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Ensilajes altamente nutritivos
Es por todos reconocida la importancia de lograr una alta calidad nutricional en los forrajes conservados, particularmente cuando hablamos de ensilajes. Sabemos que existe un gran número de factores decisivos en la calidad final como son el estado fenológico del material cosechado, oportunidad de cosecha, maquinaria empleada e infraestructura para el ensilado, uso de tecnologías como cubiertas de sellado y por supuesto el uso de aditivos biológicos para la conservación.
Desde un punto de vista simplificado, los principios de conservación se reducen a tres puntos básicos; cosechar un material de alto valor nutritivo, alta presión osmótica que permita una rápida liberación de los azúcares y asegurar las condiciones anaeróbicas que sostengan el proceso fermentativo, sin embargo, muchas veces es más fácil decirlo que lograrlo.
Todos los ensilajes presentan fases definidas una vez iniciamos el proceso de ensilado. Normalmente durante la confección y llenado observamos una fase aeróbica (silo descubierto), posteriormente y dependiendo del tipo de forraje, contenido de materia seca (MS), aporte de fibra y tamaño de picado, nivel de compactación y sellado efectivo; se inicia un nuevo proceso que denominamos fase de retardo, de terminándose aquí en gran medida el perfil fermentativo de nuestro ensilaje y su calidad nutricional final.
La utilización de aditivos para ensilaje tiene un efecto directo en reducir la fase de retardo e iniciar la fase de fermentación donde el principal objetivo es lograr óptimos niveles de ácido láctico para una reducción acelerada del pH. Tenga en cuenta que un ensilaje sin la utilización de aditivos permanecerá por más tiempo en retardo permitiendo que la microflora natural presente en el forraje convierta la energía proveniente de los carbohidratos en ácido acético, alcohol y CO2; resultando en una pérdida de materia seca y calidad final (ver gráfica 1 ).


¿Cómo podemos orientar la selección del aditivo correcto?
Un punto que considerar y de mucha ayuda en la selección de un aditivo corresponde al contenido de materia seca del forraje que estamos cosechando. En una revisión de la colección de data obtenida por análisis de forrajes realizados por nuestro Sano/Best Fed laboratorio entre 2022 y lo que va de 2023, hemos decretado que el contenido de materia seca en los ensilajes cosechados en el sur de Chile promedia un 34,3%. En el caso de ensilajes de pradera el promedio es de un 33,8% con un rango entre 21,6 a 44,3% de MS; para ensilajes mixtos de grano pequeño y pradera el promedio fue de 34,6% con un rango entre 26,8 y 47,7%; ensilajes conservados en bolos mostraron un 38,4% de MS en un rango de 25,7 a 53,6%; ensilajes de maíz mostraron un 33,5% de MS con un rango de 24,6 a 41,6% de MS. Esto nos resulta muy interesante ya que, la fase de retardo presenta una duración más prolongada en ensilajes con menos de un 35% de MS. Ahora bien, conociendo estos resultados podemos orientar en gran medida qué tipo de aditivo se adapta mejor a la realidad de nuestros ensilajes en el sur de Chile.
¿Homofermentativo o heterofermentativo?
En términos muy generales, las distintas cepas bacterianas empleadas en la formulación de aditivos se pueden agrupar según los ácidos que son capaces de sintetizar, de esta manera las bacterias homofermentativas producen ácido láctico y las heterofermentativas producen ácido acético, ácido láctico y otros componentes. Todos muy necesarios para una correcta fermentación y estabilización del ensilaje con algunas consideraciones:
1. Los homofermentativos son más eficientes en el uso de la energía que los heterofermentativos. Durante la homofermentación, cada molécula de glucosa produce dos moléculas de ácido láctico, una mayor recuperación de materia seca y poca pérdida de energía en el ensilaje.
2. El ácido láctico es además un ácido fuerte que reduce más el pH en el ensilaje que otros ácidos.
3. El pH final es más alto cuando la fermentación es dominada por heterofermentadores comparado con homofermentadores (relación ácido láctico/ácido acético).
4. Si bien el uso de heterofermentadores reduce el calentamiento del ensilaje durante el suministro, un buen manejo de la cara del silo permite evitar este fenómeno.
5. El dióxido de carbono (CO2), como producto de síntesis heterofermentativa, se volatiliza en el ensilaje resultando en pérdidas de MS.
6. Por cada molécula de glucosa usada en heterofermentación, es producida una molécula de ácido láctico, una de ácido acético o etanol, y dióxido de carbono.
7. Lograr una efectiva caída del pH y un óptimo perfil fermentativo depende del porcentaje de carbohidratos solubles (azúcares), que son transformados directamente en ácido láctico por las bacterias homofermentativas.
8. Un adecuado nivel de ácido láctico impide que las bacterias proteolíticas actúen sobre las proteínas, degradándolas; estas bacterias necesitan de un pH neutro o por encima de 5, lo cual no sucede en el ensilado con pH reducido.
9. La fermentación acética se considera como un constituyente normal de un ensilaje de buena calidad si se produce en cantidad relativamente pequeña.
10. Algunas bacterias homofermentativas desdoblan las proteínas hasta aminoácidos, pero nunca hasta amoníaco.
11. Normalmente las bacterias heterofermentativas son más eficientes en forrajes con contenidos de materia seca sobre un 35% susceptibles a generar calor por el desarrollo de microorganismos como levaduras y hongos.


Ahora bien, tomando como base los registros de ensilajes de pradera y maíz realizados por el Sano/Best Fed Laboratorio, es posible caracterizar los perfiles fermentativos (ácidos acético, láctico y butírico), según su contenido de materia seca (ver gráfico y tabla 2).
En la revisión se presentan valores normales de ácido acético representando una fase de retardo aceptable. En el caso del ácido láctico la oportunidad de mejora más importante se encuentra en los ensilajes con bajos contenidos de materia seca, mostrando valores regulares en el caso de ensilajes de maíz y bajos en ensilajes de pradera. Respecto al ácido butírico, solo se han encontrado ensilajes de pradera y esto representa una pérdida sustancial del valor nutricional del ensilaje. Esto asociado a una mayor capacidad tamponante y las posibles fermentaciones secundarias producidas por clostridios y/o problemas de sellado, compactación, entre otros. En general los perfiles de fermentación de nuestros ensilajes muestran una importante oportunidad de mejora, por lo que, seleccionar un aditivo homofermentativo supondrá mejoras reales a la calidad nutricional de sus ensilajes.
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Sano en conjunto con la prestigiosa compañía Chr. Hansen ha desarrollado Labacsil-BIO®, un potente aditivo bacteriológico con una combinación especial de bacterias acido lácticas homofermentativas.
Labacsil-BIO® ofrece una alta concentración de 2×1011 UFC/g con una dosis de 2 g/ton de materia verde. Esta concentración permite sobrepasar rápidamente la microflora epífita o natural presente en los forrajes, así como también limita el desarrollo de clostridios, evitando la ocurrencia de fermentaciones secundarias que generan ácido butírico y compuestos como la cadaverina, ambos indeseables en un ensilaje de buena calidad. La combinación especial de bacterias ácido lácticas de Labacsil-BIO® actúan en distintas etapas, logrando un efecto “cascada” en la síntesis de ácido láctico que optimiza la fermentación, estabilidad del ensilaje y resguardar su valor nutritivo (ver gráfico y tabla 3) (ver gráfica 4).
Este poderoso aditivo es altamente soluble y su matriz es 100% maltodextrina para asegurar una rápida proliferación de las cepas lácticas. Muy importante, Labacsil-BIO® puede ser utilizada en predios con certificación orgánica.
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