Nutrición Animal, Producción agrícola

Cuando el forraje falla, la dieta no alcanza

Conversamos con el equipo de CERES sobre la importancia del proceso de formulación cuando la dieta no alcanza. Conoce los consejos más importantes.

La formulación de la dieta suele ocupar un lugar central en todas las lecherías. Sin embargo, la calidad final del alimento no se define únicamente en el papel, sino mucho antes: en la forma en que ese alimento se produce, se conserva y se maneja.

Desde CERES lo plantean de manera clara: si los ingredientes son de mala calidad, la dieta no puede quedar bien. Cuando el alimento producido en el campo, como el silo de pasto o el silo de maíz, presenta bajos niveles de energía, proteína u otros nutrientes, el productor se ve obligado a suplir ese déficit con ingredientes que debe comprar, como concentrados o soja.

En este contexto, la forma de producir y conservar el alimento impacta directamente en las pérdidas, la calidad nutricional y la estabilidad del sistema productivo.

Errores frecuentes en la confección y conservación de forrajes

Los errores que se cometen en la confección y conservación de forrajes son múltiples y de carácter multifactorial. Influyen el suelo, el clima, los insumos utilizados, como la semilla y el fertilizante, y también el nivel de conocimiento del agricultor o del asesor.

La maquinaria cumple un rol clave a lo largo de toda la cadena de trabajo. En esa cadena, el eslabón más débil es el que termina definiendo tanto la calidad como el rendimiento del conjunto.

Más allá del estado de la máquina y de su correcto uso, desde CERES señalan que existe una labor a la que muchas veces se le presta poca atención: el henificado. Es una etapa que con frecuencia se intenta abaratar o simplificar, pero cuyo correcto manejo puede influir de manera directa en la calidad del forraje.

Una relación directa

Desde el punto de vista productivo, muchas vacas tienen genéticamente un potencial mucho más alto del que finalmente expresan. Sin embargo, la alimentación es solo uno de los factores que influyen en ese resultado.

Intervienen también el establecimiento del cultivo, la fertilización y el control de malezas. El proceso continúa en la confección del forraje y finaliza en la extracción y distribución del alimento a los animales.

En este recorrido, es fundamental que la maquinaria sea la adecuada y se encuentre en óptimas condiciones. Además, el operador debe estar correctamente capacitado para regular la maquinaria de manera apropiada, ya que una mala regulación puede afectar significativamente el resultado final.

Una cadena de trabajo donde el eslabón más débil define el resultado

Desde la experiencia de CERES, la calidad del ensilaje es el resultado de una cadena de trabajo bien resuelta. A esto se suma la disponibilidad de repuestos originales, un aspecto fundamental para mantener las máquinas en condiciones óptimas de funcionamiento y asegurar que el desempeño del equipo se sostenga en el tiempo sin comprometer la calidad del proceso.

El acompañamiento técnico como parte del proceso

En este enfoque por procesos, CERES entiende que la tecnología por sí sola no alcanza si no tiene soporte y seguimiento. Por eso, el trabajo de la empresa no se limita solo a proveer maquinaria, sino que incluye capacitación de operarios, asistencia técnica permanente y acompañamiento en terreno, especialmente en momentos clave como la temporada de confección de forrajes.

La correcta regulación de los equipos, el ajuste a las condiciones de cada sistema productivo y la formación de quienes los operan son parte central de ese acompañamiento. El objetivo es que cada decisión mecánica contribuya a preservar la calidad del alimento y la estabilidad del sistema productivo en su conjunto.

Desde CERES, el foco está puesto en que la tecnología funcione como una herramienta real de mejora y no como un eslabón débil dentro de la cadena.

Indicadores para evaluar si el sistema está bien resuelto

Los análisis de forraje que ofrecen los laboratorios brindan múltiples indicadores para evaluar el funcionamiento del sistema de elaboración y conservación de alimentos. Uno de los indicadores importantes relacionados con el uso de maquinaria es la ceniza.

Una mala regulación de los equipos, por ejemplo una altura de corte incorrecta o un uso inadecuado del rastrillo, puede aumentar la contaminación del forraje con tierra. Esto se expresa como un mayor contenido de ceniza en los análisis.

La altura de corte debe ser como mínimo de 6 a 8 centímetros para reducir el riesgo de contaminación del forraje con tierra, con un objetivo menor a 90 g/kg de materia seca (9%).

Además, a medida que aumenta el contenido de ceniza bruta, también se incrementa el contenido de ácido butírico, asociado a clostridios. En paralelo, el contenido energético del forraje disminuye.

Confort, nutrición y resultado productivo

Existen otros aspectos determinantes que influyen en la respuesta productiva, como el estrés calórico. Todos estos factores pueden agruparse bajo un mismo concepto: el confort de la vaca.

En ese marco, la calidad del forraje y su impacto en la nutrición forman parte de un sistema más amplio que termina reflejándose en los litros de leche producidos.

INFORTAMBO CHILE