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Producción de leche sostenible: claves del seminario
El seminario «Del suelo a la Leche», organizado en Osorno por el Consorcio Lechero, la Universidad de Chile y Sochipa, reunió a especialistas que compartieron estrategias concretas para enfrentar el cambio climático desde el manejo de praderas, suelos y genética animal.
En un contexto de cambio climático y de la adaptación que requieren los distintos sectores de la agricultura y ganadería, presentar herramientas para enfrentarlo es una necesidad del sector lácteo. Este fue el objetivo del seminario «Del suelo a la Leche: Estrategias para una producción de leche sostenible», organizado por el Consorcio Lechero, la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile y la Sociedad Chilena de Producción Animal, Sochipa.
Esta jornada técnica se realizó en Osorno con el apoyo de las empresas socias del Consorcio Lechero: Soprole, Cooprinsem y Anasac, además de Barenbrug, SG-2000 y Pucalán.
El objetivo, dice Alejandra Viedma, coordinadora del área de Producción de Leche del Consorcio Lechero, es contar con información para la toma de decisiones prediales. Bajo esa mirada, los especialistas participantes se refirieron a las praderas polifíticas (con diversidad de especies), sus criterios de defoliación para que estas persistan en el tiempo, el buen pastoreo y cómo la incorporación de hierbas puede disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero.
A la vez, resumió, un tema importante para los productores y profesionales participantes estuvo en conocer cómo va cambiando la química del suelo con el efecto invernadero y la disminución de las lluvias. Además, se abordó la importancia de la eficiencia alimentaria en la selección genética del rebaño, con el objetivo de reducir el gasto en alimentación, clave en la eficiencia y sustentabilidad, como también la selección genética por la reproducción.
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Praderas polifíticas: resiliencia y sustentabilidad
«En estos 20 años del Consorcio Lechero, uno de los temas importantes ha sido aportar al manejo y alimentación del rebaño lechero, con una mirada puesta en la eficiencia y el desafío permanente de investigar y conocer el impacto ambiental y la producción sostenible, buscando manejos más simples y que no afecten la rentabilidad ni sacrifiquen el pilar ambiental. Institucionalmente, desde los proyectos de investigación, pasando por los programas Yo Pastoreo hasta la difusión de herramientas para eficiencia en el riego, la visión está en aprovechar la alimentación desde la pradera bien manejada. Hoy el desafío de adaptarse al cambio climático lo abordamos en esta difusión tecnológica junto a la Universidad de Chile», destaca Alejandra Viedma.
En este contexto de cambios, Luis Piña, investigador de la Universidad de Chile, explicó que existen múltiples formas de producir, pero que es el productor lechero quien debe decidir cuál se adapta a su sistema. Lo importante es que cuente con información, abriendo la posibilidad de que existan otras formas de producir, manejos, especies y forrajes.
«Las praderas polifíticas han demostrado a nivel nacional e internacional ser mucho más resilientes a las condiciones climáticas actuales, a la variabilidad que existe, a la incertidumbre respecto a las condiciones climáticas. Bajo esa variabilidad, pueden producir en forma más estable y consistente, con una mayor producción que las alternativas tradicionales con praderas permanentes, que normalmente es ballica o una mezcla de ballica con trébol.» — Luis Piña, investigador de la Universidad de Chile.
A eso se suma que son capaces de producir más fitomasa con menor aporte de fertilización nitrogenada, lo que resulta muy importante en rentabilidad y sustentabilidad.
El proyecto que desarrolló este grupo de investigadores ha ido tomando información adicional tras su cierre, lo que permitirá ver nuevas opciones. Se establecieron parcelas sin ningún tipo de fertilización durante el período y, a su término, se midió que existían más micorrizas, más actividad enzimática; en definitiva, un suelo más vivo. Esto los ha guiado a investigar más la interacción suelo-planta en praderas multiespecies, con la mirada puesta en nuevas investigaciones y los rendimientos.
«En el contexto del cambio climático, la recomendación a los productores es que las decisiones sean bien pensadas, porque es muy tentador, en una situación de déficit hídrico, regar la pradera, sobre todo la de ballica-trébol. Cuando no hay disponibilidad de agua de riego, la mejor alternativa es buscar especies más tolerantes a déficit hídrico, más resilientes y que permitirán contar con forraje en un período en que una pradera de ballica-trébol no estaría produciendo», señaló Piña.
Recomendaciones para reducir el impacto ambiental
Verónica Merino, profesora de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, mostró distintos manejos para reducir el impacto ambiental de la ganadería sin tener un impacto negativo en la producción de leche.
Las recomendaciones básicas que entregó la Dra. Merino se centraron en la medición del estado de la pradera para garantizar un buen y oportuno manejo de esta; en saber cuándo entrar y sacar los animales; y en la diversificación de las especies de la pradera. Al respecto, señaló que «la incorporación de especies herbáceas como Siete Venas y la incorporación de achicoria forrajera permiten reducir las pérdidas de nitrógeno en la orina de los animales y reducir las emisiones de metano».
Merino también destacó la importancia de la sincronía en los aportes de energía y proteína en la dieta: «mientras más nitrógeno tenga la pradera, si no tiene el suficiente aporte de manera simultánea, va a tener mayores pérdidas de nitrógeno, mayor lixiviación a las napas freáticas y mayor volatilización como óxido nitroso».
Como conclusión, la investigadora afirmó que «es posible adaptarse al cambio climático con manejos que vayan alineados a mejorar la calidad de la pradera, mejorando la producción y calidad y, en consecuencia, la sustentabilidad de los sistemas de producción de leche a pastoreo».
Suelos: déficit hídrico y cambio climático
El investigador de la Universidad de Chile Osvaldo Salazar compartió sus investigaciones respecto a lo que se ha visualizado en el tema de los suelos y la sostenibilidad. «Hoy hay problemas de déficit hídrico que hemos verificado con nuestras investigaciones y cómo se está impactando en algunos casos en forma positiva y, en otros, en forma negativa, sobre todo la escasez hídrica. El cambio climático lamentablemente está ocurriendo y cambiando las propiedades de los suelos, y la idea es que como universidad podamos hacer investigaciones y adelantarnos a esos procesos, transfiriendo recomendaciones de manejo bajo estos escenarios de manera que los productores se puedan adaptar a estas condiciones desde el punto de vista del manejo de suelos».
Entre las recomendaciones, Salazar indicó que el uso de especies polifíticas permite una mayor exploración del suelo y un mejor uso de los nutrientes, con especies capaces de absorber agua desde horizontes mucho más profundos, lo que probablemente sea una reserva muy interesante a explorar en los próximos años.
Genética: eficiencia alimentaria y emisiones
Finalmente, Humberto González, asesor técnico de Cooprinsem, explicó que desde la perspectiva del animal, la genética tiene espacio para modificar ciertos aspectos de la fisiología animal que podrían ayudar a mitigar ostensiblemente la emisión de gases de efecto invernadero y, por otro lado, aumentar la eficiencia de conversión de alimento a un producto final de consumo humano: la leche.
«En ese camino hay dos visiones distintas, pero complementarias. La primera surge del hecho de aumentar la producción. Cuando la producción de leche aumenta más que el peso corporal de las vacas, logramos una mayor eficiencia, que es lo que hemos observado generalmente en los últimos 40 años. Pero por otro lado hay un enfoque nuevo que es la búsqueda de vacas metabólicamente más eficientes que las que tuvimos otrora.» — Humberto González, asesor técnico de Cooprinsem.
González explicó que una de las herramientas para identificar estos animales es el concepto de consumo residual de alimentos, tan reciente que hasta hace cinco años no aparecía en las pruebas a las que se someten los toros. Este concepto consiste básicamente en identificar animales que, conocidos sus requerimientos energéticos, los cumplen ingiriendo menos cantidad de materia que la que sugieren las ecuaciones de predicción.
«Cuando estamos en una situación de este tipo, estamos ante un animal que es metabólicamente más eficiente. Hoy por hoy se han fusionado estos dos aspectos en un solo índice: el de la dilución del costo de mantención y el del consumo residual, que se denomina ingestión reducida o ahorro de consumo de alimentos», concluyó González.