Publicaciones Infortambo
Nueva terapia para combatir la mastitis
Por años la mastitis bovina ha sido sinónimo de pérdidas millonarias en todo el mundo, siendo una de las principales enfermedades de nuestro rebaño lechero. El uso de los antibióticos se transformó en una herramienta fundamental para el control de este problema sanitario, sin embargo, su uso indiscriminado sólo ha hecho crecer aún mas el problema. La eliminación de leche, la perdida de tejido funcional y la resistencia antibiótica por parte de los patógenos, genera una pérdida “invisible” constante en el tiempo. Dia a día. Ordeña tras ordeña.
En búsqueda de una mejora genética nuestras vacas lecheras, junto con transformarse en grandes productoras se han transformado en deportistas de alto rendimiento, con todas las ventajas (éxito productivo) y desventajas (susceptibilidad al estrés, altos requerimientos nutricionales, necesidad de nutrición de precisión, alta probabilidad de enfermedades y altas tasas de descarte). La longevidad se transforma en un atributo de valor fundamental en nuestro sistema, siendo nuestro objetivo poder mantener el mayor tiempo posible produciendo a nuestra vaca. Si la visualizamos como una máquina de producción de leche, podríamos decir que cada individuo se divide en 4 cuartos. La glándula mamaria se transforma en nuestra maquina productiva, por lo tanto, la pérdida cada cuarto, genera la reducción de un 25% en la capacidad productiva. Como consecuencia de ello, comienza a ser candidata a reemplazo por unidades productivas nuevas (reposición del rebaño), afectando directamente la longevidad de nuestra maquina y de nuestro sistema.



La evolución de la ciencia ha hecho que la tecnología hoy esté a disposición de todas las especies desde personas hasta animales. La medicina veterinaria ha logrado adaptar terapias que se creían exclusivas para uso en humanos. Hoy no es raro tener tecnologías incluso de inteligencia artificial en nuestros sistemas productivos.
La terapia de pulsos acústicos (APT) se define como ondas de choque de baja intensidad, y han sido utilizadas hace más de 30 años en medicina humana y en equinos de alto rendimiento y mascotas. En los últimos años, la compañía Israelita ARMENTA logró adaptar esta tecnología para glándula mamaria, logrando definir las intensidades correctas para este tejido. El efecto fisiológico de esta aplicación local es la estimulación física, generando así una mayor irrigación sanguínea de la zona, estimulando la neovascularización, moderando la respuesta inflamatoria y previniendo la fibrosis glandular.
Desde Addvise hemos logrado implementar esta herramienta tecnológica en diferentes predios desde la Región Metropolitana hasta Los Lagos, obteniendo interesantes resultados productivos y comprobando cada uno de los atributos de valor descritos que principalmente son consecuencia de la baja en el uso de antibióticos.
Hasta hoy, son cerca de 3000 los cuartos tratados con esta tecnología en Chile, logrando un importante porcentaje de recuperación que alcanza un 75% promedio, tanto en vacas con mastitis clínicas y subclínicas con nuevos casos. Esta terapia kinésica entrega herramientas directamente a la vaca a través de la estimulación física del tejido glandular, desencadenando una cascada de eventos fisiológicos que, en conjunto, generan la recuperación de nuestra unidad productiva.
En promedio nuestros resultados muestran un importante porcentaje de recuperación (cercana al 70% a los 30 días post tratamiento, y 75% a los 60 días) que nos hacen pensar que ARMENTA es una interesante herramienta de prevención y control de la mastitis bovina (ver gráfica 1). Al hacer un análisis descriptivo de los datos, hemos observado cierta relación entre diferentes factores inter prediales. La imagen muestra una leve correlación entre el tamaño del predio (número de vacas en ordeña) y el porcentaje de recuperación. Es probable que esto se deba a la mayor capacidad de inversión que tienen predios más grandes en manejos preventivos y como consecuencia, a una menor presión de infección de esos rebaños. Además, es posible también que la elección estratégica de animales susceptibles a tratamientos (que va entre un 1,5 al 3% del rebaño) se logre con mayor éxito en rebaños grandes. Sin embargo, esto no quiere decir que rebaños pequeños no se vean beneficiados con esta tecnología. Muy por el contrario, les permite apoyar estrategias preventivas de mastitis y, además, como en el mismo gráfico muestra un amplio rango de resultados para rebaños con menos de 250 vacas en ordeña, que llega hasta casi un 100% de éxito, cuando va acompañada de buenas estrategias profilácticas (ver gráfica 2).
Este argumento se confirma con la segunda imagen que corresponde los resultados obtenidos en vacas tratadas como casos con 2 o más recuentos de células somáticas alto previo al tratamiento con ARMENTA, logrando un promedio de 63% de recuperación bajo esta categoría (ver gráfica 3)
Estos hallazgos son algo recurrente en las lecherías del mundo, generando una oportunidad de mejora importante para optimizar los resultados globales. Nuestras observaciones solo confirman algo descrito frecuentemente en la literatura; que el manejo preventivo de las enfermedades es sin duda, el factor determinante para generar mayor rentabilidad. El manejo de la respuesta inmune, la modulación del proceso inflamatorio, el énfasis en la limpieza y desinfección de la sala de ordeña, el uso de métodos preventivos con dipping, pueden hacer grandes diferencias a la hora de esperar buenos resultados productivos.
Junto con generar resultados óptimos para el control de la mastitis, ARMENTA cuenta con atributos adicionales. Al ser una terapia libre de antibióticos, aporta directamente al control de la resistencia antimicrobiana (problema global desde hace muchos años), elimina el riesgo de traspaso de antibióticos a la leche, apunta directamente a la sustentabilidad de la industria y se transforma en una herramienta válida para potenciar el bienestar de nuestro rebaño.
AddVise Chile