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Jornadas GIT
La incorporación de tecnología, la instrumentación de métodos de trabajo eficientes y el crecimiento sostenido de la producción alcanzado por la reconocida empresa de Carlos Pellegrini, han atraído en los últimos años la atención de productores de la región, del país y de otros lugares del mundo. Tanto es así que, desde 2013 y en el marco de lo que llamaron ‘Jornadas Gestión Integral del Tambo’ (GIT), el establecimiento de la familia Chiavassa ha recibido a más de 640 productores y asesores de la Argentina y países limítrofes.
En el 2020 y por razones por todos conocidas, la iniciativa se trasladó al terreno de la virtualidad, desde donde amplificó su convocatoria a un público aún más grande.
público aún más grande. En su última edición, que tuvo lugar el 30 de noviembre, la propuesta giró en torno a las “Experiencias en aplicación de tecnología e innovación”. Enrique Bonamico de IMBO Agropecuaria, Carlos Turchi de Establecimiento San Silvestre y el Méd. Vet, Hernán Bertotti, encargado de Sanidad y Reproducción de Grupo Chiavassa, fueron los responsables de contar, en un panel, cómo se aplican las últimas innovaciones en sus establecimientos (ver recuadro 1). Paulo Martins, de Embrapa Leche Brasil (ver recuadro 2), y Matías Stangaferro, argentino residente en los Estados Unidos, acercaron en tanto su experiencia en innovación y su visión sobre la lechería que se viene.
Los tres desafíos cercanos
Tras recibirse de médico veterinario en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Litoral, Matías Stangaferro ‒oriundo también de la localidad de Carlos Pellegrini‒ realizó una Maestría con orientación en ‘Producción de rodeos lecheros’, y un doctorado y posdoctorado en la reconocida Universidad de Cornell, en el estado de Nueva York, Estados Unidos. En 2008 se unió a ‘Dairy Health and Managment Services’ (DHMS), empresa de asesoramiento a productores, cuya casa matriz se encuentra en Lowville, estado de Nueva York, donde se desempeña actualmente. “El trabajo principal de esta empresa es el asesoramiento a productores, se llama ‘asesoramiento basado en datos’. A lo que yo me dedico es, por un lado, al servicio de consultoría en distintas áreas y, por el otro lado, a liderar el módulo de mejoramiento de la producción animal y todo lo que es investigación. Para nosotros, esta parte es fundamental, porque nos permite responder a nuevas ideas, a nuevas tecnologías y a nuevos productos que salen al mercado y que necesitan aprobación”, describió Stangaferro al inicio de su presentación.
Estar en permanente contacto con los tamberos de esas tierras ‒la compañía tiene también oficinas en México y China‒, lo ha llevado a interiorizarse y trabajar en las nuevas demandas y necesidades, tanto de los productores como de los mismos consumidores.
¿Cuáles son los retos que se avizoran en el horizonte para la lechería mundial? Matías identificó tres, los cuales ‒aseguró‒ son desafíos actuales en lugares como Estados Unidos y la Unión Europea, y lo serán muy pronto en Sudamérica.
Integrar datos
En primer lugar, la integración de datos para la toma de decisiones, algo que ‒señaló‒ lo sufren la mayoría de los productores todos los días. “Hay muchísimos softwares diferentes en un mismo tambo: el de manejo, el de la sala de ordeñe, el de monitores de actividad y muchas veces también uno de nutrición. Cuatro programas diferentes que generan un exceso de información, muchas veces repetida, porque no hablan entre ellos”, advirtió.
Amén de eso, faltan muchas veces indicadores útiles basados en la integración de esa información. Y citó el ejemplo del ‘Ingreso/ Costo de alimentación’, uno de los parámetros más utilizados en las lecherías que frecuenta. “Para calcularlo, necesitamos el software de la sala, que genera la información de producción de leche; el software de nutrición, que genera información de cuánto consumen las vacas; y el software de manejo para conocer cuántas vacas hay. ¡Y muchas veces no es suficiente! Porque necesitamos información económica que viene de vuelta desde la industria. Es decir, es uno de los números más importantes para la eficiencia de nuestros tambos y es muy difícil de obtenerlo”, insistió.
Hoy en día muchas empresas, además de Dairy Health and Managment Services, están abocadas a desarrollar programas que integren toda esa información mediante un sistema de extracción, transformación y cargado de datos, para pasarlos a una base de datos central. En el caso de las primeras, con el objetivo de vender esos softwares y en el caso de DHMS para tener acceso a mejor información y, por ende, poder efectuar mejores recomendaciones.
Stangaferro puso énfasis en la importancia de confeccionar un buen ‘Dashboard’ (tablero de control). Según señaló, son pocas las compañías que están invirtiendo tiempo y dinero para asegurarse que los datos se colecten de manera adecuada y que todos estos informes tengan los números que corresponden, algo fundamental para una buena toma de decisiones. “Lo que vemos es que se pone mucho énfasis en la estética de los reportes, que suelen ser desarrollados por programadores, y todo lo que es extracción y transformación de datos tiene falencias… entonces si entran datos que no son buenos, los reportes tampoco lo serán por más que sean lindos y llamativos”, enfatizó.
Universidades como la de Wisconsin también se encuentran trabajando en el tema. A través de su proyecto ‘Dairy Brain’ (Cerebro Lechero) ‒en el que está invirtiendo muchísimo dinero‒ busca homogeneizar toda la información que recibe en una base de datos única. ¿El objetivo en su caso? Desarrollar actividades de investigación, pero también, volver a volcar esos resultados a los tambos para mejorar su toma de decisiones. Lo que llaman un “motor de toma de decisiones continuas”.
Hoy por hoy, señaló Stangaferro, uno de los principales debates que se dan en la lechería norteamericana es quién es el dueño de los datos. ¿Es el productor que los genera o es la empresa que está vendiendo al software y accede a los mismos? “Ahí hay un área bastante gris, porque las empresas lo que dicen es ‘el dueño del dato es el productor, pero en todo lo que se transforme es de la empresa’. Por ejemplo: la ‘fecha de parto’ es un dato del productor, pero los ‘días en leche’ pertenecen a la empresa que hizo el cálculo. No existe legislación sobre eso, pero están tratando de desarrollarla”, agregó.
Reducir antibitóticos
La resistencia a los antibióticos por parte de los consumidores representa una gran amenaza, por lo cual existe hoy una gran presión de la industria para reducirlos. La Unión Europea, sin ir más lejos, prohibirá su uso profiláctico a partir de 2022, algo que ya preocupa a países como España. Si bien no está del todo definido qué implica eso, la idea es que no se trate una vaca, a no ser que la misma necesite un tratamiento con antibióticos. Esto apunta de lleno a lo que es el secado de los animales. ¿Por qué cuáles son los dos principales usos masivos de antibióticos en los tambos? Por un lado, el secado, una maniobra claramente profiláctica para evitar Mastitis. Por el otro, el tratamiento mismo de esta enfermedad.
Respecto al primero, ya se está impulsando mucho ‒empezando por Europa y los Estados Unidos‒ lo que es el secado selectivo de animales.
En países como los Nórdicos, que lo están haciendo desde hace muchos años, se ha demostrado que no hay impactos negativos en la salud, pero sí hay impacto desde el punto de vista económico, por la reducción en los costos.
En los Estados Unidos, donde todavía no es obligatorio, la lechería busca ser la que toma la iniciativa. “Saben que en algún momento se va a imponer, y prefieren ser ellos, los productores, los que dan respuesta al consumidor. No esperar a que la legislación lo exija porque se estaban haciendo mal las cosas a los ojos de la opinión pública”, enfatizó. En lo que respecta al tratamiento de Mastitis clínica basada en patógenos, los esfuerzos también se centran en reducir el uso de antibióticos. Por un lado, para vende la opinión pública”, enfatizó. En lo que respecta al tratamiento de Mastitis clínica basada en patógenos, los esfuerzos también se centran en reducir el uso de antibióticos. Por un lado, para vender más leche por el hecho de no tener que descartarla durante los días de retiro. Por otro, para bajar los gastos en medicina y mano de obra, y disminuir el riesgo del uso de antibióticos.
¿Cómo es el tratamiento selectivo acá? Se hace un cultivo de leche de la vaca que tiene Mastitis y se trata sólo con antibióticos a la que tenga infección por Gram positivas (Streptococcus spp., Staphylococcus spp. y Bacillus spp)
“Lo que se trata de hacer es simplemente usar antibióticos en la vaca que lo necesita y donde sabemos habrá una respuesta positiva. En los dos casos, el objetivo subliminal es reducir su uso y demostrar al consumidor que el productor está trabajando en eso”, concluyó.
LA EXPERIENCIA DE INNOVAR, EN PRIMERA PERSONA
IMBO Agropecuaria
Ubicada en Adelia María, provincia de Córdoba, ‘IMBO Agropecuaria’ es un ejemplo de diversificación. Amen de realizar agricultura, cría y confección de forraje, posee un tambo de 600 vacas en ordeñe, la mitad en un sistema de Dry lot con ordeñe mecánico y la otra mitad en Compost barn con robots VMS.
¿De qué depende el éxito en la implementación de una tecnología?
Enrique Bonamico: Creo que es fundamental la apertura de cabeza. Nosotros, cuando adoptamos este sistema de Compost barn con robots, debimos aprender a ser nuevos tamberos, porque es una forma de trabajar muy distinta a la que veníamos teniendo. ¡De hecho, la vaca se adapta mucho mejor y más rápido que nosotros! Recorriendo otros establecimientos vimos que el sistema de compost nos gustaba muchísimo, el confort que veíamos que tenían las vacas nos gustaba muchísimo… pero en el momento en que decidimos hacerlo, no había muchos en Latinoamérica que hubieran implementado ambos sistemas, así que fue un desafío aún mayor. Por suerte, el ensamble fue buenísimo, estamos muy conformes. Incluso, el hecho de manejar el compost con todas las vacas adentro, algo que nos parecía que iba a ser un obstáculo al inicio.
Yo creo que gran parte del éxito es el gran compromiso que hubo de todo el equipo. Porque no es que ponés la tecnología y enseguida estás tranquilo porque los que ordeñan son los VMS. ¡Al contrario! Nos llevó a meternos en un circuito de muchísimas más horas de trabajo y de ir buscando la mejor forma de manejar los dos sistemas… y la verdad es que se logró gracias al equipo de trabajo y al esfuerzo del día a día de toda la plana de IMBO.
Establecimiento San Silvestre
El ‘Establecimiento San Silvestre’, ubicado en Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires, también apostó fuerte a la automatización. 900 vacas son ordeñadas de manera convencional, en un sistema de Compost barn, y 245 vacas con robots de la firma Lely. A futuro prevén la incorporación de diez robots para 600 vacas en ordeñe.
¿Qué trabajo previo tuvieron que hacer como equipo antes de la incorporación de esta tecnología?
Carlos Turchi: Me acuerdo que un día mi mujer me dijo: “Vos tenés que explicarle esto a todas las personas que trabajan en el campo, porque la creencia es que la robotización saca gente de sus trabajos. Tenés que darles tranquilidad en ese sentido”.
Y la realidad es que cuando empezamos con la construcción del galpón, la colocación de los robots y demás, lo fuimos haciendo en conjunto con la gente. Es decir, todos juntos aprendimos cómo funcionaba el sistema… ¡y eso fue muy bueno! Porque cada uno, desde su lugar, tenía algo que aportar, entonces cuando arrancamos a ordeñar ya lo hicimos con los conceptos medianamente claros.
Obviamente, el arranque de la robotización no es sencillo, requiere mucho trabajo hasta lograr acostumbrar a las vacas al sistema. Hay bastante estrés, sobre todo de la gente que participa hasta que se empiezan a lograr los primeros resultados… que entusiasman bastante porque son buenos y se producen en un lapso medianamente corto.
Grupo Chiavassa
‘
Grupo Chiavassa’, organizador y anfitrión del evento, se encuentra ubicado en Carlos Pellegrini, provincia de Santa Fe.
IMBO Agropecuaria
Ubicada en Adelia María, provincia de Córdoba, ‘IMBO Agropecuaria’ es un ejemplo de diversificación. Amen de realizar agricultura, cría y confección de forraje, posee un tambo de 600 vacas en ordeñe, la mitad en un sistema de Dry lot con ordeñe mecánico y la otra mitad en Compost barn con robots VMS.
¿De qué depende el éxito en la implementación de una tecnología?
Enrique Bonamico: Creo que es fundamental la apertura de cabeza. Nosotros, cuando adoptamos este sistema de Compost barn con robots, debimos aprender a ser nuevos tamberos, porque es una forma de trabajar muy distinta a la que veníamos teniendo. ¡De hecho, la vaca se adapta mucho mejor y más rápido que nosotros! Recorriendo otros establecimientos vimos que el sistema de compost nos gustaba muchísimo, el confort que veíamos que tenían las vacas nos gustaba muchísimo… pero en el momento en que decidimos hacerlo, no había muchos en Latinoamérica que hubieran implementado ambos sistemas, así que fue un desafío aún mayor. Por suerte, el ensamble fue buenísimo, estamos muy conformes. Incluso, el hecho de manejar el compost con todas las vacas adentro, algo que nos parecía que iba a ser un obstáculo al inicio. Yo creo que gran parte del éxito es el gran compromiso que hubo de todo el equipo. Porque no es que ponés la tecnología y enseguida.

Cristóbal Chiavassa, director Grupo Chiavassa.
“ESTAMOS MUY AGRADECIDOS DE LA APERTURA DE TODOS USTEDES PARA COMPARTIR LAS EXPERIENCIAS. ME PARECE QUE ESTO ES ALGO QUE TENEMOS QUE TENER MUY CLARO, NO SOMOS COMPETIDORES SINO COLEGAS, Y TODO APRENDIZAJE QUE PODAMOS COMPARTIRLE A UN COLEGA PARA ALIVIANARLE LA CURVA DE APRENDIZAJE NOS AYUDARÁ A CRECER COMO SECTOR Y A SER PRODUCTORES MÁS EFICIENTES”

Impacto ambiental y bienestar animal
Por último, Stangaferro se refirió al tercer desafío al que se enfrenta la lechería mundial: la gran presión por parte de los consumidores y las ONGs para mejorar el bienestar animal y reducir el impacto ambiental de su producción.
“Son votantes y los gobiernos quieren responder a sus votantes. ¿Cómo? Destinando dinero para estas causas. Biden, por ejemplo, logró la aprobación para un plan de 1,2 billones de dólares, llamado ‘Build Back Better’ (Reconstruir mejor), donde se prevé un monto importante en conservación y cambio climático”, relató Matías. Otra iniciativa es la de ‘Net Zero Initiative’ (Emisión 0), con ambiciosos objetivos para 2050.
Lo mismo pasa con la industria procesadora, que busca dar respuesta a sus clientes tomando ellos mismos la iniciativa para promover el cambio. “Buscan venderse como empresas que están tratando de hacer algo al respecto”, admitió.
Para ello, se está destinando muchísima inversión privada. “Nestlé, una de las más grandes del mundo, por ejemplo, ya estableció su Visión de ‘emisión cero para la producción lechera’ y han desarrollado Departamentos de Sustentabilidad para tratar de responder a las demandas, mejorando a nivel de procesamiento, pero también de producción primaria, imponiéndoles mejoras a los productores”.
Un mensaje final
A manera de cierre, el argentino residente en los Estados Unidos instó a que sean los mismos productores ‒todos juntos como sector‒ los que tomen el liderazgo del cambio. “Tenemos que demostrar a los consumidores que estamos trabajando en pos de una producción sustentable. No tenemos que esperar a que estos cambios sean impuestos por regulaciones, como está pasando en España, porque ocurren dos cosas. En primer lugar, genera desconfianza en la gente: ‘Tuvieron que regular porque están haciendo mal las cosas’. Y por otro lado, genera fallas en la adopción, porque los productores no vamos a estar preparados para realizar ese cambio de manera rápida”, sostuvo. La incorporación de nuevas tecnologías, concluyó, debería ser un aliado en eso.
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