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Una lechería que avanza con datos y equipo
Una historia donde la tecnología no reemplaza al productor, sino que potencia mejores decisiones y mejora la calidad de vida en el campo.
En el Fundo Las Lomas, propiedad de Luis Fröhlich, la lechería es una historia de continuidad y evolución. Hoy, en su segunda generación, el trabajo en el campo se desarrolla en conjunto con sus hijos. La mirada es clara: ordenar la gestión, mejorar los resultados productivos y hacer más eficiente y agradable el trabajo diario.
Tecnología como aliada
La principal motivación para optar por tecnología de monitoreo fue concreta y cotidiana: no dejar pasar los celos y facilitar el trabajo en la lechería.
“Antes veíamos vacas en celo, pero no sabíamos si estábamos al inicio, en la mitad o al final. Con el sistema Afimilk hoy conocemos el momento exacto”, explica Fröhlich.
Ese cambio tuvo un impacto directo en los resultados reproductivos. El índice de preñez aumentó y la tasa de concepción mejoró en 8 puntos. Además, la detección de celos alcanzó el 90%.
“Hay vacas con celos muy cortos y otras muy largos. El sistema nos da el momento exacto y eso cambia todo”.
Actualmente, el sistema cuenta con 560 vacas en ordeña, alcanzando 860 vacas en el peak. Todas están equipadas con collares de monitoreo.
Tecnología que ordena y mejora el bienestar
“Los collares no son una herramienta barata, pero para mejorar el sistema productivo son fundamentales”, reconoce Fröhlich.
“Al principio cuesta creerle al software. Sin embargo, después vimos que aporta en muchos sentidos: producción, manejo y bienestar de las personas”.
Hoy, el Fundo Las Lomas se consolida como una unidad productiva eficiente. Presenta buena calidad de leche, procesos ordenados y una estrategia clara de crecimiento.
Es una lechería donde los datos respaldan las decisiones. El equipo humano es protagonista y la tecnología se integra como una aliada del bienestar animal y del trabajo diario.
Producción, genética y calidad de leche
Fundo Las Lomas se encuentra en un nivel óptimo de producción. Cuenta con una lechería de 30 unidades, buena calidad de leche y un objetivo claro: seguir aumentando los litros por vaca.
Para ello, el establecimiento trabaja en un programa de mejoramiento genético GeneAdvance. Este se basa en pruebas de selección de hembras de reposición.
Todas las terneras son evaluadas genéticamente. Las mejores ingresan a programas con semen sexado, mientras que el resto se destina a cruzamientos con razas carniceras.
Esta estrategia permite ordenar la reposición y proyectar el crecimiento del sistema con mayor precisión.
Manejo de preparto, parto y crianza
El manejo de preparto comienza 25 días antes del parto. Se utiliza una dieta más fibrosa, orientada a favorecer la movilización de minerales. Para esta etapa se emplea ensilaje de maíz Profeed, formulado específicamente para este período.
Una vez producido el parto, se implementan manejos preventivos estandarizados:
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Flameo de la ubre
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Recorte de pelos de la cola
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Registro de la fecha de parto
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Identificación con marca roja para asegurar la correcta entrega de calostro
Las vacas recién paridas son monitoreadas para garantizar que el calostro sea destinado oportunamente a los terneros.
La crianza se realiza en corrales colectivos desde el primer día. Se trabaja en lotes de 18 terneros, utilizando una combinación de leche de sustituto y leche de descarte.
El foco está puesto en:
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Calidad y oportunidad del calostro
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Consumo de concentrado desde el primer día
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Acceso permanente a leche y agua
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Desinfección sistemática de ternereras
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Uso de heno para estimular una rápida rumia
Los terneros permanecen entre 80 y 90 días en leche. El objetivo es lograr un desarrollo temprano del rumen y una transición eficiente al destete.

Monitoreo reproductivo: un punto de inflexión
La incorporación de collares de monitoreo Afimilk marcó un punto de inflexión en la gestión reproductiva del Fundo Las Lomas.
Pasar de la observación visual a la detección precisa y objetiva de los celos permitió eliminar la incertidumbre sobre el momento óptimo de inseminación. Esto es clave incluso en vacas con celos cortos o poco evidentes.
En un contexto de lecherías cada vez más exigentes, el monitoreo de actividad deja de ser un complemento. Se transforma en una herramienta clave de gestión, capaz de sostener la eficiencia reproductiva y proyectar el crecimiento del sistema con datos confiables.
Constanza Pérez