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Reciclaje de nutrientes

Los purines de lechería corresponden a heces y orina producidaspor el ganado confinado o estabulado, usualmente mezcladas con restos de cama y algo de agua durante su manejo, generando estiércoles líquidos con un contenido de materia seca que varía entre 1-10% (ver Glosario de términos en manejo de estiércol y producción animal recientemente publicado en el sitio web http://sbera.org.br/pt/glossario-2019/).

En general, los volúmenes generados de purines en sistemas pastoriles del sur de Chile y del Cono Sur de América, son altos y con bajo contenido de materia seca (Cuadro 1), esto dado por la baja contribución de fecas y orina, debido al bajo o nulo tiempo de confinamiento, y el alta de alta contribución de aguas lluvia y de lavado en su conformación. En los sistemas estabulados por su parte, existe una mayor contribución de fecas y orina en el total generado, lo que produce purines con mayores contenidos de materia seca.
Hace años atrás, hablar del manejo y utilización de purines de lechería no era común y se le identificaba más como un problema que como una posible ventaja y estrategia de reciclaje de nutrientes en el predio. En la actualidad hay un cambio de paradigma, siendo un tema relevante en nuevas lecherías y en la renovación de las más antiguas, lo que implica un compromiso ambiental por parte de productores y a la vez un aumento de eficiencia del uso de nutrientes contenido en los purines. Los productores han invertido en sistemas de almacenamiento y aplicación de purines, con pocos predios que realizan un tratamiento previo (ej. separación de sólidos y líquidos, biodigestión) previa su aplicación al campo. Junto con ello el manejo y utilización de purines ha sido incorporado como práctica en los productores que son proveedores de distintas industrias procesadoras de leche y el Consorcio Lechero. En este contexto además el país cuenta con una agenda de sustentabilidad ambiental del sector lechero (https:// www.odepa.gob.cl/wp-content/ uploads/2018/02/12-Agenda-Desarrollo-Sustentable-Sector-Lechero. pdf), donde el manejo y utilización de purines es relevante.
A nivel predial, es muy importante considerar el aporte de nutrientes de purines en la planificación de la fertilización de praderas y cultivos, ya que esto nos permitirá reducir los costos de fertilización y además reciclar internamente los nutrientes en el predio. Los purines de lechería son un fertilizante que aportan macro y micro nutrientes (Cuadro 1), y materia orgánica, teniendo sus nutrientes parte de disponibilidad inmediata (fracción soluble) y parte como liberación lenta (fracción orgánica) comportándose como un fertilizante de liberación lenta. Sin embargo, hay que considerar que son desbalanceados y no aportan de manera exacta todos los nutrientes que el cultivo o la pradera necesita, por lo que su complementación con fertilización inorgánica (fertilizantes comerciales) es necesaria con la finalidad de cubrir sus requerimientos nutricionales de praderas y cultivos. Por ejemplo, al calcular la aplicación de purines en base a las necesidades de nitrógeno del cultivo se puede aplicar potasio en exceso.

Se considera que en un purín de lechería aproximadamente 30-40% del nitrógeno se encuentra en su forma soluble (principalmente amonio), disponible para el cultivo el primer año post aplicación. En el caso del fósforo los valores son cercanos al 50-60% y del potasio es de un 100%. Por lo tanto, cuando se aplican purines al suelo una parte de los nutrientes serán absorbidos por la pradera y/o cultivo (o perdido al aire, suelo y/o agua), y otra quedará en el suelo y necesitará ser mineralizado por los microorganismos presentes en él, previa utilización por las plantas.

La selección de la dosis adecuada de aplicación de purines tiene ventajas económicas y ambientales, debiendo ajustarse las dosis a los rendimientos esperados de cultivos o pradera, tomando en cuenta el aporte del suelo, rotación de cultivos previa y aplicaciones de residuos orgánicos en años anteriores.
En la mayoría de los países europeos las recomendaciones de dosis de aplicación de purines, estiércoles y biosólidos orgánicos en general se basan en su aporte anual de nitrógeno total por hectárea. Por ejemplo, en el Reino Unido el código de buenas prácticas agrícolas para la protección del agua señala que la dosis no debe exceder los 250 kg N/ha/año. La restricción es aún mayor para áreas sensibles a este nutriente, denominadas “zonas vulnerables al nitrato”, en donde no se puede sobrepasar los 170 kg N/ha/ año. En Holanda las cantidades máximas se regulan por el aporte de fósforo al suelo, esto debido al alto contenido de nutriente en sus suelos y las implicancias ambientales de este nutriente en agua. En Chile no existe una normativa o legislación que regule la aplicación de purines en suelos agropecuarios.

En aplicaciones de superficie sobre praderas o cultivos establecidos, otro factor importante es la cantidad de materia seca (MS) por unidad de área. Según estudios, los rendimientos de praderas se pueden ver afectados si las dosis son mayores a 4 toneladas de MS de purín por hectárea, esto debido al encostramiento por los sólidos del purín en dosis altas (Foto 1), que daña la pradera.

Una alternativa para esto es bajar la dosis a aplicar o utilizar lo purines sobre suelo barbechado, previo a la siembra de una pradera o cultivo. Junto con ello esta práctica permite reducir las emisiones de olores y amoníaco al mezclar el suelo con el purín, haciendo más eficiente el uso de los nutrientes.

Hoy en día hay varias empresas que prestan servicios tanto para la construcción de pozos purineros como para la aplicación de purines al campo. En cuanto a equipos de aplicación los purines se aplicaban mayormente con tubos de acople móviles y usando aspersores de alta presión, hoy en día se ha masificado el uso de aspersores de baja presión y carros purineros (Foto 2), estos últimos tienen la ventaja de poder dirigir la aplicación y por los tanto controlar de mejor forma las dosis y evitar con ello, si son bien utilizados, la contaminación de cursos de agua o aire. Existen también equipos de aplicación que permiten reducir la emisión de olores y volatilización de amoníaco, estos aplican el purín en bandas sobre el suelo (Foto 3) o lo pueden inyectar a distintas profundidades. Si bien estos equipos permiten reducir las emisiones de gases durante la aplicación, tienen más requerimientos de energía, son más caros y en suelos ‘blandos’ pueden dañar la pradera, aspectos a considerar previo a su uso.

Como una Buena Práctica Agrícola se debiera implementar a nivel predial un plan de utilización de purines, considerando la superficie efectiva con que se cuenta para hacer uso de los purines, su aptitud de uso, y los requerimientos de nutrientes por los diferentes cultivos y pradera. En este plan es importante considerar el aporte de nutrientes del suelo, el aporte de purines y la diferencia complementarla con fertilización inorgánica. Como regla general en potreros con aplicación de purines se debiera aplicar una baja dosis o no aplicar potasio, esto dado por el aporte que hacen los purines y que como se mencionara previamente la disponibilidad de este nutriente es muy alta. Esto ocasiona que en potreros con aplicaciones repetidas existan altos niveles de estos nutrientes, pudiendo haber problemas de absorción de magnesio en la pradera y generar cuadros de hipomagnesemia en vacas lecheras. Un buen manejo y la correcta determinación de la dosis tanto de purines como fertilizantes inorgánicos permite hacer un complemento muy bueno, pudiendo con ello reciclar eficientemente los nutrientes contenidos en los purines y bajar los costos en la compra de fertilizantes comerciales.

Finalmente es importante destacar la importancia de hacer un buen uso de los purines del predio, lo que parte en una buena planificación y gestión ambiental, que para el caso de lecherías del sur de Chile implica la reducción de los volúmenes de agua limpia utilizados en el lavado de pisos y equipos de ordeña, junto con el manejo estratégico de agua lluvia evitando que éstas ingresen al pozo purinero en épocas de alta pluviometría. Con estas medidas de manejo se puede almacenar todo el purín generado, y utilizarlos en las épocas y dosis adecuadas.