Innovación y tecnología

Avances tecnológicos en agricultura de precisión

Los saltos tecnológicos en la mecanización agrícola han sido notables a lo largo de los siglos. Y en las dos décadas recientes, se han conectado concretamente con satélites e interpretación de datos, dando certezas y contribuyendo a la eficiencia en procesos como siembra, fumigación y fertilización principalmente.

En el contexto de la ExpoSago Fisur 2021, realizada por primera vez en forma virtual, Sergio Amenábar, jefe de producto de Ceres – Kuhn Chile (que distribuye las marcas Trimble, Kuhn y Rauch), se refirió a los GPS y a las tecnologías para aplicación de insumos en cultivos.

Línea del tiempo

En la larga historia de la agricultura, es posible recoger algunos hitos en el proceso de mecanización. El primero se remonta a 1200 A.C, con implementos de labranza creados por los egipcios. Luego, muchos siglos después, vino un gran salto en 1700, cuando se desarrolló la sembradora con partes móviles, que permitía ubicar la semilla uniformemente y tapar el surco. Posteriormente, un avance notable fue la presentación del tractor a carbón en 1850, el cual no se masificó. Ya en la década del ’30 del siglo pasado, se expandió el uso del tractor convencional y, en 1994, comenzaron las primeras pruebas con GPS, sistema de posicionamiento global, en la agricultura.

La agricultura de precisión es un proceso cíclico que puede partir con la recopilación de datos, que luego son analizados para definir un plan de acción, que es llevado a cabo con la ejecución y aplicación precisa y oportuna de insumos usando implementos agrícolas, estos dejan un registro que permite analizar y luego planificar trabajos futuros. Para lograr el óptimo uso de estas tecnologías es importante es que el agricultor o su asesor participe en cada uno de los pasos.

Los GPS tuvieron su origen para uso militar. En 2000 esta tecnología se hizo pública y avanzó rápidamente. “Funcionan con satélites, pantallas y receptores puestos en el campo además de los algoritmos, que permiten que los equipos operen de forma exacta”, explica Amenábar. Los principales usos son para determinar posición, permitir navegación entre puntos, dosificación, monitoreo y, finalmente, mapeo. Es muy importante la calidad de recepción del equipo, lo que aumenta el número de satélites disponibles, clave para poder hacer buenas aplicaciones agrícolas.

Explica que, al usar un GPS sencillo, se puede acceder solo a la información proveniente de una constelación de satélites, que es la americana. “Si la calidad del GPS mejora, podré acceder a la constelación GLONASS (Rusia) y, con los de última generación a Galileo (Europa) y Beidou (China) disminuyendo el error y aumentando la disponibilidad de uso de los equipos. “Este punto es particularmente importante en este rincón del Mundo, pues la cobertura satelital es parcial.” Todos los GPS almacenan datos, pero hay que gestionarlos desde el principio, con la visión de ordenar el predio. Permite enviar reportes y recibir información, como también controlar flotas y ubicación. Los principales beneficios están en definir, delimitar y zonificar; enviar tareas; hacer un resumen de labores (muy útil para las prestadores de servicios); y, mejorar la gestión, analizando lo hecho y proyectando el futuro.

Otras tecnologías nombradas por Amenábar fueron los sensores proximales de vigor, que sirven para evaluar el estado del cultivo. También los sensores de fumigación selectiva, que permiten aplicar sólo donde hay malezas logrando ahorros de hasta un 80% en la utilización de herbicidas en cobertera.

¿Qué requiere una implementación exitosa de tecnologías para agricultura de precisión?

“Lo primero, dice el especialista de Ceres – Kuhn Chile, es la convicción, que haya convencimiento real del productor por usarlas; buscar información y experiencias, identificar necesidades como también propuestas viables; conocer qué equipos posee y la compatibilidad con sistemas de GPS; hacer un plan a mediano y largo plazo, sin hacer cambios radicales de una sola vez; conocer los tiempos de implementación y los plazos; capacitarse y buscar un buen apoyo en este proceso de cambio tecnológico. Preparar al operador, acompañarlo y que genere un vínculo con el servicio técnico”.

“¿Por qué queremos agricultura de precisión? Para mejorar la uniformidad de las labores agrícolas, reducir el error humano y aprovechar las ventanas, que es crítico para los agricultores de la zona sur. También porque optimiza el uso de insumos y mejora la productividad determinando zonas y potenciales dentro del campo. Registrar, analizar y mejorar la gestión; y, buscar nuevas oportunidades y desafíos. Los beneficios se traducen en productividad, rentabilidad y la sostenibilidad de la explotación agrícola”.