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Ordeño robótico: el futuro del ordeño se construye hoy

Felipe Aceituno de DeLaval explica el ordeño robótico y su impacto en la gestión lechera chilena

El ordeño robótico ha dejado de ser una curiosidad tecnológica para convertirse en una realidad aplicable a distintos sistemas productivos. En esta serie de columnas, DeLaval e Infortambo abordarán los principales aspectos de esta tecnología.

El ordeño robótico (AMS) surge a mediados de los años 90 en Europa como respuesta a una necesidad urgente: mejorar la calidad de vida de los productores, quienes —además de todas sus tareas— debían cumplir rigurosamente con el ordeño diario. Veinte años más tarde, incorporamos las primeras lecherías robóticas en Chile, con objetivos similares. A los desafíos de mano de obra se han sumado otros: eficiencia productiva, bienestar animal y sostenibilidad. Esto ha permitido, además, la incorporación activa de nuevas generaciones al manejo de las lecherías.

Una realidad en Chile

Hoy, el ordeño robótico ha dejado de ser una curiosidad tecnológica para convertirse en una realidad aplicable a distintos sistemas productivos. En nuestro país ya hay 23 lecherías con robot de ordeño y más de 150 unidades en operación, tanto en sistemas pastoriles como en confinamiento, con tráfico libre o guiado, y movimiento voluntario o en bloque (batch milking).

Un cambio de paradigma en la gestión lechera

Pero más allá del robot como equipo que extrae la leche, el ordeño automatizado representa un cambio de paradigma en la gestión lechera. Permite tomar decisiones basadas en datos en tiempo real, con información individual de cada vaca. Esto habilita el diseño de rutinas más eficientes, alineadas con la estrategia de producción, el bienestar animal y la flexibilidad del productor. La incorporación de sensores que miden parámetros como producción individual por cuarto, componentes de la leche, células somáticas, progesterona, entre otros, no solo nos permite entender lo que ocurrió, sino anticiparnos a posibles eventos y actuar proactivamente.

La viabilidad económica del robot

Aun así, persiste el debate sobre si una lechería robótica justifica su inversión. En sistemas de confinamiento, 30 años de experiencia la respaldan. En sistemas de ordeño robótico en el mundo, el desafío es mayor por las condiciones menos controladas. Sin embargo, existen casos exitosos en todo el mundo. Los pilares que sustentan su viabilidad económica son claros: ahorro en mano de obra, mayor productividad y longevidad del rodeo, mejor bienestar animal y un uso más estratégico de la información.

El objetivo de esta serie

En esta serie de columnas mensuales, DeLaval e Infortambo abordaremos los principales aspectos del ordeño robótico, con base en nuestra experiencia local e internacional. Compartiremos aprendizajes, desafíos y avances en eficiencia técnica, tráfico de vacas, estrategias de alimentación, calidad de leche, análisis de datos y mucho más. El objetivo: aportar conocimiento y comprensión sobre una tecnología que ya es parte del presente y del futuro del sector.

Es importante entender que el ordeño robótico es una alternativa, no una solución única. No es para todos ni para todos los modelos productivos. Los sistemas convencionales —rotativas, líneas medias y bajas— seguirán existiendo, incorporando también tecnologías cada vez más avanzadas. La clave está en elegir la herramienta adecuada para cada estrategia. Es por eso que los robots de ordeña son una herramienta que debe evaluarse en función del sistema productivo de cada predio.

Felipe Aceituno
Director Comercial DeLaval para Chile, Perú, Bolivia y Ecuador
DeLaval