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Sociables al nacer, ¿sí o no?
En la actualidad los manejos realizados en las lecherías deben tener cada vez más presente el bienestar animal. Un punto clave en el bienestar de los animales es el permitirles expresar sus comportamientos naturales. Los bovinos son naturalmente individuos sociales por lo cual realizar la crianza en forma individual parecería no ser lo más apropiado. Con el tiempo, hemos aprendido que, si bien agrupar terneras puede conllevar un riesgo de transmisión de enfermedades, permite un mayor desarrollo, mayor velocidad de aprendizaje y paradójicamente una mayor salud.
Aunque el manejo de las terneras en grupo puede parecer no ajustarse a todas las granjas, la flexibilidad en las distintas opciones de las crianzas grupales permite la adaptación a distintas situaciones. El alojamiento grupal puede suceder tanto cuando juntamos 2 terneras como cuando hacemos un grupo de 15 animales.

Beneficios del agrupamiento
Distintos estudios han demostrado como terneras criadas de a pares o en pequeños grupos aprenden unas de otras. Las terneras que aprenden a sociabilizar de pequeñas son mucho más hábiles para lidiar con situaciones nuevas. Los trabajos científicos han mostrado cómo los animales criados en grupos comienzan a comer antes y consumen mayor cantidad de iniciadores que aquellos criados en forma individual. Esencialmente, los terneros emparejados tienen un «compañero» para explorar su entorno, probar alimentos (iniciador, forraje, agua), lidiar con el estrés asociado con los manejos (inmunizaciones, descornado, desinfecciones) y están más acostumbrados a interactuar con otros en una situación de reagrupación.
Un tema poco explorado, reconozco no haber visto un trabajo al respecto, es la actividad física de los terneros manejados grupalmente. El grado de actividad que se observa en estas condiciones permite asumir que el desarrollo muscular de estas terneras será mejor que aquellas ubicadas en espacio individuales restringidos.
Implementación
Existen ciertos prejuicios con respecto a la agrupación de terneras y se le atribuye problemas que no le son propios. Simplemente malos manejos pueden salir más rápido a la luz que cuando las terneras se mantienen en forma individual. Las diferencias de desarrollo entre terneras son más llamativas cuando están juntas que cuando las tenemos distantes y sobre todo separadas por paredes. No se puede negar que al no haber una barrera las posibilidades de contagios son mayores y por lo tanto hay que ser más cuidadosos en la higiene y en los procesos de inmunización.
Cómo en cualquier sistema de crianza es necesario que existan prácticas adecuadas de suministro de calostro donde se alimenten a las terneras con 4 litros dentro de la primera hora de vida con un calostro limpio y de alta calidad. Junto con la necesidad de suministrar calostro o leche de transición, asegurarse que esté saludable y entrenarla en los procesos de alimentación, es conveniente mantener las terneras en alojamiento individual por lo menos los primeros tres días de vida. Dependiendo del número de terneros que agrupemos y el método de alimentación, siempre es recomendable asegurarnos que ese ternero se podrá adaptar al sistema. Por ejemplo, si el sistema de alimentación es usando un “milk bar” con 10 tetinas, asegurarnos que esa ternera sepa cómo succionar de dicha tetina es recomendable antes de ponerla a lidiar con otras 9 terneras.
El manejo de terneras en forma grupal requiere de ciertas habilidades diferentes, por lo tanto, se debe prestar mucha atención a la capacitación de la persona responsable de crianza. En un sistema grupal, la alimentación es relativamente más rápida, pero requiere de mayor atención individualizar a aquellas terneras que no se alimentan bien.Además, empieza a ser más importante identificar aquellas terneras que se están por enfermar para poder aislarlas si fuera necesario y así evitar infecciones generalizadas. Una de las principales ventajas de la crianza grupal es el estímulo contagioso del consumo de alimento iniciador. Sin embargo, las mediciones de consumo son grupales, por esto es necesario la observación aguda del comportamiento de cada ternera ante el comedero.
Un tema aparte es la alimentación líquida. Si esta se hace con un “milk bar” es muy importante que este posea divisiones internas que me permita observar el consumo de leche de cada ternera y que el encargado de alimentar pueda observar el proceso para identificar las terneras con algún problema de consumo. Distinta es la situación de los sistemas de amamantamiento automático, aquí la responsabilidad de alimentar es de la máquina, pero el encargado de la crianza debe estar muy atento a la información brindada por la máquina para poder seguir individualmente a cada ternera.
Una preocupación recurrente sobre la implementación de las crianzas grupales es la succión cruzada entre terneras y los posibles problemas asociados. Las prácticas de manejo y alimentación que se implementen tienen un efecto directo sobre el grado de ocurrencia de la succión entre ellas. Suministros de leche por debajo de los niveles recomendables favorecen este mal hábito. Terneras en sistemas LifeStart® que reciben entre 900 y 1200 gramos de sólidos de leche diarios difícilmente busquen mamar a su compañera. El otro factor predisponente para la succión cruzada son los destetes demasiado temprano. Destetes previos a las 8 semanas de vida son predisponentes para este hábito. Sin embargo; la ciencia también nos ha mostrado que destetes anteriores a este tiempo no son convenientes para la producción futura de esa ternera.

Instalaciones
En aquellas granjas de menor tamaño (menos de 5 a 10 partos al mes) la agrupación de a pares es una buena solución, donde las modificaciones de las instalaciones son muy simples, derribar una pared, acercar una jaula/caseta, y adecuar el comedero y bebedero para dos terneras. La leche se podrá suministrar en un “milk bar” de dos tetinas o dos cubetas separadas con o sin tetina.
En granjas de mayor tamaño y con numerosos partos por mes las opciones de infraestructura son múltiples. Es difícil dar una recomendación general, ya que el diseño de la instalación dependerá de muchos factores como clima (temperaturas, vientos, humedad), materiales disponibles, sistema de alimentación (automático o manual) y lo que muchas veces tiene un gran peso son las instalaciones previas. Más allá del diseño en particular de las instalaciones hay que tener en cuenta ventilación, facilidad de limpieza, áreas de descanso, zonas húmedas y zonas secas. Así como en el ganado adulto, la posibilidad de los animales de poder descansar en un lugar seco es fundamental para la salud y el desarrollo. El lugar de alimentación de un grupo de terneras tiende a ser más sucio que el individual, por lo que hay que diseñarlo de forma tal que sea fácil de limpiar y que no se acumule la leche derramada por las terneras. Idealmente los grupos de terneras no deberían exceder los 15 animales. En sistemas de alimentación manual es difícil poder controlar la alimentación de un número mayor y en sistemas automáticos, si bien la leche está disponible 24/7, no nos tenemos que olvidar que son animales gregarios (de ahí la importancia de la crianza grupal) y que por esta condición las terneras tienden a buscar alimentarse todas a la misma hora. Más de 15 animales para una tetina puede resultar en crianzas muy desparejas. Además, grupos más grandes dificultarán el trabajo del responsable de la crianza para detectar aquellos animales problema. Asimismo, la diferencia de edad de las terneras dentro de cada grupo no debería exceder las 2 semanas. El agua, alimento crítico para el desarrollo del rumen, debe estar siempre disponible. En sistemas grupales es más fácil hacer sistemas de bebederos de reposición automática y de alta circulación. De forma tal que nos aseguremos agua limpia y fresca siempre al alcance de las terneras.
Para poder trabajar en cortar el ciclo de potenciales enfermedades hay dos estrategias de manejo que se recomiendan aplicar. Una es la de “todos adentro, todos afuera” donde una vez que se conformaron los grupos las terneras se mantienen juntas hasta que la última sea destetada, no se mezclan con otros grupos ni se incorporan animales nuevos a la mitad del proceso. La otra medida, un poco más difícil porque generalmente las instalaciones son limitantes, es la de una vez vaciado un corral se realiza una limpieza y desinfección profunda para después dejarlo descansar entre 15 y 20 días. No está demás aquí recordar que, sin una buena limpieza previa, los procesos de desinfección no son efectivos.
Últimas líneas
Los productores de leche debemos tener presente que hoy estamos bajo la mirada de los consumidores y el bienestar animal es un tema crítico. La ciencia nos ha demostrado que los animales que están confortables tienen un mejor desarrollo y son más productivos. Aplicar estrategias de manejo como la crianza grupal es una forma de tener terneras confortables, que tienen un mayor desarrollo y potencial productivo. Los factores anteriormente mencionados, son el tipo de decisiones que hacen la actividad lechera más sustentable y aceptable por parte de los consumidores.