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Estrés de producción: cuánto le cuesta a una lechería
Especialistas explican por qué hoy esta variable comienza a manejarse de una manera diferente y cómo FerAppease busca transformarse en una nueva herramienta para enfrentar este desafío.
Durante años el estrés ha sido considerado una consecuencia inevitable de los sistemas de producción. Partos, manejos sanitarios, inseminaciones, cambios de lote, transporte y otras intervenciones forman parte de la rutina diaria de cualquier lechería. Sin embargo, detrás de cada una de estas prácticas se desencadena una respuesta fisiológica que muchas veces pasa inadvertida y que puede terminar afectando directamente el desempeño del rebaño.
Menor consumo, alteraciones metabólicas, mayor predisposición a enfermedades, pérdidas reproductivas y disminución en la producción de leche son algunas de sus consecuencias. En un escenario donde producir más con los mismos recursos se ha transformado en uno de los principales desafíos para la industria, comprender el impacto del estrés y aprender a manejarlo comienza a ser parte de la gestión diaria del predio.
Con esa mirada, Veterquímica reunió en Chile a productores, médicos veterinarios y asesores para presentar FerAppease, una tecnología desarrollada para modular la respuesta fisiológica al estrés de producción. Durante la jornada, especialistas internacionales analizaron cómo esta variable puede influir sobre la salud, la reproducción y la rentabilidad del sistema, y por qué hoy existen herramientas para intervenir antes de que aparezcan las pérdidas productivas.
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El estrés de producción comienza mucho antes de que aparezcan las pérdidas
Para Martín Zinicola, médico veterinario y director técnico de FerAppease, el estrés no depende del sistema productivo, sino de la forma en que los bovinos perciben determinadas situaciones de manejo.
Cuando eso ocurre, explica, el organismo activa mecanismos de defensa que liberan cortisol y adrenalina, hormonas que modifican el comportamiento y alteran procesos fisiológicos esenciales para la producción.
«Estas hormonas terminan cambiando el comportamiento de los animales, alterando su consumo, predisponiéndolos a enfermedades y causando pérdidas productivas.» — Martín Zinicola, médico veterinario y director técnico de FerAppease.
Durante años, el trabajo se concentró principalmente en tratar las consecuencias de ese proceso. Hoy, la propuesta es diferente.
Según Zinicola, FerAppease actúa sobre el origen de la respuesta fisiológica al estrés, ayudando a disminuir la liberación de estas hormonas antes de que comiencen a afectar el desempeño del animal.
«Como es una tecnología que bloquea la activación de los ejes del estrés a nivel del sistema nervioso central, disminuye significativamente el cortisol y la adrenalina. Como consecuencia, los animales presentan un mejor comportamiento, mayor bienestar, mejor salud y una mayor producción de leche.» — Martín Zinicola, médico veterinario y director técnico de FerAppease.
El especialista agregó que la evidencia científica disponible muestra resultados especialmente interesantes cuando el producto se utiliza durante momentos críticos como el parto, una etapa donde el estrés puede condicionar gran parte del desempeño posterior de la vaca.
¿Qué busca FerAppease?
FerAppease fue presentado por Veterquímica como una tecnología orientada a modular la respuesta fisiológica al estrés, especialmente en momentos críticos del ciclo productivo. Su objetivo es contribuir a:
- Disminuir la liberación de cortisol y adrenalina.
- Favorecer un mejor comportamiento.
- Mejorar el bienestar animal.
- Apoyar la salud y la reproducción.
- Favorecer una mayor eficiencia productiva.
La transición: una ventana donde se juega la lactancia
Si existe una etapa en la que el estrés puede marcar diferencias importantes, esa es la transición.
Para Francisco Larghi, médico veterinario especialista en reproducción, el parto representa el momento de mayor exigencia fisiológica para una vaca lechera, tanto en sistemas pastoriles como estabulados.
Durante los 20 días previos y los 20 días posteriores al parto, el animal enfrenta profundos cambios metabólicos, hormonales y productivos. La forma en que atraviese ese período tendrá efectos directos sobre su producción de leche, su estado sanitario y su desempeño reproductivo.
Larghi explica que precisamente allí existe una de las mayores oportunidades de mejora para los productores. Cada ciclo de 21 días que una vaca demora en preñarse después del objetivo representa pérdidas estimadas entre US$60 y US$80, por lo que reducir el impacto del estrés durante esta etapa puede transformarse en una decisión con efectos concretos sobre la rentabilidad.
Es justamente en esta ventana donde FerAppease busca aportar. Al modular la respuesta fisiológica al estrés en uno de los momentos de mayor exigencia para el animal, la tecnología pretende favorecer una mejor adaptación al período de transición y contribuir a mejorar indicadores sanitarios, reproductivos y productivos.
Bienestar animal que también genera retorno
Uno de los conceptos más repetidos durante la jornada fue que el bienestar animal ya no puede analizarse únicamente desde una perspectiva ética.
Para Luis Morales, gerente de Animales Mayores de Veterquímica, también debe entenderse como una herramienta de gestión. Los costos de producción, la presión por mejorar la eficiencia y la necesidad de obtener mejores resultados obligan hoy a mirar cada decisión desde su impacto económico.
«Queremos cambiar el paradigma de que el bienestar animal sea observado solamente como un componente ético, sino también como un componente de rentabilidad.» — Luis Morales, Gerente de Animales Mayores de Veterquímica.
En ese contexto, FerAppease busca transformarse en un complemento para las buenas prácticas de manejo, ayudando a disminuir el impacto fisiológico del estrés en momentos donde la vaca enfrenta mayores desafíos. Según Morales, la intención es que productores, asesores y médicos veterinarios incorporen esta variable dentro de la gestión cotidiana del rebaño, entendiendo que una vaca con menor estrés tiene mayores posibilidades de expresar su potencial productivo.
Una mirada que comienza a cambiar
Más allá del lanzamiento del producto, la jornada permitió abrir una conversación que durante años había ocupado un segundo plano dentro de la producción lechera. Para los asistentes, uno de los aspectos más valorados fue comprender que el estrés puede medirse, cuantificarse y, sobre todo, gestionarse.
Irene Aguirre, médico veterinario y agente zonal de Genus ABS, destacó el impacto que la reducción del estrés puede tener sobre la eficiencia reproductiva: «Me sorprendió el producto. No sabía cuánto podía aumentar la tasa de concepción. Si logro preñar más vacas, naturalmente voy a ser más rentable».
Rodrigo Ponce, jefe de área del Fundo Pichilumaco, valoró especialmente la posibilidad de entender cómo decisiones cotidianas pueden influir sobre la productividad del rebaño: «Muchas veces desconocemos cómo un manejo o el movimiento de un animal puede afectar su producción».
Por su parte, Mónica Muñoz, de Covepa, resaltó el aporte que este tipo de tecnologías puede representar para el trabajo de médicos veterinarios y productores, especialmente en sistemas donde cada mejora en eficiencia tiene un impacto directo sobre el resultado económico.
Un cambio de paradigma
El lanzamiento de FerAppease dejó una idea transversal entre los especialistas: el estrés seguirá siendo parte de cualquier sistema de producción. Lo que comienza a cambiar es la manera de enfrentarlo.
Hasta ahora, la mayor parte de los esfuerzos se concentraban en tratar las consecuencias que aparecían después del problema. Hoy, la posibilidad de actuar sobre la respuesta fisiológica del animal abre una nueva mirada para la gestión del rebaño.
Para Veterquímica, ese cambio representa mucho más que la incorporación de una nueva herramienta al mercado. Significa avanzar hacia una producción donde bienestar animal, salud, reproducción y rentabilidad dejan de verse como objetivos separados y pasan a formar parte de una misma estrategia.
En un escenario donde cada litro de leche, cada preñez y cada vaca sana cuentan, gestionar el estrés comienza a convertirse en una nueva oportunidad para producir mejor.