Bienestar Animal, Salud animal

Alimentación de vacas: 5 puntos críticos en verano

Verano, sol y altas temperaturas: una gran presión para las vacas.

Los síntomas que acompañan al estrés por calor conllevan una menor ingesta de alimento, alimentación selectiva y, en ocasiones, una rápida disminución en la producción de leche.

¿Qué podemos hacer?

Si bien muchas personas esperan con ansias la temporada de calor, los meses de verano son bastante difíciles para las vacas. La temperatura ambiental ideal para ellas oscila entre 4 °C y 16 °C. Por lo tanto, el estrés por calor se desarrolla rápidamente durante el verano. Además, la alta humedad complica más aún la situación.

Según la macrozona en la cual se encuentre ubicada la lechería, las fluctuaciones de temperatura y humedad se aprecian con mayor o menor intensidad. El Índice de Temperatura y Humedad (ITH) se utiliza comúnmente en la industria láctea y existen tablas para ello.

Los síntomas que acompañan al estrés por calor incluyen una menor ingesta de alimento, alimentación selectiva y, en ocasiones, una rápida disminución de sólidos en la leche. Las causas no están necesariamente relacionadas con la ración calculada, sino con las condiciones ambientales. Los cambios en las condiciones ambientales suelen tener un fuerte impacto en los componentes del alimento, la ración y los propios animales.

A continuación, se resumen los cinco factores más importantes que influyen en la ración:

1. Fluctuaciones en el contenido de materia seca del ensilaje

No se debe subestimar la influencia del sol, la lluvia y el viento en el contenido de materia seca (MS) del ensilado. Las lluvias intensas pueden reducir el contenido de MS; por ejemplo, un forraje extraído puede tener un 5 % menos de MS por kilogramo.

La luz solar intensa, en cambio, puede aumentarlo. En una lechería donde se alimentan 12 kg de MS de forraje por vaca al día, una fluctuación del 5 % implicaría una diferencia de 0,6 kg de MS por vaca al día, que puede significar un déficit o exceso.

Además, los vientos fuertes resecan el silo y pueden introducir aire si golpean directamente el ensilado, lo que aumenta el riesgo de recalentamiento y aparición de hongos. Por eso, el silo debe abrirse en contra de la dirección del viento predominante.

Durante los meses críticos del verano, una alimentación precisa con forraje y concentrados es clave, ya que el apetito disminuye. Por ello, es importante verificar regularmente el contenido de MS del ensilado y ajustar la cantidad de masa fresca según corresponda.

2. Una correcta mezcla de la ración es la clave

Una ración calculada no es necesariamente una ración completa. Para asegurar que la ración llegue a los animales según lo previsto, es fundamental trabajar con precisión al llenar el carro forrajero.

Debe respetarse la secuencia de carga:

  • Primero, alimentos cortos y secos.

  • Luego, componentes húmedos.

  • Finalmente, los alimentos finos (como sales minerales).

También es esencial que el proceso de mezcla sea óptimo para evitar la selección en el comedero. La ración debe ser homogénea para garantizar una distribución pareja de nutrientes.

Puntos críticos a revisar en el carro forrajero:

  • ¿Están los cuchillos afilados?

  • ¿Se están usando los contracuchillos?

  • ¿Quedan restos de alimento?

Los restos pueden descomponerse por el calor y contaminar la siguiente mezcla. Mantener el carro limpio es fundamental para preservar la calidad de la ración.

3. Prevenir la selección en el comedero

El contenido de materia seca debe estar entre 39 % y 42 %. Las vacas consumen mejor dentro de ese rango.

Si el ensilado está muy seco, se recomienda usar forrajes húmedos de alta calidad o agregar agua. Sin embargo, si las raciones están demasiado húmedas, el riesgo de recalentamiento aumenta, lo que reduce el consumo y afecta la calidad.

Por eso, es fundamental conocer el contenido de MS del ensilado y agregar agua solo cuando sea necesario.

4. Reducir el riesgo de recalentamiento

El verano aumenta el riesgo de recalentamiento tanto en el comedero como en el silo.

La gestión del silo cobra mayor importancia en esta época. Un silo limpio permite raciones más sabrosas y nutritivas. Mantener una superficie de corte lisa y volver a tapar la pared abierta ayuda a reducir la entrada de oxígeno.

Además, el avance del alimento en el silo debe ser de al menos 2,5 metros por semana para evitar recalentamiento.

5. Mayores necesidades hídricas de las vacas

El agua es el alimento más importante. Una vaca necesita aproximadamente 4 litros de agua por litro de leche producido. Por ejemplo, si produce 40 litros de leche, necesitará unos 160 litros de agua al día.

En verano, las pérdidas adicionales por jadeo también deben ser compensadas. Se recomienda:

  • Un bebedero por cada 20 animales.

  • Longitud de 10-15 cm por animal.

  • Caudal de al menos 20 litros/minuto, preferiblemente 60 litros.

En general, durante el verano no se deben hacer cambios drásticos en la ración. Mantener una alta concentración energética y ajustar según el entorno es clave para apoyar a los animales durante este período crítico.

Sano
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