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UNA ESTRUCTURA PRODUCTIVA
Al llegar a Santa Gemma se nota una visión común entre Gemma Topp y Carlos Gómez (líderes actuales del fundo). Gemma llegó junto a su familia en 1968, cuando su abuelo Juan Caminondo le vendió en vida a sus hijos el predio. Desde allí su madre adquirió el campo y comenzó a trabajar por varios años, hasta que los Gómez-Topp llegaron en 1983. Con su llegada durante 10 años se dedicaron exclusivamente al campo, donde hubo que poner esfuerzo y dedicación para hacerlo crecer, ya que había poco capital. Se hicieron cargo de 623 hectáreas, sumando que el plantel ganadero y las maquinarias tampoco eran muchas. Sin embargo, pusieron el acelerador y una de las primeras acciones fue hacer una buena selección genética de los animales, donde contaron con el apoyo de dos profesionales.
Santa Gemma, por su estructura y superficie, era un campo grande, donde la decisión fue enfocarse en los cultivos de trigo y remolacha, lo cual los ayudó a lograr capital y a poder crecer. La realidad del predio es que era mucho más agrícola y con una lechería pequeña.
En 1993 la lechería ya estaba en régimen, era mucho más grande y organizada, dejando poco a poco los cultivos, “nos enfocamos en la producción de forraje y comida para las vacas. En ese momento me empecé a dedicar a mi profesión y Gemma se vino al campo”, relata Carlos Gómez.
Un nuevo proceso
Tras 26 años, en 2012 se hicieron cargo definitivamente y le dieron un sello con tecnología y crecimiento a Santa Gemma. Gemma y Carlos coinciden en los hitos que resumen la historia productiva de este predio, “hubo un minuto en que creció mucho más en lechería y se necesitaba más materia seca para alimentar el ganado. Ese fue un cambio, junto a ello, se introdujeron nuevas razas en lechería en 2008, en que se vislumbraba el pago por sólidos en planta. Pasamos de vacas holstein muy grandes, las inseminamos todas con jersey, luego cruzamos con rojo sueco y pardo suizo. Esto ha dado una respuesta excelente en sólidos por animal”, resaltan.
Además, otro hito fue decidir tener las vacas estabuladas. Decisión que se tomó por la geografía del campo, allí se estableció patios de alimentación para que todas accedan a una ración TMR, “esta decisión nos ha beneficiado, por ejemplo; en verano, los patios tienen 5 grados menos de temperatura y acceden a las duchas. En invierno también están en mejores condiciones. Es un sistema que funciona bien, ya que un tercio del campo está en altura y el resto se inunda, lo que complica el manejo. Si las llevábamos, perdíamos 2 litros por vaca y además adelgazaban mucho”, resume Gemma al explicar el sistema productivo. En el campo trabajan 20 personas y hay 570 vacas en ordeña. En 2020 se produjeron 5.006.000 litros de leche. En tanto, en este año ya van casi 5.5 millones de litros producidos. “Hoy nos destaca la alimentación en el patio y el uso del riego. En 2008 compramos el primer carrete, motobomba y derechos de agua, usamos agua del río y también desde pozo profundo, que también lo establecimos. El año pasado instalamos un pivote que riega 33 hectáreas de alfalfa y ballica, sistema que es muy eficiente. A este paso vamos a quedar solo en alfalfa, para facilitar el manejo en un solo cultivo”, resume Carlos Gómez. Hoy el campo está transformado hacia producción de praderas, con casi 200 hectáreas. Se agregan 155 hectáreas para cultivos como alfalfa (42 ha), maíz (45 ha) y ballicas. Para completar la ración se compra materias primas como soya, pepa de algodón y otros. Asimismo, una gran parte del predio está bajo riego, con 4 carretes y un pivote.
Por otra parte, la nutricionista de COLUN, Soledad Espíndola, analiza la dieta mensualmente, donde ha obtenido excelentes resultados con promedios en producción de solidos sobre 8 y con producción de 2 kilos de sólidos por vaca al día, este año llevan 686 kilos de sólidos por vaca hasta octubre.
El manejo del plantel parte con la ternerera, donde tienen un alimentador automático Holm & Laue y se les suministra concentrado, hasta que salen a la pradera. A los 13 a 14 meses, las vacas van a encaste y el manejo de transición comienza con 3 semanas previas al parto, con una ración distinta. “Esa etapa es fundamental para la futura lactancia y para tener buenos resultados”, resume Gemma.
La fertilidad aumentó mucho cuando comenzaron los hibridajes, aprovechando el vigor híbrido que dan las cruzas, además que el resultado en producción fue muy positivo.Lograron animales más livianos (400 a 450 kilos), que andan bien en el cemento.
La rutina de ordeño es seguida rigurosamente y se trabaja directamente con los ordeñadores para que la cumplan, junto a un protocolo de manejo sanitario. La buena salud del rebaño es fruto de una observación permanente y preocupación por los detalles, control de vacunaciones y un manejo estricto, “desde el parto comenzamos con el control de enfermedades transmisibles, lo hicimos en su momento con la UACh en el tema de paratuberculosis, pero lo dejamos por el alto costo de los exámenes. Sin embargo, seguimos con la rutina para evitar la transmisión de la enfermedad hacia los terneros. Estamos libres de brucelosis y leucosis, y siempre estamos atentos a la tuberculosis. Fumigamos y desinfectamos las camas, esos manejos los hacemos para evitar enfermedades”, comenta Carlos Gómez.
“Al final, prevenir y controlar enfermedades no es caro, es manejo y eso no cuesta, es trabajo, educación hacia los colaboradores. Es parte de lo que se debe hacer en la lechería”.La limpieza en las camas y ternereras, por ejemplo; son un estándar que no se descuida.
Por su parte, “el tema de la mecanización es importante, porque tenemos maquinaria para hacer los trabajos habituales que se requiere como la cosecha de forrajes y hacerlo a tiempo. Lo único que contratamos es la siembra y cosecha de maíz. Como empresa somos autosuficientes, hacemos la confección de bolos, cultivos, regeneración”, explica Carlos Gómez.


Metas y propósitos
Como empresa agropecuaria, entre los desafíos que se han propuesto, sobre todo por la dificultad de encontrar mano de obra disponible y calificada, está en avanzar hacia la ordeña robótica, “de hecho los últimos dos patios de alimentación se dejaron hechos con los espacios listos para las instalaciones. Ese es nuestro gran desafío”, explica Gemma.
No es fácil encontrar mano de obra. Existe un mal concepto del trabajador agrícola, sobre todo en lo que se refiere a que es un trabajo muy aislado de los centros urbanos. “Hoy hay buena conectividad, internet, casa, dos autos. Antes había malos caminos, dificultad para viajar, pero hoy trabajar en el campo no tiene nada que envidiar a la ciudad, sueldos buenos versus la escolaridad”.
Saben que tienen que continuar invirtiendo y mejoran – do los procesos en forma continua. Para los GómezTopp, la decisión familiar de optar por la leche no les ha dejado ninguna duda. A eso agregan su participación como cooperados COLUN. “Ser cooperados es una bondad y ventaja. Es solo ver los logros que ha tenido la cooperativa”, resume Gemma. “Al ser cooperados, tienes la certeza que la empresa a la cual le vendes tus productos es tuya y no vas a quedar botado ni solo. Partimos chicos y estar aquí nos ayudó a crecer, pudimos tener créditos por la estabilidad que nos da la Cooperativa”.
MANEJO DESTACADO
Paulina Añazco, MV y Product manager de Nutrial, cuenta que desde hace 6 años asesora a Santa Gemma. En su trabajo profesional con esta empresa lechera, se enfocó en aportar a la etapa de preparto “Lo que me encanta de este campo es que siempre están enfocados en el bienestar animal, son muy precavidos y trabajan en la prevención, ante todo. Los veo muy comprometidos en el cumplimiento y eficiencia del consumo que se requiere en esta etapa; la señora Gemma siempre está preocupada que las cosas se hagan bien en los momentos en que tienen que hacerse. Eso es parte del éxito que tienen hoy”, comenta Paulina.

En temas de manejo, en Santa Gemma, Paulina resalta el apoyo en nutrición que les da la Dra. Soledad Espíndola de COLUN. Junto a ello, está la búsqueda permanente de nuevas herramientas que contribuyan a mejorar el manejo. “Siempre están abiertos a alternativas que puedan darles mejores resultados, siempre están dispuestos a avanzar”, indica.Un ejemplo es el uso de la colina protegida ReaShure, distribuida por Nutrial.
“Hace 4 años que comenzaron a utilizarla con resultados muy buenos. La colina es requerida en la nutrición de la vaca en el período de transición, entre el preparto y la lactancia, porque sus requerimientos son muy altos, producto del feto y el exceso de movilización de grasa. La colina contribuye a tener un mejor desempeño animal y un hígado más sano”, explica la profesional de Nutrial. Eso se aprecia en que la incidencia de cetosis, tal como ocurrió en Santa Gemma, deja de ser un problema. En este predio se desarrolló un pequeño ensayo al momento de implementar esta tecnología, lo cual se tradujo en un litro más de leche por vaca en la lactancia completa sin disminución en la producción de sólidos, apunta.
“El impacto se nota en forma inmediata en producción, pero además hay una serie de enfermedades post parto que disminuyen. Eso ocurre con las hipocalcemias, las mastitis, las metritis, porque el animal está más sano como efecto de la suplementación con colina. Estudios recientes han demostrado que la utilización de colinas posee efectos muy positivos sobre la productividad y también sobre la sanidad de los animales», resume
Paulina Añazco.
Hace poco tiempo se implementó los bloques minerales en terneras y en animales que no están en producción, los cuales ayudan a alejar las moscas en la temporada estival. Se trata del SUPAlyx Garlic, hecho con aceite esencial de ajo. “Alejan y repelen completamente a las moscas y los terneros quedan limpios, es impresionante”, destaca Gemma Topp. Ahora, como poseen duchas para estrés calórico en los patios de alimentación, el problema desaparece.