Genética y reproducción

La genética cambia la pregunta; ya no es solo cuánto produce una vaca

Jocelyn Johnson de STgenetics y Gerbrich Andringa de Cogent presentando herramientas de selección genética bovina en jornada organizada por Anasac en Chile

Eficiencia alimentaria, salud, fertilidad, funcionalidad y rentabilidad comienzan a tener cada vez más peso en las decisiones genéticas. Especialistas de ST Genetics y Cogent UK presentaron en Chile algunas de las herramientas que Anasac está incorporando para acompañar esta nueva etapa del mejoramiento animal.

Producir más leche, grasa y proteína continúa siendo importante, pero ya no alcanza para definir al animal más rentable. Hoy también interesa saber cuánto alimento necesita para producir, permanencia en el rebaño, cómo se adapta al sistema de ordeño y qué posibilidades tiene de transmitir esas características a la siguiente generación.

Ese fue uno de los principales mensajes entregados durante una jornada organizada por Anasac, representante en Chile de STgenetics y Cogent, dos compañías internacionales que están desarrollando nuevas herramientas de selección genética para leche y carne.

Eficiencia alimentaria

Jocelyn Johnson, gerente de Investigación Ganadera y Sostenibilidad de STgenetics, centró su presentación en uno de los costos más relevantes de cualquier sistema ganadero: la alimentación. Según explicó, el alimento puede representar alrededor del 50% del costo de producción, por lo que mejorar genéticamente la eficiencia alimentaria en la selección genética del rebaño puede tener un impacto directo sobre la rentabilidad.

Parte de esa mejora ya se consiguió seleccionando animales de mayor producción. Una vaca que produce más leche utilizando sus requerimientos de mantenimiento de manera más eficiente genera una ventaja. El tamaño corporal también influye; frente a niveles de producción similares, una vaca de mayor tamaño necesita más alimento.

Pero existe una tercera diferencia que comienza a cobrar especial importancia. La eficiencia biológica individual. Dos vacas pueden producir lo mismo, tener un tamaño semejante y encontrarse en una misma etapa de lactancia, pero consumir cantidades diferentes de alimento. Para identificar esa variación se utiliza la ingesta residual de alimento (RFI), comparando cuánto debería consumir un animal según sus características con cuánto consume realmente.

STgenetics lleva más de una década recopilando información individual de consumo para incorporar esa característica a sus evaluaciones genéticas. De ese trabajo surgió EcoFeed, una herramienta que permite seleccionar animales con capacidad de mantener su desempeño utilizando menos alimento de lo esperado.

Durante la exposición se mostró que una mejora cercana al 5% en eficiencia alimentaria puede generar un retorno económico muy superior al costo adicional de incorporar genética seleccionada para esta característica. El cambio conceptual es relevante: ya no se trata únicamente de seleccionar cuánto produce una vaca, sino también cuánto necesita para lograrlo.

«Si podemos aumentar la eficiencia alimenticia en un 5%, podemos más que duplicar el valor del semen que compramos». — Jocelyn Johnson, Gerente de Investigación Ganadera y Sostenibilidad de STgenetics.

Genética para vacas más funcionales

Desde Cogent, Gerbrich Andringa, International Sales Manager, abordó otra transformación: la creciente incorporación de información proveniente directamente de los sistemas productivos. Registros de ordeño, salud, conformación y comportamiento permiten construir índices que buscan animales no solamente productivos, sino también fértiles, saludables, longevos y funcionales.

En Reino Unido, por ejemplo, el Profitable Lifetime Index (PLI) integra distintas características buscando maximizar el retorno económico durante toda la vida productiva del animal. A esto se suman nuevos datos obtenidos mediante sistemas automatizados de ordeño. Velocidad y duración del ordeño, facilidad de conexión, conformación de ubres y pezones, salud mamaria y células somáticas son algunas de las variables que pueden incorporarse a los programas de selección.

Aunque muchos de estos registros comenzaron a obtenerse en sistemas robotizados, su utilidad también alcanza a establecimientos con salas convencionales o rotativas. El objetivo final es el mismo: desarrollar vacas fáciles de manejar, saludables y adaptadas al sistema en el que deberán producir.

«No buscamos solamente producción; buscamos vacas saludables, fértiles y capaces de generar retorno durante toda su vida productiva». — Gerbrich Andringa, Gerente de Ventas Internacionales en Cogent Breeding Ltd.

Anasac y el crecimiento del genotipado en Chile

Aquí aparece uno de los principales desafíos para Chile: además de acercar la genética internacional de STgenetics y Cogent, Anasac está impulsando el genotipado como herramienta para entregar mayor control sobre el progreso genético de los rebaños. Durante 2025 se superaron los 8.000 animales genotipados en el país, mientras que para 2026 la proyección es superar los 9.000.

Genotipar permite identificar tempranamente qué terneras presentan mayor potencial, cuáles conviene utilizar para generar la próxima generación y cuáles no deberían integrar la reposición. Pero el verdadero valor aparece cuando esa información se utiliza dentro de una estrategia.

«Con la genómica y la medición del consumo logramos seleccionar animales que comen menos para producir lo mismo». — Alfredo Castro, Director de Ventas Internacionales para América Latina, África y Asia del Sur en STgenetics.

Producción, salud, fertilidad, longevidad, eficiencia alimentaria y características funcionales presentan distintos niveles de heredabilidad y diferente impacto económico. Elegir solamente por una de ellas puede limitar el progreso. Por eso, más que encontrar «la mejor vaca», la genética actual busca responder una pregunta mucho más concreta: ¿cuál es la vaca que mejor funciona para este sistema productivo?

La disponibilidad de nuevas herramientas, bases de datos cada vez mayores y el crecimiento del genotipado están permitiendo responder con mayor precisión. Esta convergencia entre selección genética y nutrición de precisión define la nueva frontera del mejoramiento animal en Chile.

Y en ese escenario, el desafío para Chile ya no pasa solamente por acceder a genética de alto nivel, sino por transformar esa información en decisiones que permitan producir de manera más eficiente, rentable y sostenible.

«A través de la genética podemos lograr producir más proteína con menos alimento, reduciendo costos y también el impacto ambiental». — Marcelo Neira, Jefe técnico Genética Animal Anasac, Encargado del Programa de Leche Anasac.

María José Aravena Del Río
Periodista
Infortambo