Innovación y tecnología, Producción lechera

Ordeña robótica pastoril DeLaval en Fundo Cancura

Grupo de veterinarios del Club de Asesores de Rumiantes observando el sistema de ordeña robótica pastoril DeLaval VMS V300 en Fundo Cancura

En Fundo Cancura, el Club de Asesores de Rumiantes conoció de cerca un sistema de ordeña robótica DeLaval y cómo los datos empiezan a cambiar la forma de manejar, observar y decidir.

Hay tecnologías que pueden explicarse en una presentación. Otras necesitan verse funcionando.

Con esa lógica, el Club de Asesores de Rumiantes realizó una nueva jornada de campo en Fundo Cancura, donde un grupo de médicos veterinarios pudo recorrer un sistema de ordeña robótica pastoril DeLaval, conversar directamente con su administrador, Alejandro Stückrath, y analizar cómo la información que genera el sistema se integra al manejo diario del predio.

Para el Club, visitar este tipo de establecimientos responde a una necesidad cada vez más concreta. La automatización comienza a ganar espacio en las lecherías y, con ella, crece también el volumen y la frecuencia de los datos disponibles para productores y asesores.

Sebastián Ríos, presidente del Club de Asesores de Rumiantes, resumió el interés de la jornada en dos puntos: conocer una tecnología cuyo uso se vuelve cada vez más relevante y observarla en un contexto particular, el de una lechería pastoril. Los sistemas pastoriles suelen asociarse a modelos estabulados, por lo que ver su funcionamiento bajo pastoreo permite sumar experiencias que no siempre están disponibles en una sala de reuniones.

Desde su creación en 2023, el Club de Asesores de Rumiantes reúne a veterinarios principalmente del sur de Chile en instancias de intercambio técnico, discusión de casos y salidas a terreno. La visita a Fundo Cancura se inscribe en esa lógica: conocer de primera mano cómo funciona una tecnología, qué información entrega y cómo puede incorporarse al trabajo diario de los asesores.

Un sistema pastoril que aprendió a trabajar con robots

  • 4 robots DeLaval VMS V300
  • Sistema pastoril con movimiento voluntario
  • Tres áreas de pastoreo
  • Información individual por vaca
  • Monitoreo productivo, sanitario y reproductivo
  • Acompañamiento técnico y revisión periódica de KPIs

Fundo Cancura pertenece a la familia Stückrath Prüssing y lleva varias generaciones vinculado a la producción lechera. Sobre una plataforma de 103 hectáreas destinadas a la lechería, el establecimiento avanzó desde una sala pendular tradicional hacia un sistema automatizado con cuatro robots DeLaval VMS V300.

La incorporación de la ordeña robótica implicó una reorganización importante del sistema productivo. En Fundo Cancura, el cambio no se limitó a reemplazar una sala de ordeño, sino que llevó a revisar callejones, potreros, flujos de animales, rutinas de alimentación y la forma de trabajar con la información.

A más de un año de operación, Alejandro Stückrath hace un balance positivo. Producción, reproducción, sanidad y comportamiento animal muestran una evolución favorable, mientras el sistema se ha ido integrando cada vez más a la dinámica cotidiana del predio.

Uno de los aspectos que más lo sorprendió fue justamente el comportamiento de las vacas. La rutina pasó a depender menos del movimiento dirigido y más de la capacidad de los animales para desplazarse por sí mismos hacia el ordeño, regresar al potrero y establecer sus propios patrones dentro del sistema.

«Las vacas son tremendamente inteligentes. Aprenden la rutina y hoy el comportamiento individual de cada una es mucho más natural». — Alejandro Stückrath, Fundo Cancura.

Según relata, muchas aprenden rápidamente la dinámica de puertas y robots, y las vaquillas pueden adaptarse al circuito en pocos días.

Ese comportamiento voluntario es especialmente relevante en un sistema pastoril. Aquí las vacas deben moverse entre distintas áreas de pastoreo y el robot, por lo que variables como disponibilidad de pradera, distancias y clima forman parte del funcionamiento diario.

Rubén Pommiez, Product Manager VMS de DeLaval Chile e integrante del Club, explica que el resultado de un sistema de ordeña robótica depende del equilibrio entre tecnología, personas, vacas y alimentación. En otras palabras, el robot aporta una parte central de la solución, pero su verdadero potencial aparece cuando el diseño del sistema y el manejo acompañan ese funcionamiento.

De ordeñar vacas a gestionar información

Si hubo un tema que atravesó gran parte de la conversación fue la cantidad de información disponible.

Para Alejandro, ese es uno de los cambios más profundos respecto del sistema anterior. Hoy puede seguir prácticamente todos los parámetros de cada vaca, analizar producción, ordeñas, reproducción y salud, y luego definir cuáles requieren atención.

La clave, reconoce, no está en mirar todo, sino en aprender a distinguir qué es importante y qué es urgente.

«Es impresionante la cantidad de información que entregan los robots». — Alejandro Stückrath, Fundo Cancura.

Pero esa información solo adquiere valor cuando se transforma en una decisión y existe un equipo preparado para ejecutarla.

El sistema permite trabajar con indicadores individuales, generar alertas y separar automáticamente animales que necesitan una revisión o intervención. En la práctica, eso cambia la rutina: en lugar de revisar a todo el rebaño de la misma manera, el equipo puede priorizar aquellas vacas que muestran una desviación.

Pommiez explica que el objetivo de la plataforma no es que el productor permanezca horas frente a una pantalla. Los reportes, alertas e indicadores buscan concentrar la información relevante para que, en pocos minutos, pueda definirse dónde actuar.

En Fundo Cancura, este enfoque ya se refleja en algunos indicadores sanitarios. Alejandro señala que las células somáticas se han mantenido en niveles cercanos a 100.000 a 110.000, frente a promedios anteriores de aproximadamente 160.000 a 180.000, junto con una disminución en descarte y uso de antibióticos para tratamiento.

La experiencia de Fundo Cancura muestra que la tecnología aporta mucho más que automatización: entrega información para anticiparse, priorizar y tomar decisiones más precisas en el manejo diario.

El veterinario frente a otra escala de datos

La cantidad y frecuencia de información que generan estos sistemas también está modificando el trabajo del médico veterinario. Para Sebastián Ríos, presidente del Club de Asesores de Rumiantes, el cambio es evidente: si antes muchas decisiones se apoyaban en controles mensuales o indicadores generales del rebaño, hoy es posible acceder a datos por vaca, por ordeña e incluso por cada visita al robot. El desafío, entonces, ya no pasa solo por disponer de información, sino por saber interpretarla, jerarquizarla y convertirla en recomendaciones útiles para el productor.

«El éxito de un sistema de ordeño robótico no depende solamente del robot; depende del manejo, de las personas, de la vaca y de la alimentación». — Rubén Pommiez, Product Manager VMS, DeLaval Chile / Club de Asesores de Rumiantes.

Uno de los principales aportes de la jornada fue conocer cómo Alejandro utiliza la información en el manejo diario y discutir esa experiencia entre colegas. José Manuel Ausín, médico veterinario participante de la visita, destacó el valor de ese intercambio para identificar qué datos son realmente útiles y cómo pueden transformarse en decisiones concretas dentro de una lechería.

La visita también permitió abordar el sistema desde otras áreas. Paula Ruiz, médica veterinaria vinculada al bienestar animal, puso el foco en cómo el ordeño voluntario y el diseño del flujo favorecen comportamientos más naturales de las vacas. Producción, reproducción, sanidad, nutrición, bienestar y gestión terminan así convergiendo sobre una misma tecnología, pero desde preguntas distintas.

«Es muy enriquecedor observar cómo los manejos van siempre en favor de los comportamientos naturales de los animales». — Paula Ruiz, médica veterinaria, bienestar animal.

Ese cruce de miradas es justamente uno de los objetivos del Club: utilizar el terreno como espacio de aprendizaje, discusión y actualización profesional frente a sistemas que generan cada vez más información y exigen una asesoría también más integrada.

CLUB DE ASESORES DE RUMIANTES
  • Nace en 2023
  • Reúne a más de 60 veterinarios
  • Realiza reuniones mensuales
  • Organiza días de campo técnicos
  • Promueve el intercambio de experiencias entre colegas
  • Busca acercar nuevas tecnologías al trabajo de asesoría en terreno

Abrir el campo para seguir aprendiendo

Desde que comenzó a trabajar con robots, Alejandro ha recibido a distintos grupos interesados en conocer cómo funciona el sistema en Fundo Cancura. Para él, abrir el predio también forma parte del proceso de aprendizaje: mostrar los datos, compartir los avances y explicar los ajustes realizados permite enriquecer la experiencia propia con la mirada de otros profesionales. «Siempre hay alguien que sabe algo más que tú», resume.

Esa mirada coincide con el espíritu del Club de Asesores de Rumiantes, que encuentra en estas jornadas una oportunidad para analizar en terreno cómo la tecnología se integra al manejo, qué información aporta y de qué manera puede transformar el trabajo de productores y asesores. Para Rubén Pommiez, el intercambio entre profesionales de distintas trayectorias y especialidades es precisamente uno de los principales valores de estas instancias.

La visita a Fundo Cancura dejó una conclusión clara: la automatización no se limita al ordeño. También modifica la forma de gestionar el rebaño, organizar el trabajo y utilizar la información. En ese proceso, conocer experiencias reales, discutir resultados y observar el funcionamiento del sistema en terreno se vuelve una herramienta concreta para seguir mejorando la toma de decisiones en las lecherías. Los sistemas puramente pastoriles como el de Fundo Cancura demuestran que la robótica y el pastoreo pueden coexistir con resultados favorables en producción, sanidad y bienestar animal.

Catalina Robles Escobar
Periodista
Infortambo