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Lechería kiwi 2025/26: récord de producción y alerta por costos en 2026/27
Ya en invierno, la lechería «kiwi» cierra una campaña histórica: récord de producción y billeteras llenas. Sin embargo, la 2026/27 arranca con un alza de costos que preocupa.
Los productores «kiwis» están de festejo, aunque con la mirada atenta al parabrisas para no llevarse puesto nada. No es para menos: la lechería Nueva Zelanda campaña 2025/26 acaba de bajar el telón y los números finales confirman que ha sido una temporada para colgar de un cuadro. Una combinación perfecta entre un clima extraordinariamente aliado y precios internacionales firmes permitió a los productores neozelandeses alcanzar niveles de rentabilidad y producción para el recuerdo.
Según datos consolidados de la Dairy Companies Association of New Zealand (DCANZ) —el organismo oficial que representa a las empresas procesadoras y exportadoras de lácteos de ese país ante el gobierno y en los mercados internacionales— la campaña cerró con un volumen total de 22,39 millones de toneladas de leche, lo que representa un crecimiento del 3,6% en comparación con el ciclo anterior.
Pero como en Nueva Zelanda el partido real se juega en los sólidos de la leche, que es como se le paga al productor, el incremento es aún mayor. La temporada pulverizó el récord histórico del país que databa de 2021 al alcanzar los 2.026 millones de kgs de sólidos lácteos (kg SL), marcando un pujante avance del 4,5% interanual. Notable el último tramo de la campaña, cuando los productores en mayo retuvieron las vacas en ordeñe hasta el último minuto atraídos por los buenos precios, logrando que los sólidos crecieran un 5% solo en ese mes.
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El clima fue el mejor socio del año
Detrás de estas cifras históricas hay un gran responsable: el factor climático. Mientras que otros años la sequía puede condicionar el desempeño productivo de las pasturas base del sistema, esta temporada estuvo dominada por el patrón meteorológico de «La Niña», que en esa región es todo lo contrario a la sequía.
Para los tambos neozelandeses, esto se tradujo en un verano y un otoño con temperaturas cálidas pero acompañadas de lluvias muy superiores a los promedios normales en los momentos críticos. El pasto creció en abundancia, lo que permitió a los tamberos jugar al máximo con la dieta pastoril y recortar de forma drástica el uso de suplementos balanceados comerciales que suelen ser muy costosos. El declive de la producción recién apareció hacia fines de mayo, siguiendo la lógica caída estacional por la llegada del invierno.
Números positivos
Con mucha leche en los tanques y costos de alimentación bajos, los márgenes económicos de los tambos «kiwis» fueron excelentes. La cooperativa Fonterra estrechó su precio en tranquera definitivo (Farmgate Milk Price) para la temporada 2025/26 en un valor promedio de 9,70 NZ$/kg SL, que representa 5,4 US$/kg SL. Comparando con el último precio del SIGLeA de mayo, que fue 6.684,54 $/kg SL o 4,47 US$/kg SL, los tamberos kiwis cobraron casi 16% más que su par argentino.
Para entender por qué los productores cierran el año con una sonrisa, hay que mirar los datos de la entidad técnica DairyNZ. Esta organización sectorial representa a todos los productores de leche de Nueva Zelanda y es financiada directamente por ellos, con el propósito principal de garantizar un futuro rentable, competitivo y sostenible para la lechería neozelandesa. Sus analistas económicos calcularon que el precio de equilibrio (break-even) en esta campaña se ubicó en un promedio de 8,36 NZ$/kg SL, por lo que a sus farmers les quedó un holgado colchón neto de entre 1,30 y 1,50 NZ$/kg SL, dinero destinado a recomponer capital, saldar deudas bancarias y mejorar infraestructura.
Perfil productivo del tambo «kiwi»
- 451 vacas por tambo
- 2,74 vacas/ha VT
- 186.000 kg de SL promedio por tambo y por temporada
- 414 kg de Sólidos Lácteos por vaca
- 4,8% de Grasa Butirosa
- 3,6% de Proteína
- 1.136 kg SL/ha/año de productividad
Una deuda menor pero que sigue pesando
Tanto el Banco de la Reserva de Nueva Zelanda (RBNZ) como DairyNZ monitorean de cerca el endeudamiento de los tamberos, ya que históricamente ha sido uno de los puntos de mayor riesgo para la estabilidad económica del país.
En 2016, los créditos otorgados a los tambos neozelandeses representaban el 70% de la deuda agrícola total del país. Aunque actualmente esa cifra descendió a menos del 58%, el endeudamiento promedio de un tambo sigue oscilando entre los 1,4 y 1,6 millones de dólares. Esto equivale, considerando tierra, infraestructura, ganado y acciones de Fonterra, al 37,7% de los activos totales del establecimiento. En otras palabras, el productor neozelandés es dueño neto de casi el 62% del valor de su empresa.
Y aunque gracias a los mejores márgenes el peso de la deuda se ha reducido y es el menor valor en los últimos diez años, medido en litros de leche representa prácticamente el ingreso bruto de un año y medio de producción. Su costo directo representa cerca de 1,5 NZ$/kg SL.
Un escenario agridulce para la campaña 2026/27
Para las primeras proyecciones del ciclo que acaba de comenzar se encienden algunas luces amarillas debido a una inminente presión de los costos operativos porque, aunque el precio se mantendrá en niveles excelentes, producir será significativamente más caro.
Por el lado de los ingresos, las noticias son alentadoras. Fonterra ya lanzó su precio de apertura proyectado para el nuevo ciclo: un promedio de 9,75 NZ$ por kg SL, que representa incluso unos cinco centavos de dólar adicionales con relación a la campaña pasada. Este valor está firmemente respaldado por una demanda internacional muy sólida de proteínas lácteas de alto valor —como sueros y concentrados—, proveniente de los mercados de Norteamérica y Europa.
La preocupación viene por el lado de las carpetas de gastos. DairyNZ advirtió en sus últimos informes de mercado que los tambos «kiwis» experimentarán una fuerte suba estimada en alrededor del 10% en sus gastos directos del tambo o Farm Working Expenses (FWE), proyectando un costo directo de campo de 6,19 NZ$/kg SL. El gran golpe al bolsillo vendrá por el lado de los insumos clave: se prevé un incremento del 41% en el precio de los fertilizantes y del 10% en los alimentos balanceados.
Debido a esta inflación de costos, el precio de equilibrio para sobrevivir subirá a los 8,79 NZ$/kg SL o 4,9 US$/kg SL. La actividad seguirá siendo rentable y el negocio estará firme, pero el espectacular margen de ganancia que dejó la histórica campaña pasada comenzará a reducirse. Nueva Zelanda demostró su poderío productivo, pero el nuevo ciclo demandará una gestión milimétrica de los recursos tranqueras adentro.
«Aunque celebran el dinero extra que dejó la temporada pasada, el foco está en el ‘shock de costos’ proyectado para la nueva debido a las subas globales en fertilizantes y combustibles.»
Fonterra redefine su futuro en China
En el marco de la feria comercial Bakery China, celebrada en el Centro Nacional de Exposiciones y Convenciones de Shanghái, la cooperativa láctea neozelandesa Fonterra dejó clara su nueva hoja de ruta global.
Tras concretar la histórica venta de su división de consumo masivo a la multinacional francesa Lactalis formalmente en marzo pasado, por un valor final de 2.385 millones de dólares, la firma busca demostrar que un modelo lechero neozelandés en Chile más ágil y enfocado puede generar mejores rendimientos para sus tamberos accionistas. La estrategia se centra ahora en un despliegue masivo dentro del sector de servicios alimentarios (foodservice) y la venta de ingredientes a empresas (B2B).
En un mercado intensamente competitivo, Fonterra busca captar la atención de la élite de la panadería y la restauración en China mediante el lanzamiento de productos premium como la crema para batir Anchor Essence, que cumple con el estándar «etiqueta limpia» (cleaner label) y cuenta con el logotipo FernMark, un aval del Gobierno de Nueva Zelanda que certifica la autenticidad de la ganadería basada en el pastoreo.
«La demanda urbana de la clase media china se desplaza aceleradamente hacia experiencias gastronómicas de mayor calidad, indulgentes pero saludables. Los consumidores priorizan los ingredientes naturales y están dispuestos a pagar un diferencial por productos más simples y de origen trazable.» — Katie McClure, directora de innovación y marketing de Fonterra.
La venta a Lactalis respondió a la necesidad de Fonterra de abandonar los canales de distribución minorista masiva —que requerían altos costos de marketing global— para enfocarse en las áreas que históricamente le reportaban mayor rentabilidad. Además de la inyección de capital que permitió un retorno directo a los productores de 2 NZ$ por acción, el acuerdo incluyó un contrato de suministro de leche a largo plazo, garantizando que la materia prima neozelandesa siga presente en los productos finales.
A pesar del optimismo de la cooperativa, que ve en China el destino de un tercio de sus exportaciones, algunos analistas advierten sobre los riesgos geopolíticos y la alta dependencia de un único mercado asiático, tras haber sacrificado el valor de sus marcas globales de consumo.
Carlos Cuadrado: «Un año de buenos precios y producción»
Junio es una época donde en Nueva Zelanda las vacas están secas y el tiempo es frío y húmedo. Carlos Cuadrado, un reconocido ingeniero agrónomo que se ha convertido en un verdadero caso de éxito dentro del competitivo sistema tambero neozelandés, lo describe sin rodeos: «Los días arrancan con heladas y la temperatura con suerte y con sol no sube a más de diez grados».
Carlos llegó por primera vez en 2002 junto a su esposa Gisela para comenzar ambos como asistentes de tambo. Desde hace 21 años son socios tambos (sharemilker) en Ashburton, Canterbury, en el centro este de la Isla Sur, en un campo de 240 hectáreas con 860 vacas en ordeñe.
«A pesar de algunos desafíos climáticos, la campaña pasada fue récord a nivel nacional. Tuvimos vientos fuertes que complicaron el uso de riego y hubo mucha caída de árboles en otros lugares, pero todo se fue resolviendo. El clima terminó acompañando en especial con lluvias en los meses de verano. También el precio, que se ubicó en la parte más alta del rango, permitió un mayor uso de suplementos, una tendencia cada vez mayor en los tambos.» — Carlos Cuadrado, ingeniero agrónomo y sharemilker en Ashburton, Canterbury.
A lo largo de los años, la pareja logró dar el salto más difícil: su propio campo. Hoy tienen un tambo de 600 vacas donde trabajan junto a una pareja de filipinos como socios tamberos, y el año pasado vendieron un campo de 120 hectáreas con unas 430 vacas para comprar uno más grande. «Hoy estamos muy contentos. Con mucha deuda y trabajando mucho para achicarla, así dar el próximo salto que es armar otro tambo, esperando encontrar una pareja como éramos nosotros cuando llegamos hace casi 25 años», señala.
A pesar de las limitaciones de superficie, Carlos destaca que aún hay oportunidades de apertura de nuevos emprendimientos en la zona de Canterbury: entre 40 y 50 empresas que se reconvierten de agricultura en operaciones de 1.000 vacas. Sin embargo, el número total de tambos se mantiene estable porque esa apertura se corresponde con cierres en otros lugares, ya sea por el avance urbano o porque el crecimiento en establecimientos muy chicos tiene un costo muy alto.
Carlos está profundamente involucrado en el corazón institucional de Fonterra, habiendo sido designado miembro del Consejo Cooperativo. Desde esa posición, avala la decisión estratégica de la empresa: «La decisión de vender el negocio de marcas fue justificada porque la rentabilidad era baja por la alta competencia con las hipercadenas. Ahora sus dos principales cadenas son el negocio de los ingredientes y el food-service».