Nutrición Animal, Producción lechera, Salud animal

Nutrición en la crianza de terneras: errores comunes y claves de alimentación

Terneras en alimentación grupal durante la crianza de terneras en lechería con sustituto lácteo

Expertos del sector responden las dudas más frecuentes sobre alimentación láctea, transición a concentrados y decisiones clave en la recría de futuras lecheras.

La crianza de terneras concentra algunas de las decisiones nutricionales más críticas de toda la cadena lechera. Desde el manejo del calostro hasta el destete, cada etapa condiciona el potencial productivo futuro del animal. En este especial, dos especialistas del sector responden las preguntas más frecuentes sobre subalimentación, elección entre leche entera y sustituto lácteo, y el momento ideal para incorporar el concentrado iniciador.

Errores nutricionales más comunes en la crianza de terneras

Matías San Juan, Regional Manager Central & South America para JOSERA, señala que en la crianza de terneras se cometen errores que van desde la elección del sustituto para la etapa en que se quiere utilizarlo hasta problemas de preparación y logística. Sin embargo, el más común es subalimentar a los terneros con una cantidad mínima de sustituto —500 gramos al día— de forma plana durante un tiempo determinado, sin preocuparse por aumentar o disminuir ese consumo de acuerdo al crecimiento que va desarrollando el animal en esta etapa.

Pricila Lemarie U., Soporte Técnico Comercial Rumiantes Zona Sur de Nutrial, amplía el diagnóstico e identifica cuatro grandes áreas de mejora. El primer punto crítico es el calostro: no solo como aporte de inmunoglobulinas o primera defensa inmunitaria contra patógenos, sino también por su alto valor nutritivo, con elevada concentración de proteínas, energía, vitaminas y minerales, particularmente vitaminas A, D y E. Para profundizar en cómo la nutrición temprana condiciona el desempeño futuro, conviene revisar qué ocurre en los primeros 60 días de vida.

El segundo error frecuente es la subalimentación: no aportar la cantidad o concentración de nutrientes por ternera necesaria, ya sea con leche o sustituto lácteo, lo que genera una pobre performance con bajas ganancias de peso. Las últimas investigaciones muestran que el crecimiento dentro de las primeras ocho semanas es clave para la producción de leche de por vida (Soberon et al., 2012). La alimentación restringida también se ha asociado con tasas de mortalidad inaceptablemente altas, mientras que los programas de crecimiento acelerado buscan capitalizar el potencial del recién nacido aumentando la materia seca total consumida.

El tercer punto es el manejo de la alimentación, que no es lo mismo que nutrición. Existen productores que optan por insumos de excelente calidad pero cometen errores en la ejecución: mala nivelación o altura de los alimentadores, chupetes desgastados o rotos, espacio insuficiente en comederos, agua fresca no siempre disponible, diferencias de temperatura y concentración del sustituto lácteo, o variaciones en el horario de entrega. Todos estos factores intervienen directamente en el máximo consumo de alimentos y son abordables durante la inspección diaria o en los períodos de descanso de crianza, cuando corresponde realizar correctivos de infraestructura y cañerías. Para un análisis más completo de estos y otros fallos frecuentes, vale revisar los errores comunes en nutrición de terneras.

El cuarto aspecto involucra la etapa de recría, donde es necesario asegurar disponibilidad homogénea y constante de agua y alimento (pastoreo, concentrado, forraje, granos suplementarios y sales minerales). La ganancia de peso diaria (GDP) en esta etapa debe ser acorde a los objetivos de edad y peso al encaste, por lo que se recomienda realizar pesajes consecutivos previos al encaste para conocer el crecimiento real y ajustar la dieta si es necesario.

Leche entera o sustituto lácteo: en qué casos conviene cada uno

Matías San Juan indica que, en la crianza artificial moderna, el beneficio del uso de sustitutos lácteos supera con creces al uso tradicional de leche entera, ya que estos están cuidadosamente formulados para generar una crianza efectiva en corto tiempo con un plan adecuado. La única situación en que podría convenir la leche entera sería cuando el costo del sustituto supera al precio pagado por la planta lechera, cuando no se dispone de personal capacitado ni de infraestructura idónea para prepararlo, o en planes de erradicación de enfermedades de transmisión vaca-ternera, donde el sustituto es prácticamente la única alternativa.

Pricila Lemarie suma una dimensión técnica que suele pasarse por alto: el uso de leche entera retarda el inicio del consumo de concentrado y, por ende, el desarrollo ruminal. La caseína de la leche entera retarda el flujo intestinal en seis horas, mientras que la proteína de suero y el exceso de grasa estimulan la producción de colecistoquinina (CKK), hormona que inhibe la ingesta de alimento y el vaciado gástrico. En palabras simples, el ternero se siente saciado y no consume concentrado de inmediato o lo hace tardíamente.

Comparativo de opciones de alimentación líquida

LECHE ENTERA / DESCARTE
  • Leche cruda o vendible: debe pasteurizarse para evitar transmisión de Mycoplasma, Salmonella y Mycobacterium avium subsp. paratuberculosis.
  • Su composición nutricional puede variar según el estado sanitario de la vaca y la fase de lactancia.
  • Leche de descarte (mastitis, antibiótica o con alto CCS): no es la mejor opción por los riesgos asociados.
  • Retarda el inicio del consumo de concentrado y el desarrollo ruminal.
SUSTITUTO LÁCTEO
  • Amplia gama de productos; la elección es una decisión de gestión clave para la salud y el desempeño del ternero.
  • Con proteína de suero de queso: digestibilidad alta y mayor tasa de pasaje, lo que estimula el apetito y el consumo temprano de iniciador.
  • Favorece el desarrollo de papilas ruminales de manera más temprana.
  • Aporta nutrientes equilibrados, digestibilidad y seguridad sanitaria para una lechería sustentable y rentable.

Ambas opciones pueden ajustarse para cumplir con los requisitos nutricionales de los terneros, pero la selección de un sustituto desarrollado en base a los nuevos conocimientos de programación metabólica asegura un aporte equilibrado de nutrientes, digestibilidad y seguridad sanitaria. El diseño de la infraestructura de ternerera también juega un rol determinante en que cualquiera de estas opciones se implemente correctamente y sin pérdidas por manejo.

¿Cuándo comenzar con el concentrado iniciador?

Ambos especialistas coinciden: el concentrado iniciador debe ofrecerse desde los primeros días de vida, sin importar que el consumo inicial sea prácticamente nulo. El objetivo es que el ternero lo conozca y reconozca para que, más adelante, pueda complementar sus requerimientos con leche, concentrado y agua: los tres componentes fundamentales para el desarrollo del rumen y de las papilas ruminales.

La alimentación de iniciación estimula el desarrollo del rumen a través de la producción de ácidos grasos volátiles (AGV) generados por la fermentación microbiana. El butirato se considera el inductor más importante del desarrollo de las papilas ruminales. Por eso se recomienda ofrecer concentrados de buena calidad, con aportes de proteína cruda (PC) entre el 20 y 25%, y de muy alta palatabilidad. El agua de bebida también es imprescindible: promueve una adecuada salud ruminal, mayor consumo de iniciador y liberación de AGV que favorecen el crecimiento de las papilas.

En términos de progresión, el objetivo es alcanzar un consumo de 200 a 400 gr/ternera/día entre las 3 y 4 semanas de vida, dependiendo de los planos de alimentación líquida. Posterior al mes, la curva de consumo aumenta hasta llegar a 1,2–2,5 kg/ternera/día a los 60 y 90 días de vida, respectivamente.

Además del peso y la edad al destete, el consumo de iniciador debe considerarse como un criterio de destete en sí mismo: se recomienda asegurar un consumo de 2,0 a 2,5 kg/ternera/día durante cinco días consecutivos antes de eliminar por completo la alimentación líquida. Finalmente, el cambio de concentrado inicial a concentrado de crecimiento debe realizarse de forma paulatina, ofreciendo ambos en los comederos durante cinco a siete días hasta llegar a consumir solo concentrado de crecimiento.

Matías San Juan
Regional Manager Central & South America
JOSERA
Pricila Lemarie U.
Soporte Técnico Comercial Rumiantes Zona Sur
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