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Cuando los datos cambian la forma de mirar el rebaño
En Agrícola Dos Kiwis, los collares llegaron para resolver una necesidad reproductiva, pero su uso cotidiano abrió nuevas posibilidades de gestión. Georgia White hoy utiliza la información de rumia, alimentación, salud y comportamiento para detectar cambios antes y ajustar decisiones en terreno.
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De la reproducción a la gestión del rebaño
En Agrícola Dos Kiwis, ubicada en la comuna de Puyehue, el crecimiento de la operación fue elevando también las exigencias de manejo. Con cuatro lecherías y un centro de crianza, seguir de cerca a cada animal pasó a requerir nuevas herramientas de apoyo.
La reproducción es, además, una variable especialmente sensible dentro de su modelo pastoril y estacional de primavera. Buena parte del resultado productivo depende de concentrar correctamente los partos y aprovechar una ventana reproductiva acotada. Según explica Georgia White, perder un ciclo de inseminación puede representar un costo cercano a los $300.000 por vaca.
Hasta entonces, la detección de celo había dependido principalmente de la experiencia y observación directa de sus padres. Pero a medida que la empresa creció, surgió la necesidad de contar con una herramienta que permitiera mantener esa precisión sin depender de que dos personas pudieran estar pendientes de distintos grupos al mismo tiempo.
Fue en ese contexto que, en agosto de 2025, se incorporaron los collares Active Tag de AITEC. La reproducción fue la puerta de entrada a la tecnología, pero el uso cotidiano comenzó rápidamente a ampliar la mirada hacia otras variables del rebaño.
Monitorear comportamiento para gestionar mejor
Active Tag registra de manera continua la actividad de cada animal y permite observar variables como rumia, alimentación, descanso, actividad general y posición. Esa información se integra con alertas asociadas a reproducción y posibles cambios de salud, y queda vinculada a la identificación individual de cada vaca.
Una de las características que facilitó su adopción en Dos Kiwis fue el acceso móvil a los datos. Georgia desarrolla gran parte de su trabajo en terreno, por lo que la posibilidad de consultar la información desde el teléfono permitió que el sistema se integrara a la rutina sin depender de un computador o de una oficina.
Con el tiempo, comenzó a analizar los datos de comportamiento a nivel de rebaño y a cruzarlos con variables productivas como litros de leche, grasa y proteína. Ahí apareció uno de los principales aprendizajes de la experiencia.
Durante la primavera, cuando el crecimiento de la pradera y el manejo del pastoreo tienen un impacto directo en el margen del sistema, pequeñas variaciones en rumia y alimentación comenzaron a utilizarse como indicadores para ajustar decisiones.
En su experiencia, llegaron a observar que 30 minutos adicionales de rumia se asociaban con aproximadamente medio litro más de leche por vaca. Esa relación llevó al equipo a prestar mayor atención a los tiempos de rumia y a realizar modificaciones rápidas en el manejo del pastoreo.
La herramienta dejó entonces de utilizarse solamente para responder una pregunta reproductiva y comenzó a incorporarse como una fuente adicional de información para evaluar cómo estaba respondiendo el rebaño.
- Rumia y alimentación: tiempo destinado a ambas actividades y cambios en sus patrones.
- Actividad y descanso: movimiento, tiempo de pie y tiempo echado.
- Detección de celo: alertas e intensidad de celo para apoyar el manejo reproductivo.
- Salud: alertas tempranas frente a cambios anormales de comportamiento.
- Actividad grupal: seguimiento de tendencias del rebaño para detectar variaciones en la rutina.
- Acceso y localización: consulta desde smartphone o computador y función Find My Cow para ubicar animales dentro del radio de cobertura.
Además, el sistema integra otras variables y reportes reproductivos y de comportamiento que permiten ampliar el seguimiento individual y grupal del rebaño.
Alertas de salud y capacidad de anticipación
Uno de los usos que más valor terminó generando en Dos Kiwis fue el monitoreo de salud. El sistema analiza cambios en el comportamiento habitual de cada animal, como la rumia, la alimentación, el descanso y la actividad, y genera alertas cuando detecta una desviación relevante.
En la práctica, esa capacidad de anticipación sorprendió al equipo. Georgia relata que en algunos casos recibió alertas de salud hasta ocho días antes de que aparecieran signos clínicos visibles. Al comienzo, una notificación sobre una vaca que aparentemente estaba normal generaba dudas. Con el tiempo, al comprobar que varios de esos animales efectivamente desarrollaban síntomas días después, las alertas comenzaron a adquirir mayor peso dentro de la rutina.
Desde AITEC, Daniela Soto explica que el valor de esta información está en priorizar mejor el trabajo diario. La herramienta permite identificar qué animales requieren atención y concentrar la revisión en aquellos que presentan cambios respecto de su comportamiento habitual.
«Con la información del sistema, los productores tienden a ordenarse, priorizar y anticiparse a los trabajos del día a día.» — Daniela Soto, Asesora técnico comercial AITEC.
De esta manera, el monitoreo no reemplaza el criterio del productor ni el diagnóstico veterinario, pero sí aporta una señal temprana para actuar con más información y en el momento oportuno.
Del animal individual al comportamiento del grupo
Además del seguimiento individual, la información grupal comenzó a tener un uso cada vez más relevante dentro del sistema pastoril. Active Tag permite observar cómo se comporta el conjunto del rebaño y detectar cambios en variables como rumia, alimentación, descanso o tiempo de pie.
En Dos Kiwis, esas variaciones empezaron a funcionar también como una señal de manejo: podían advertir que algo había ocurrido durante la noche, que existía un problema de acceso al agua o que la rutina habitual del lote se había alterado.
Frente a la cantidad de información disponible, Georgia encontró una forma práctica de ordenar la lectura cotidiana: comenzar por la rumia y la alimentación. Cuando alguno de estos indicadores cambia de manera inesperada, utiliza esa señal como punto de partida para profundizar en el resto de los datos y entender qué puede estar ocurriendo en el rebaño.
«Partimos buscando una solución para los celos y terminamos usando los datos para muchas más decisiones.» — Georgia White, Agrícola Dos Kiwis.
El valor de acompañar la implementación
La incorporación de una herramienta de monitoreo también requiere un período de adaptación: aprender a leer los datos, entender qué alertas priorizar y llevar esa información a las decisiones de manejo.
En Dos Kiwis, ese proceso se fue construyendo con el acompañamiento técnico de AITEC, tanto durante la puesta en marcha como en el uso cotidiano del sistema. Para Georgia, ese vínculo ha sido parte importante de la experiencia. Más que contar solamente con un proveedor, valora la posibilidad de tener apoyo cuando surgen dudas, realizar ajustes en terreno y profundizar en el uso de la herramienta.
Ese trabajo conjunto incluso abrió una instancia adicional: Agrícola Dos Kiwis comenzó a participar, junto con AITEC y Datamars, en pruebas orientadas a mejorar la función de parto probable en condiciones pastoriles. La herramienta todavía está en proceso de ajuste para este tipo de sistemas y, según relata Georgia, las pruebas recientes ya comenzaron a generar alertas coincidentes con vacas que acababan de parir en el potrero.
Una inversión que encontró valor más allá de la reproducción
Otro aprendizaje de la experiencia fue que la incorporación de los collares no requirió una infraestructura compleja para empezar a generar valor. Dos Kiwis comenzó utilizándolos en un lote de vaquillas, sin puerta separadora automática ni equipamiento adicional asociado al ordeño. A partir de esa implementación inicial, Georgia señala que la inversión se recuperó en pocos meses.
La recuperación de la inversión no estuvo vinculada solamente a la detección de celo. En Dos Kiwis, el mayor valor apareció cuando la información comenzó a utilizarse para ajustar el pastoreo, seguir la rumia, interpretar cambios en la alimentación y anticipar posibles problemas de salud. Lo que comenzó como una herramienta reproductiva terminó incorporándose a la gestión cotidiana del rebaño.
Para Georgia, esa es justamente una de las principales fortalezas del sistema: poder empezar de manera simple y, a medida que se gana experiencia en la lectura de los datos, ampliar su uso hacia nuevas decisiones. En un sistema pastoril, donde buena parte del resultado depende de reaccionar a tiempo, contar con información continua permite observar antes lo que está cambiando y actuar con mayor precisión.
En Dos Kiwis, los collares no cambiaron solamente la forma de detectar celos. Cambiaron la forma de mirar el rebaño.