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No dejes para mañana, lo que puedas hacer hoy

Se habla que hay dos grandes motores que impulsan al cambio, el primero es el amor, y segundo es el miedo. El miedo es una sensación provocada por la percepción de algún peligro o amenaza. Ciertamente que un escenario de sequía y un ciclo de precios bajos de la leche, la sensación de amenaza crece, entonces en un modelo de lógica lineal, eso debería llevarnos a realizar cambios.

Siguiendo la misma lógica, la concreción de planes y políticas tendientes a mejorar la eficiencia de la producción; producir más con la misma unidad de costo, mejorarán los indicadores de rentabilidad del negocio. La adopción de estas políticas hoy, puede ser muy provechosa en el próximo ciclo de precios altos de la leche.

En este sentido, la crianza y recría pueden ser foco de cambios de manejos o paradigmas, si se aumenta la eficiencia en esta etapa habrán beneficios integrales, no sólo productivos, sino que además beneficios en la salud de los animales, lo que consecuentemente es un predictor de la longevidad y productividad.

 

Por qué ser eficientes ahora

Hemos venido hablando seria y consistentemente acerca de las implicancias económicas de ser eficientes en esta etapa, ya se estableció una base la cual no es otra cosa que el resultado de bastante difusión y extensión. En ésta reconocemos la importancia del calostro, sabemos que la ganancia diaria de peso es un predictor (uno de los tantos) de cómo será la lactancia. Sabemos que no sólo es importante un buen peso final al destete, sino que también hemos establecido que el crecimiento debe ser en base a musculo, no a grasa y también debe ser constante a lo largo del tiempo, además reconocemos que un buen peso al encaste y una apropiada edad al parto también son indicadores de la producción en las lactancias.

No solamente es necesario saber y reconocer los buenos manejos citados previamente, sino que además es preciso aplicarlos, implementarlos. Está demostrado a nivel nacional que poniendo foco en tener una pauta de manejos con una métrica adecuada, se mejoran indicadores de eficiencia, tales como porcentaje de animales en lactancia v/s animales no productivos (crianza principalmente). También logramos anticipar los ingresos por concepto de leche o venta de vaquillas, y obviamente se mejora la producción.

Ya en esta revista se han publicado dos manuales de crianza recientemente, los cuales son buenas guías de cómo hacer las cosas, el desafío entonces es implementarlos.

 

Pautas de manejo

Hay pautas modernas de manejo básico, que implican aumentar la cantidad de leche o Sustituto Lácteo (SL) dado a los terneros. Años atrás la recomendación era alimentar con leche de vaca, entendiendo a ésta como leche libre de calostro, de antibióticos y de mastitis.

Hay razones por las cuales el SL hoy en día tiene un amplio y mayor uso, entre ellas:

  1. La leche de vaca es deficiente en vitaminas y minerales
  2. La leche de vaca es alta en grasa, lo que lleva a un sobre engrasamiento de la ternera y así mismo de la glándula mamaria en formación, recordemos que en esta etapa se desarrolla el parénquima mamario, y éste se debe poblar con células funcionales, no con adipocitos (grasa). Esta es una gran razón para evitar el uso de leche entera en terneras, se sacrifica la producción futura.
  3. Si la leche no es pasterizada, hay riesgo de transmitir enfermedades a los terneros.
  4. Incluso bajas dosis de antibióticos pueden resultar deletéreas para los terneros.
  5. Las apariencias engañan, cuando se alimenta con leche entera, los terneros dan la impresión de animales más “gorditos” y saludables. El alto contenido de grasa asegura un pelaje brillante, pero además debemos tener en consideración que el déficit de vitaminas y minerales podría redundar en problemas inmunes. Además de un lento y menor desarrollo del rumen.
  6. Finalmente, la leche de vaca no es estable, y variaciones en los aportes y concentraciones de la leche, aumentan las probabilidades de que los terneros presenten cambios en la velocidad de tránsito intestinal, incrementando el riesgo de diarreas.

Con respecto a la cantidad de SL para alimentar a los terneros, hay varias pautas, las cuales se deben acomodar a cada predio en particular, sin embargo Soberon et al, demostró que a mayor cantidad de SL, no sólo se encuentra mayor peso al destete (Tabla 1), sino que además encontró que hay mayor desarrollo, tanto en número absoluto como también en relación al peso del ternero, de riñones, hígado, glándula mamaria y en especial del parénquima mamario, que es el futuro tejido productor de leche. (Tabla 2)

La recomendación entonces es aumentar la cantidad de SL a dar al ternero, esto será uno de los factores que incidirán en la producción de la primera y segunda lactancia.

Un factor de suma importancia es disponer de concentrado de iniciación desde las 2 semanas, agua fresca ad libitum, y una fuente de fibra, ojalá que además aporte proteína.

 

 

Correcto uso del calostro

Como ya describimos, uno de los manejos tendientes a mejorar la productividad es aumentar la cantidad de SL. Otro manejo crítico es el correcto uso del Calostro.

Está establecido que el Calostro debe cumplir 3 condiciones fundamentales: calidad, cantidad y oportunidad.

Dos formas de evaluar el desempeño en este punto es el uso de calostrómetro; y refractómetro para tener una medición de la proteinemia.

Faber et al en el año 2005, encontró diferencias en el % de supervivencia y producción hasta el final de la segunda lactancia entre dos grupos que fueron alimentados con 2 y 4 lts de Calostro. (tabla 3).

En esa línea investigativa, hay autores que describen a los factores epigenéticos como los responsables de esta diferencia. Entonces el Calostro no sólo tiene funciones nutricionales y de traspaso de anticuerpos, además tiene inmunomoduladores que tienen que ver con la estimulación del sistema inmune activo, dado por citoquinas, IGF-1 e interferón entre otros.

Al parecer estos y otros moduladores, inciden positivamente en las siguientes variables: Maduración del tracto gastrointestinal, digestión de la lactosa, absorción intestinal de la glucosa, crecimiento posnatal, maduración del eje somatotrópico (crecimiento), factores mediados por Lactocrina, y también incide positivamente en la producción de leche futura. Por lo tanto, hay un importante efecto del calostro a largo plazo, y no existen mecanismos compensatorios a la falta de su suministro.

 

Un seguro a futuro

En resumen, el calostro no sólo aporta anticuerpos, además tiene importancia porque activará moduladores del crecimiento, a veces llamados factores de transferencia, es importante que el ternero sea alimentado con calostro de buena calidad, en una cantidad alta y lo más precoz posible.

Por otra parte aumentar los kilos de sustituto lácteo, lo cual puede se puede hacer de dos maneras, 1.- aumentando la concentración y/o 2.- aumentando la cantidad de litros, irá en directa relación a una mayor producción futura y menor tasa de eliminación, siendo estos dos puntos de gran relevancia a la hora de mantener mayor cantidad de animales más productivos.