 10% en la eficiencia de conversión de alimentos. Algunas mediciones han registrado una caída en la producción de 0,3 lt/hr de exposición a estrés calórico”.
Efectos: El coautor del manual, el especialista de DeLaval, Enrique Bombal, explica que el estrés calórico produce una disminución significativa de la producción de leche, una disminución de la grasa y la proteína láctea, el incremento en el recuento de células somáticas en la leche, una caída en parámetros reproductivos (en la tasa de concepción y en la detección de celos), aumento en la tasa de descarte involuntario de animales, una disminución de la eficiencia nutricional y un aumento de la tasa de problemas de salud general y de salud de la ubre”.
Estrategias
Métodos de enfriamiento: Un estudio realizado en Israel demostró que el enfriamiento intensivo (aspersión + ventilación) de las vacas de alta producción en el verano, no sólo mejora rasgos productivos, reproductivos y de salud, sino también, mejora la comodidad de la vaca y el bienestar de los animales.
Mejora en prácticas nutricionales: Disponibilidad de agua en calidad y cantidad, así como dietas adaptadas a esta condición.
Revisión de manejos prediales: Adecuación de horarios de ordeña.
Conocer el ITH: Este índice de temperatura-humedad es una guía para determinar si existe o no estrés calórico (ver manual).
Mejora de instalaciones: Revisar sombra en patios de espera y comederos. Se pueden generar espacios de sombra, que pueden ser árboles o sombreaderos hechos con malla plástica (HDPE), por ejemplo.
