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La energía es clave

Durante la primavera la dieta de la vaca lechera en el sur de Chile está compuesta principalmente por pradera la que entrega excelentes aportes en proteína y energía, dado su alta digestibilidad; sin embargo, al momento de enfrentar desafíos productivos mayores, la pradera no es suficiente para compensar el gasto energético de nuestro rebaño ya que está limitada por el consumo.

La mayoría de las de vacas de alta producción presentan balance energético negativo durante la lactancia temprana, debido a que no pueden consumir la cantidad de nutrientes adecuados para satisfacer sus requerimientos de mantenimiento y producción; como consecuencia de esto tienen que movilizar las reservas de energía de sus tejidos corporales produciéndose una pérdida de peso y condición corporal (Marques et al., 2016) (Ver gráfica 1).

Una vaca solo en pastoreo no es capaz de consumir suficiente energía para producir 25 litros de leche al día, siendo muy necesario la suplementación para la mantención de la producción y evitar pérdidas de condición corporal y problemas reproductivos. La suplementación nos permite balancear las deficiencias nutricionales de la pradera, además de aumentar el consumo de materia seca y nutrientes. Los resultados de la suplementación dependerán de la disponibilidad y calidad de la pradera y del tipo y cantidad de suplemento.

Bajo este contexto el maíz se presenta como una excelente opción, aunque existen diversas recomendaciones para su procesamiento antes de suministrar a nuestro ganado, existe cierto consenso que la respuesta productiva es mayor en maíces molidos finos respecto de un maíz entero o ligeramente triturado, en contraparte, el maíz hojuelado tiene respuestas superiores respecto de un maíz fino. El maíz se procesa para aumentar su digestibilidad a nivel ruminal; el roleado al vapor parece una mejor alternativa, ya que produce la ruptura de la matriz proteica y la gelatinización parcial del almidón facilitando el ataque de las enzimas bacterianas (Chen et al., 1994), aunque este proceso es mas costoso que la molienda, los aumentos en producción justificarían estos costos.

Independiente la opción a tomar, la recomendación seria suplementar raciones de vacas lecheras en pastoreo con 4-6 kg /vaca de maíz, ya que esto permite alcanzar niveles óptimos de almidones y carbohidratos para sustentar producciones de 25 litros o más.